En este país hay muchas cosas que no funcionan como deberían, quizás no tantas como creemos porque los españoles solemos ser demasiado autocríticos, pero hay muchas. Una de ellas creo que clama al cielo y hay que denunciarla, sobre todo porque me da la impresión que muchos no son conscientes de ello. Me refiero a lo mal asesorados que estamos, en general, en el tema de las inversiones. Algo tan importante como la rentabilidad de los madrugones que cada uno realiza para poder tener unos ahorros, es tratado con frivolidad por los que deberían asesorar a los millones de partícipes en los mercados financieros.
Por supuesto el error principal viene de la falta de una educación financiera desde niños, pero eso no debería ser excusa para el bajísimo nivel de los denominados “expertos” y de la absurda complicidad de casi todos los medios que siguen dando altavoz a sus consejos. Más ahora que acabamos de ver publicadas las previsiones para 2026 con los absurdos “precios objetivos” y “rentabilidades por dividendo”, volviendo a dar crédito a los mismos que las hicieron hace un año con un muy evidente mal resultado.
La bolsa puede subir o bajar y nadie conoce el futuro,
eso es evidente. Yo jamás criticaré que alguien diga en un programa de radio
que cree que hay que comprar acciones de tal compañía y que luego bajen. Mala
suerte, a todos nos ha pasado. Pero sí que está mal que cuando esa acción cae y
cae, y entra en una tendencia bajista clara, siga insistiendo en que no
vendamos y las mantengamos, y le vuelvan a invitar a esa misma radio cuando lo
que recomendó ha bajado un 20% y encima insista en que “el potencial de
revalorización es ahora mucho mayor” y por lo tanto hay que “seguir
acumulando”. En realidad, está promoviendo algo que los buenos profesionales
(que para mí son los que viven de lo que hacen en los mercados, sea para sí
mismos o para una entidad financiera, no los que hacen recomendaciones, aunque
sean de un banco de inversión estadounidense famosísimo) siempre desaconsejan:
no hay que doblarse, no hay que empecinarse, no hay que ir contra tendencia. Lo
primero es preservar el capital, y creo que eso es demasiado obvio como para
que nadie lo discuta.
Con razón se dice que si para arreglar los problemas
de tu automóvil debes ir a un mecánico profesional, para gestionar los ahorros,
que como he dicho antes suelen proceder de la suma de muchos madrugones,
también se debe acudir a un asesor experto. Pero tenemos un problema: es
ingenuo esperar que en el banco de cada uno le asesoren con objetividad. Jamás
te dirán, como por ejemplo creo yo es el mejor consejo para este año: “quédate
en liquidez y no inviertas en nada, aunque pierdas poder adquisitivo por la
inflación”. Y no porque quizás no lo crean, es porque van a tratar de vender
sus productos financieros para obtener comisiones; no van a buscar el mayor
beneficio del cliente, sino el de la entidad que le paga el sueldo.
Esto también es muy obvio, y por eso muchos recurren a
los medios de comunicación. Pero éstos también son decepcionantes por dos
motivos: primero, muchos escriben lo que saben que la gente quiere leer y si
bien a las noticias se les da un tono apocalíptico porque el pesimismo vende,
en el tema bursátil siempre intentan dar a entender que si los lectores pierden
dinero en sus inversiones, la culpa es de factores externos; y segundo, como
hacen los programas de radio dedicados a la bolsa, siempre dan altavoz a una
industria financiera y a unos “expertos” que llevan años demostrando su
incompetencia.
Y hay que ser claros: la inversión bursátil es voluntaria. Nadie obliga a nadie a que compre acciones, y si compras y pierdes dinero la responsabilidad es tuya, como lo es cuando ganas. Ya sé que si vas a los foros de las webs especializadas en esa acción en concreto te van a decir que si pierdes la culpa es de los fondos bajistas, o del BCE, o de que los directivos son incompetentes (esto último se repite mucho, pero extrañamente los que lo creen no venden la acción de la empresa que creen que está mal gestionada) … siempre el mantra es achacar las culpas de la mala inversión que hemos hecho, a factores externos. Y los medios suelen ser cómplices de esto porque promueven esa idea, ya que saben que es lo que quieren leer sus lectores.
En cuanto a las
radios, estoy cansado de que lleven a gestores de fondos a aconsejar a los
oyentes sobre inversiones cuando por su profesión siempre están invertidos, es
decir, raramente van a recomendar que nos quedemos en liquidez. Además, si
vemos (recuerdo que internet es gratis y se puede comprobar fácilmente) la
rentabilidad de los fondos que gestiona ese supuesto experto, podemos comprobar
que los partícipes llevan años perdiendo dinero o, al menos, quedando peor que los índices a los que están referenciados. Años, no meses. ¿Por qué los
medios se empeñan en que nos aconsejen gestores que hacen perder dinero a sus
clientes y/o ganar menos que sin su ayuda? La única explicación que se me
ocurre es que no miran por el beneficio de sus oyentes ni de sus lectores, los
llaman porque van gratis.
Asignar probabilidades a un escenario o a otro (que es lo que hacemos los que especulamos/invertimos en los mercados) e invertir en base a ello, es complicado. Y es muy muy importante, más en un contexto de inflación como el actual en el que tener el dinero parado es una pérdida segura de poder adquisitivo, que nuestros ahorros estén bien gestionados. La mayoría de minoritarios en este país llevaban años perdiendo dinero en la bolsa (incluso lo perdían con Wall Street en máximos históricos por el empeño de la industria financiera en invertir en acciones españolas) hasta 2023, los fondos de inversión en general tienen unos resultados decepcionantes, y sólo ganan cuando la tendencia es abrumadoramente alcista como pasó en 2025, y ¡qué decir del desastre de los fondos de pensiones!
El
inversor bursátil español está mal asesorado y mal informado, es una realidad
muy evidente. La responsabilidad de ello está muy repartida, incluida la de él
mismo, y animo a un debate para ver cómo resolver esto porque millones de
hogares españoles invierten y merecen una rentabilidad mayor. Además, cuanto
más ganemos, más pagaremos a Hacienda, así que… nos beneficiamos todos.
