El camino a los Pactos de la Moncloa de 1977
Si bien ideológicamente la dictadura franquista es considerada de derechas por sus valores conservadores, su política económica se acerca más a la izquierda, de hecho fueron muy similares las medidas tomadas por el franquismo más duro en España y el castrismo en Cuba. Lo que ocurre es que en 40 años hubo muchos vaivenes y en la década de 1960 se aprecia una ligera liberalización pero, con todo y con eso, muchos de los puntos del programa económico de Unidas Podemos (sí, UP y no Vox) ya existieron en aquella época: grandes empresas públicas (muchas en situación de monopolio), bancos públicos (y con los privados muy intervenidos, de hecho durante la mayor parte del franquismo estuvieron prohibidos los bancos extranjeros), control de precios (eso que ahora se quiere volver a imponer), mucha vivienda de protección oficial, alquileres subvencionados (la famosa Renta Antigua que tantos años perduró), gran protección al trabajador contra su despido etc. etc.
Tras el Plan de Estabilización
de 1959 en el que la economía autárquica franquista da un giro radical, y en el
ambiente de la Guerra Fría –consigue el apoyo decidido de los Estados Unidos a
cambio, entre otras cosas, de las bases militares-, España crece de 1960 a 1973
más que ningún otro país de Europa (lo que nos seguía situando en la cola –en
1973 nuestro PIB per cápita era el 64% del europeo- ya que partíamos desde muy
atrás), nos abrimos al turismo y se dispararon las contrataciones en el sector
servicios y la construcción. También es cierto que se cometieron muchos errores ya que -igual
que pasó años después con las cajas de ahorros-, con la concesión de vías
privilegiadas de crédito y de otras ventajas a determinados sectores y empresas
públicas y privadas, los gobiernos de Franco provocaron que la inversión
industrial se distribuyera en función de los intereses políticos o particulares
de los dirigentes de turno, y no conforme a la rentabilidad o a las
expectativas de futuro de cada sector.
Tanto crecimiento económico
repentino provocó un alza de precios importante, siendo habitual un IPC por
encima del 8% en el comienzo de la década de 1970. Cuando llega la crisis
mundial de 1973 por la subida del precio del crudo (que se cuadruplicó de
octubre de 1973 a enero de 1974), la reacción del débil gobierno español,
atenazado entre la decrepitud del jefe de estado y la muerte del presidente
Carrero Blanco ese diciembre, fue intentar calmar los ánimos y tomar medidas
sociales que supusieron pan para aquel hoy y problemas para el mañana. De
hecho, repercutieron sólo parcialmente al consumidor la subida del crudo (era
aún más importante que ahora puesto que las centrales térmicas que sostenían la
mayor parte de la electricidad del país usaban fuel) y no aplicaron ninguna
medida de ajuste ni de control de la inflación, subiendo los salarios incluso
por encima del IPC.
Cuando en el verano de 1976
llega Adolfo Suárez al poder el empeoramiento de las cuentas públicas es muy evidente:
la inflación supera el 20% y el desempleo -que apenas superaba las 100 mil
personas 3 años antes- llegaba al medio millón. El terrorismo, las huelgas y
toda clase de problemas derivados de los cambios políticos no ayudaban a una
economía que iba sin rumbo. Como hicieron los últimos gobiernos franquistas,
intentó aplacar las consecuencias de la crisis con concesiones a los que más
protestaban; el mejor ejemplo en formato legal es la Ley de Relaciones
Laborales de 1976 que, según recogen medios sindicalistas de izquierdas “es sin
duda la cota más alta de derechos laborales individuales que jamás hemos
alcanzado: readmisión en sus propios términos ante el despido improcedente;
presunción directa de la contratación indefinida; disminución de la jornada
laboral de 48 a 44 horas semanales y descanso de 12 horas entre jornada y
jornada; descanso de 15 minutos en la jornada continua de 6 horas; autorización
administrativa para la modificación del horario; ampliación de la maternidad
posparto a 8 semanas y de la excedencia por maternidad hasta 3 años;
constitución del FOGASA; previsión de la revisión semestral del SMI si el
índice general del coste de la vida aumentaba un 5%, etc.”
Pero tras las elecciones de 1977 Suárez comprende que la economía se está yendo a pique y es entonces cuando encarga al profesor Enrique Fuentes Quintana (al que le concede una vicepresidencia económica) que saque al país del atolladero. Con minoría parlamentaria y la necesidad de ajustes, el panorama se tornaba sombrío pero la oposición -e incluso los sindicatos- estuvieron a la altura y en octubre de 1977 se firman los Pactos de la Moncloa que derivaron –muy resumidamente- en dos medidas económicas: Un ajuste económico a corto plazo basado en la contención salarial, una política monetaria restrictiva, la reducción del déficit público y la adopción de un sistema de cambios flotantes para la peseta, con la consiguiente devaluación. Y la introducción de algunas reformas: modernización del sistema fiscal, aprobación de un nuevo marco legal para las relaciones laborales y liberalización del sistema financiero.
Como vemos, todos cedieron y todos esos
“ajustes” tuvieron cierto éxito en la reducción de la inflación, si bien
redujeron el crecimiento. Y la única similitud de la situación actual con los
Pactos de la Moncloa originales (la política monetaria más restrictiva) viene impuesta
por BCE, nada tiene que ver con el gobierno.
Entrevista medio fake a Warren Buffett
Qué mejor detalle navideño que traer una entrevista con el Genio de Omaha, pero como no ha sido posible, nos tendremos que conformar con sus respuestas (100% suyas) aunque él no sepa que está contestando con ellas a mis preguntas.
ALSA, de Luarca a conquistar las carreteras españolas
(esta historia no está incluida en mi último libro La prehistoria, y algo de la historia, de 66 empresas: Nacionales y extranjeras, todas famosas, que te animo a adquirir)
En 1923 se constituye la sociedad Automóviles
Luarca, S.A. (A.L.S.A.), así comienza la historia de esta multinacional
asturiana, si bien su inmediato antecesor es una empresa de diligencias, nacida
en Luarca en el año 1889, conocida como Ferrocarrilana. Unía la villa asturiana
con la ciudad de Oviedo en quince horas de viaje. Una década después, la
empresa se hizo con algunos vehículos de vapor y cambió su nombre por El
Luarca, automóviles de viajeros. Mejoró su ruta a la capital del Principado
reduciendo el trayecto ocho horas. "Automóviles El
Luarca" realiza su primer viaje con un coche de motor de gasolina en
junio de 1916. A partir de ese momento ALSA va creciendo y expandiéndose,
superando la prueba de fuego de la guerra civil y la dura postguerra.
Sin embargo, la historia de esta empresa hay que
buscarla al menos un par de siglos antes ya que los antepasados de
la familia Cosmen se dedicaban, al menos desde 1728,
al transporte de mercancías y pasajeros a Castilla a través del puerto
de Leitariegos, en la montaña asturiana. ¿Y quiénes son los Cosmen? La
familia ya aparece en documentos del siglo XII como asentada en Leitariegos y
siglos después aparece involucrada en el transporte entre Asturias y León. Y
ahora es cuando toca hablar de José Cosmen, nacido en Cangas del Narcea en
1928. En 1918 su padre Secundino funda en Cangas del Narcea “La Popular SA” que
luego pasaría a ser la empresa “Cosmen”, dedicada al transporte de mercancías y
pasajeros en Asturias. José estudia como perito industrial en Gijón y continúa
el negocio familiar hasta que en 1960 ALSA compra la empresa y José Cosmen pasa
a ser accionista.
Hasta ese momento ALSA apenas se había dedicado los
duros años de postguerra a recuperar su flota. Sin embargo, ante la llegada de
Cosmen la empresa empieza a expandirse dando el salto, primero, al mercado
nacional y, posteriormente, a mercados internacionales, como Marruecos o China.
La década de los sesenta y la entrada de José Cosmen en puestos
ejecutivos cambia la historia, y bajo su dirección y liderazgo se
inicia el constante crecimiento de la empresa, hasta convertirla en
el mayor grupo español de transporte de viajeros por carretera y
único presente en varios continentes. La ALSA de Cosmen en 1964 pone en
marcha la primera línea internacional Oviedo-París-Bruselas (muy
necesaria dada la alta emigración española hacia Europa) y el servicio
regular Asturias-Madrid. Se produjo una modernización de la flota, con la
incorporación de autobuses más modernos y confortables.
Hay que tener en cuenta que para las nuevas
generaciones, que han vivido el auge de la alta velocidad ferroviaria y el
espectacular abaratamiento de los billetes de avión gracias a la
liberalización, el autobús es como el pariente pobre de los medios de transporte
de viajeros ya que es más lento y no necesariamente más económico. La
internacionalización era la mejor opción para crecer. Por ejemplo, hace 60 años
era impensable, como es hoy, que resulte más barato ir de Sevilla a Alemania en
avión que en autobús. Mucho menos que un trayecto en Iryo u Ouigo sea más
económico -y en menos la mitad de tiempo- para ir de Barcelona a Madrid, que en
bus. Cuando ALSA empezó a expandirse en nuestro país apenas había alternativas
de transporte que no fueran prohibitivas de precio, ni siquiera el tren, con
una estructura ferroviaria escasa en cuanto no se iba de o hacia Madrid. Viajar
en bus en un país grande con malas carreteras no era agradable pero las
opciones eran escasas. En los últimos años el bus ha ganado glamour, no sólo
por los nuevos modelos (que en muchos casos hasta incluyen wifi) de transporte,
sobre todo desde que la entrada en la UE propició que llegaran fondos para
mejorar las carreteras españolas.
El proceso de internacionalización de ALSA fuera
del ámbito europeo se inicia en 1984 con la implantación en la República
Popular China. El siguiente paso es la entrada en Marruecos mediante la
adjudicación de la gestión del transporte urbano (algo novedoso para la
compañía) de Marrakech, obtenida en 1999, al que siguió el de Agadir y más
recientemente, el de las ciudades de Tánger y Khouribga. Empresas punteras
en sus respectivas regiones (Galicia, Cantabria y Castilla y León) pasan a
formar parte de ALSA en los años 90 lo que la convierte en líder en el
transporte de viajeros por carretera en España. Aún lo sería más cuando en
1999, ALSA adquiere la empresa pública Grupo Enatcar. “Pepe” Cosmen en el
2000 fue “premiado” por el ayuntamiento de Oviedo al darle su nombre a la
estación de autobuses de la ciudad
En 2005 ALSA es vendida a National Express y
Cosmen (que no fallece hasta 2013) y sus hijos pasan a ser accionistas de esta
multinacional británica. En 2007 también absorben el Grupo Continental
Auto, segundo operador nacional de transporte de viajeros por carretera.
Actualmente, ALSA tiene un producto intermodal con Iberia llamado 'Bus&Fly’,
con un servicio (de momento en 25 ciudades) que permite combinar en un solo
billete el viaje en autobús y avión. Y es que entre medios de transporte
también funciona lo de “si no puedes luchar contra la competencia, únete a
ella”. Justo estos días se ha anunciado
que ALSA absorbe a la británica National Express para crear una "potencia
paneuropea del transporte" y por tanto la compañía asturiana asumirá desde
2026 la gestión de los negocios en Reino Unido.
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