El "problema" demográfico (y 2)

No veo mucho la TV, y desde luego el canal 13 no es de mis favoritos: no me interesan ni los debates políticos ni las cosas de iglesia, y tampoco suelen emitir buenas películas. Sin embargo, un día haciendo zapping di con un programa titulado “Misioneros por el Mundo” y como trata sobre la labor de los misioneros, cuando es en algún país pobre, muestran lo peor. No es el típico relato almibarado como el de Españoles por el Mundo en el que a todos les va bien. Cuando no es un país del Tercer Mundo el programa no tiene gancho para mí porque ver la labor misionera de un sacerdote en Taiwan que va por las calles con una pancarta repartiendo octavillas para incrementar el porcentaje de taiwaneses católicos (actualmente en el 1%) lo único que me provoca es confirmarme en mi impresión de lo parecidas que son las sectas a las religiones. Me llamaron la atención capítulos que vi de Angola, Senegal, Tanzania… Para quien habla de pobreza y desigualdad en el Primer Mundo es imprescindible conocer cómo se vive en estos países para darse cuenta de lo que es en realidad la pobreza y la desigualdad.

Todos tienen sus particularidades pero tienen algunas cosas en común. La pobreza no es sólo pasar hambre, es estar malnutridos y con bajas defensas ante cualquier enfermedad, es no tener un alcantarillado lo que envenena el agua y aumenta el número de mosquitos que propagan la malaria, es la falta de un servicio de salud que hace que la malaria no se trate a tiempo y convierta en mortal a una enfermedad curable, es el elevado número de casos de Sida y el alto número de embarazos adolescentes porque el Islam y los misioneros católicos no aprueban los métodos anticonceptivos y los gobiernos no ofrecen la suficiente educación sexual, es la corrupción instalada en todas las capas de la sociedad… y también es un alto crecimiento económico últimamente.

Aunque la situación allí sea horrible según nuestros estándares, lo cierto es que han mejorado mucho los últimos años. Y como pasa cada vez que un país muy pobre empieza a despegar, se dispara la desigualdad y aunque siempre es mejor que 10 vivan muy bien y 90 vivan mal que el que 100 vivan mal, esta riqueza de una minoría provoca que en algunas zonas los precios se disparen. Por ejemplo, Luanda –la capital de Angola- es una de las ciudades más caras ¡del mundo! Esperemos que el crecimiento se vaya repartiendo pero mientras no llega aumentará la desesperación de grandes bolsas de población que además saben de primera mano que su vida puede ser mejor; y con poco que perder, son firmes candidatos a intentar emigrar a Europa.


El crecimiento demográfico en el África Sub-sahariana y del Norte genera una población joven y desempleada que en un porcentaje considerable, acabará intentando llegar a Europa. Podemos financiar proyectos de alcantarillado y obras públicas allí realizadas por empresas europeas y trabajadores nativos, podemos eliminar aranceles para comprarles más productos… pero frenar el crecimiento demográfico (educando a las niñas, dándoles acceso a métodos anticonceptivos y liberándolas de las exigencias de los líderes conservadores religiosos o políticos) allí también es fundamental y es algo más efectivo que crear “muros” anti-emigración. Los misioneros realizan una gran labor asistencial pero por desgracia la religión en este tema va en un camino opuesto: por un lado está en contra de la planificación familiar y el uso de anticonceptivos y por otra, el Islam está en contra de que hijos de parejas musulmanas sean cedidos para adopción internacional porque no quieren que se eduquen en el cristianismo. Una pena porque ese exceso de niños haría muy feliz a muchas parejas occidentales y ayudaría a reducir el desequilibrio demográfico sin el coste del choque cultural ya que los niños se educarían en Occidente.


(Un inciso: lo del “choque cultural” no es nada nuevo, la Historia de la Humanidad es una sucesión de grandes migraciones y mezclas genéticas y culturales. España se nutre de celtas, fenicios, griegos, romanos, godos, norteafricanos, árabes… y los españoles a su vez hemos llevado todo eso por todo el mundo, desde Nápoles hasta Filipinas pasando por toda América y parte de África y Oceanía. Claro que puede haber roces y conflictos pero nada apunta a que vayan a ser tan violentos como en el pasado y ciertamente considero una exageración y una forma de menospreciar nuestra propia cultura temer, por ejemplo, una islamización de España porque haya dos millones de musulmanes –menos de la mitad con nacionalidad española- en un país de 47).


El caso es que la demografía es causa y consecuencia de tanta pobreza en el Tercer Mundo, causa porque es muy complicado ofrecer trabajos y buenos servicios a tantos jóvenes y consecuencia porque hay una relación entre miseria y alta natalidad. De hecho, creo que podemos inferir que en el momento en que los países africanos, la India, Pakistán, Indonesia etc. sean más ricos, cultos y laicos, frenarán el crecimiento demográfico pero ¿podrán ser más ricos con tanta juventud sin trabajo? El mundo está más globalizado que nunca: O damos trabajo a esos jóvenes en Occidente y los convertimos en emigrantes bien regulados o invertimos capital en sus países para que se desarrollen. Lo primero está muy bien pero no creo haya trabajo para tantos, lo segundo es lo que se ha hecho ya con éxito en países cuya riqueza ha crecido mucho las últimas décadas y su tasa de fertilidad se ha reducido como Corea del Sur, donde es aún más baja que en España.

Aunque todo lo que se refiere a la demografía es muy relativo porque hechos pasados no tienen por qué cumplirse en el futuro, sí podemos afirmar que a día de hoy hay un problema con el exceso de población existente en países que no tienen recursos para tanta población; ayudar a arreglarlo no es sólo un tema humanitario sino una cuestión de egoísmo para Occidente ya que o mejoran las cosas allí o no se podrá frenar la ola migratoria descontrolada.

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