Pobres no, consumidores sí

El otro día me presentaron a una chica que me causó muy buena impresión visual (era mi tipo) y aún más cuando empecé a hablar con ella de diversos temas pero en un momento dado fue y lo dijo: “el problema del sistema en el que vivimos es que los ricos necesitan que haya pobres” y se me apagó el entusiasmo. ¿Cómo es posible que una idea tan absurda siga siendo tan común? Supongo que viene del inicio de la Revolución Industrial cuando la pobreza llevaba a aceptar puestos de trabajos de muchísimas horas, sin fines de semana y con sueldos miserables. Quizás en tiempos de Cuentos de Navidad de Dickens sí que llegó a ser cierto que los ricos deseaban que hubiera pobres, no lo sé. Pero si llegó a pasar, hace mucho que ya no. Y sólo hay que utilizar la lógica para deducirlo: los ricos de la actualidad son los dueños de multinacionales como Amazon, Apple, Microsoft, Inditex… lo que necesitan son consumidores con buenos sueldos y no pobres. A mayor riqueza mundial, mayor consumo y por tanto mayor beneficio para ellos. Es de cajón.

Es como el mito de que las crisis las crean los poderosos. Las recesiones y los desplomes bursátiles y de precios inmobiliarios perjudican muchísimo a los que poseen grandes cantidades de capital, no hay ningún motivo por el que Bezos, Ortega o Gates quisieran que el valor de sus participaciones accionariales perdieran gran parte de su valor y redujeran sus beneficios porque el consumo global cayera. Claro que hay quien hace grandes fortunas gracias a las crisis pero en el camino caen muchísimos, y nadie sabe antes de que pase quién va a tener éxito. Hay crisis cíclicas, todos lo sabemos, pero nadie sabe cuándo pasarán ni cuál será su causa más inmediata y desde luego nadie conoce cuál será su profundidad ni la velocidad ni la intensidad en la que volverá la recuperación. Pretender que unos millonarios con sombrero de copa, recostados sobre sus sillones de piel en una habitación cerrada fumando puros, van a decidir todo esto es una visión infantil.

Otros dicen que son las entidades financieras más grandes las que han creado la crisis para ganar cuota y eliminar competencia, ¡arriesgándose con ello a su propia quiebra! Aparte de ser una teoría muy arriesgada choca con los datos ya que los bancos son propiedad de sus accionistas y quien más acciones tiene, más se la juega con estas cosas y lo cierto es que Goldman (banco que está en boca de todos los teóricos de la conspiración) cotiza más de un 20% por debajo de sus máximos de 2007 por lo que no se puede decir que sea un gran beneficiado de todo esto. Morgan Stanley, otro que parece que lo sabe todo cuando lanza recomendaciones de compra o venta de algún activo, cotiza un 55% por debajo de como lo hacía en verano de 2007. Bank of America ha ganado cuota pero su valor bursátil es la mitad que hace 11 años, aunque peor lo tiene el Citigroup (otro que seguro tiene más clientes) que cotiza un ¡88%! por debajo de sus máximos de hace 12 años. Y no es exclusivo de los EUA (y hablo sólo de los que han sobrevivido, claro), el alemán Deutsche Bank la última vez que lo miré perdía un ¡93%! de su valor desde que empezó la crisis. Es como la teoría de que las cajas cayeron porque los bancos españoles querían comérselas. Primero que muchas cajas no cayeron, se convirtieron en bancos y ahí siguen como Unicaja o BBK, las que cayeron lo hicieron por su mala gestión interna, no porque nadie les presionara. En cuanto a si los que adquirieron las cajas (cuando nadie más las quería) se han beneficiado de ello, tengo mis dudas pero lo cierto es que la evolución bursátil de por ejemplo dos que se quedaron con alguna de ellas como BBVA o Sabadell no es muy brillante: uno vale 4 veces menos que hace 11 años y el otro 5. Decir que una crisis financiera es creada por el sector financiero aposta es una conclusión bastante absurda, desde luego.

Tampoco son creadas por los políticos, aunque sus decisiones ayuden mucho. Cuando Clinton en su segunda legislatura relajó las normas contra la especulación bancaria o cuando Bush tras el 11S animó a las agencia semi-públicas de créditos inmobiliarios que los concedieran incluso sin exigir entrada “porque los norteamericanos tenían derecho a poseer una vivienda”, no creo que se imaginaran las consecuencias que todo eso tendría en 2008. Claro que son responsables de sus malas decisiones pero no planificadores, y lo mismo puede decirse de los bancos centrales, hubo incompetencia pero es difícil deducir que hubiera mala fe. En España todos sabíamos que antes o después la burbuja inmobiliaria estallaría (como lo sabían en los EUA y a pesar de eso alguien tan poderoso como los dueños de Lehman Brothers no supieron actuar contra lo que se venía, prueba evidente de que nadie conoce el futuro) y se debían haber tomado medidas como por ejemplo limitar la duración de las hipotecas a 15 años para que la gente no cayera en la trampa de comparar la cuota de la hipoteca con el pago del alquiler sin tener en cuenta que se ataba durante décadas a un pago masivo de intereses más capital. Pero siendo sinceros, ¿quién entonces habría vuelto a votar al gobernante que hubiera hecho eso, al que hubiera provocado un descontento popular y un aumento del paro al frenar la actividad económica más boyante del país? ¿Qué alcalde hubiera salido reelegido si hubiera detenido el negocio inmobiliario en su municipio cuando la gente votaba al que construía más sin importar la deuda que creaba? ¿Qué director de sucursal bancaria hubiera sobrevivido en su puesto si se hubiera negado a seguir firmando hipotecas cuando el cliente que era rechazado se iba a otra entidad bancaria de la misma calle y lo conseguía?

Claro que debían haber sido valientes pero había que estar en su pellejo. El mejor ejemplo lo tenemos en la actualidad con el tema de las pensiones. Todos sabemos que son insostenibles y que o se cambia el sistema o se recortan prestaciones pero ni el gobierno anterior ni este lo han hecho porque no están dispuestos a perder votos, y encima han aumentado el gasto a pesar de la quiebra técnica de la Seguridad Social. Y cuando digo que lo sabemos todos, no digo que sea un mantra de algún “neoliberal”, es que lo reconoce Daniel Fuentes, el Jefe de Políticas Macroeconómicas y Financieras de Moncloa:



Claro, lo « político » es decir que se aumentarán recaudaciones pero incluso sin entrar en si lo correcto es aumentar la presión fiscal a las clases activas para financiar a las pasivas ¿qué es lo primero que baja cuando llega una crisis? Los ingresos. Ergo todos sabemos que las pensiones serán insostenibles en cuanto disminuya la actividad y se recaude menos por impuestos, es decir, en cuanto llegue la próxima recesión. Todos lo sabemos. Pero nadie hace nada como nadie hizo nada en los años de la burbuja, porque hacerlo restaría votos. Tenemos una deuda pública que supera de largo el billón de euros, seguimos gastando más de lo que ingresamos, próximamente el BCE dejará de comprar nuestra deuda y de mantener los tipos tan artificialmente bajos lo que disparará los costes de nuestra financiación… ¿qué pasará en cuanto el consumo caiga por cualquier motivo? Que los ingresos bajarán y entonces, cuando más necesidad habrá de medidas sociales, se tendrán que recortar los gastos, algo que se debía estar haciendo desde que nuestra economía empezó a crecer.

Luego le echaremos la culpa a los ricos o a los bancos o a las ideologías… pero al final, sea con una sensibilidad conservadora o socialista, la gestión es una cuestión de sentido común. El mismo que nos dice que un mundo lleno de consumidores es lo que más le gusta “al sistema”, aunque sea por propio egoísmo, la erradicación de la pobreza (y de sus consecuencias más notorias como la emigración ilegal o la delincuencia) es un objetivo también para los multimillonarios. Afortunadamente.

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