martes, 4 de septiembre de 2012

Una breve reflexión psicológica-bursátil

Invertir es como tener una novia: te interesa saber todo de ella, en cada cita valoras si la tendencia de la relación va a mejor, al haber confianza una metedura de pata puede ser disculpable, el beneficio final es una incógnita pero mientras la cosa vaya bien, no hay ganas de romper.
Sin embargo hacer trading es como tener una cita con una desconocida buscando sexo: saber cómo quiere llamar a sus hijos puede estropear la situación, el exceso de información no es bueno, básicamente se necesita saber si durante el encuentro se va a obtener el beneficio buscado y para ello sobra con saber si la hora, el sitio y la conversación son adecuados. Cualquier fallo puede estropear el objetivo, hay que estar muy atento y si se puede obtener éste en el menor tiempo posible, mejor. Una vez que se ha conseguido lo que se buscaba, no tiene sentido continuar y si se comprende que no se va a conseguir, lo mejor es retirarse y buscar otra cita distinta.

Como vemos, las diferencias son sustanciales, y "los mercados" lo saben, para invertir es necesaria una gran confianza en la economía, en el aumento del consumo, en la reducción del paro, en las cuentas públicas…sin ello, mientras no les obliguen, seguirán especulando en lugar de apoyar la iniciativa de empresas y ciudadanos.

Curiosamente, cuando somos nosotros los que nos jugamos el dinero en los mercados muchas veces mezclamos tomando lo más negativo de cada situación: compramos algo pensando en venderlo ganando X dinero sin tener en cuenta los factores de esa inversión en el corto plazo y apoyándonos en opiniones de medio y largo plazo, muchas veces en lugar de cortar las pérdidas al darnos cuenta que nos ha salido mal, insistimos en lo mismo arriesgando más dinero y convertimos lo que pensábamos que iba a ser un “mete-saca” en un auténtico noviazgo.
Por supuesto, al revés también pasa: estudiamos un valor, la tendencia del mercado, el análisis técnico y fundamental, hasta la estacionalidad favorable pensando en hacer una inversión de largo plazo y si en poco tiempo obtenemos un gran beneficio, deshacemos la posición vendiendo demasiado pronto y convirtiendo a la posible relación de nuestra vida en una cita más.

Tolstoi dijo “Es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de sus principios.”, por eso los bancos hace tiempo que están cediendo a máquinas y caros programas informáticos (los programas de alta frecuencia llegan a hacer mil operaciones por segundo y se calcula son el 50% de todo el volumen de la NYSE) la gestión del trading en los mercados, intentando minimizar el factor humano.

Resumiendo, tenemos una economía real altamente inestable y unos mercados financieros dominados por algoritmos que buscan un beneficio rápido: el divorcio es total y eso nos debe llevar a relativizar mucho ante tanta volatilidad bursátil.

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