La necesidad de una reforma electoral

Con 19,696 votos Teruel Existe ha conseguido 1 escaño en el Congreso de los Diputados, escaño que podría ser decisivo para la formación (o no) de un gobierno, y lo ha logrado con apenas el 0,08% de los votos emitidos. Sin embargo el PACMA con el 0,94% y 226.469 votos ha obtenido, una vez más, cero representación. Se mire como se mire esto no es justo y desde luego no es un fiel reflejo de la voluntad de los españoles que es para lo que deberían servir las convocatorias electorales. La existencia de circunscripciones electorales es la culpable de este desatino. Éstas existen en la creencia de que el diputado elegido por una provincia va a defender los intereses de esa provincia pero en más de 40 años de democracia ya sabemos que no. Los diputados hacen lo que decide su líder, en estos años no ha habido ninguna dimisión o alguna desobediencia a la línea del partido por parte de ningún diputado por algún motivo relacionado con su circunscripción. Es más, ni al ministro que más poder económico ha ostentado –y además con dos presidentes distintos-, Montoro, jamás se le ha conocido por tomar alguna medida alguna que favoreciera en lo más mínimo a los diferentes lugares (Madrid, Sevilla y Jaén) donde fue elegido en varias (hasta eurodiputado fue) ocasiones.

Con una circunscripción única la representatividad de la voluntad de los españoles sería mejor y también ayudaría a reducir el número de diputados ya que no sería necesario que las provincias más pobladas tuvieran más candidatos, serían los partidos los que establecieran una lista única para todo el país y perfectamente el Congreso podría formarse con muchos menos miembros. Además, el sistema actual ha llevado a una atomización inédita en cualquier otra democracia occidental: hay 6 partidos de ámbito estatal con representación lo que puede ser normal pero hay doce formaciones “regionales” distintas: cuatro de Cataluña (aparte de independentistas un escaño de UP es de Barcelona en Comú), dos de Euskadi, una canaria, una valenciana (uno de los escaños de Más País es de Compromís), una gallega, una navarra, una cántabra y una de Teruel. Lo dicho, inédito y contraproducente porque son partidos cuyo principal interés no es el interés común global sino el de su parcela y que suelen buscar prebendas para sus autonomías cada vez que son necesarios -por aritmética- para los partidos más grandes. Es tan incoherente que hay más representación regional diferente en el Congreso que en el Senado que es la que, constitucionalmente, debería ser la cámara territorial.

En cualquier caso, aunque sea más justo, la circunscripción única no variaría demasiado lo que hay actualmente y perjudicaría notoriamente la gobernabilidad porque serían imprescindibles los multipactos. En esta imagen que circula por la red se puede ver la diferencia (como se puede apreciar, y contra la creencia general, no saldrían perjudicados los nacionalistas catalanes aunque sí los de autonomías menos pobladas):
¿Cómo entonces mejorar la gobernabilidad? Pues podemos recurrir a algo que sí es común en muchas democracias y que además ya existe en España en las elecciones locales donde un partido necesita mínimo un 5% de los votos emitidos para poder optar a tener un concejal. Si eso mismo lo aplicamos a las elecciones generales resultaría que en el Congreso español no estaría ni ERC, ni Junts, ni el PNV, ni Bildu, ni Más País, ni la CUP, ni CC, ni NA+, ni el BNG, ni el PRC, ni TE: en total 45 escaños que podrían ir perfectamente como prima al más votado.

Evidentemente, si el sistema fuera así (si se aplicara no podría ser retroactivo) acabarían pactando mínimo todos los catalanes para alcanzar ese 5% o incluso entre varios regionalistas, y otros se agruparían con partidos más grandes con lo que al final casi nadie se iba a quedar –salvo algún caso extremo como el de Teruel Existe- fuera. Pero sería más lógico, de hecho es incomprensible que se utilice ese mínimo del 5% en los ayuntamientos y no en el Congreso. Así pues, circunscripción única y un mínimo del 5% de los votos emitidos para poder entrar en el Congreso serían la base de un sistema electoral más justo. Yo lo mejoraría aún más eliminando la Ley D´Hont y simplificando al marcar un número de votos por escaño resultante de dividir el censo total entre los escaños a elegir y así que la abstención salga representada dejando vacíos los escaños de la abstención. Es decir, que si sólo vota el 50% de la gente, que sólo haya el 50% de diputados. Lo que está claro es que el sistema actual ni es justo ni garantiza la gobernabilidad. 

Y empieza a ser necesaria ya una reforma o cada circunscripción donde conseguir un escaño es barato (como en el caso de Teruel está Soria, Ávila, Ceuta, Melilla etc.) sacará su propio partido localista “a ver qué saca” y aún se fragmentará más el Parlamento y será más injusta la asignación de diputados.

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