El origen de Famosa, la marca que siempre asociaremos al portal de Belén

      (esta historia no está incluida en mi último libro La prehistoria, y algo de la historia, de 66 empresas: Nacionales y extranjeras, todas famosas, que te animo a adquirir)

Entre los productos navideños más relacionados con España está el cava, el turrón… y las muñecas de Famosa, nombre que recuerda a un adjetivo pero que en realidad procede de un acrónimo.

Empecemos por el principio: Onil es un (no tan) pequeño pueblo de la provincia de Alicante adscrito al partido judicial de Ibi (quizás algo más conocido por el gran público) que durante toda su historia se había dedicado a tareas agrícolas. Sin embargo, hacia la séptima década del siglo XIX y tras derogarse el régimen señorial, empezó una actividad artesana que, nadie sabe muy bien por qué, se centró en los juguetes. De este modo surgió a principios del siglo XX una actividad industrial que pretendía combatir la emigración hacia zonas costeras y grandes ciudades de la población joven del municipio. No obstante, el proceso fue lento y las fábricas con instalaciones eléctricas no llegaron hasta la década de 1920, destacando que en ellas había mujeres trabajando, algo poco habitual en el país. Y para no extendernos mucho más, la Guerra Civil y la postguerra fueron durísimas y para intentar salir de la mala situación económica, y aprovechando el clima -tímidamente- aperturista del régimen franquista de aquellos años, en febrero de 1957, 25 talleres y empresas jugueteras del pueblo fundan Fábricas Agrupadas de Muñecas de Onil S.A. (es decir, F.A.M.O.S.A., que pronto perdió los puntos y se quedó como único nombre comercial).

Hacia mediados del siglo pasado las muñecas, que empezaron haciéndose de barro y más tarde de una mezcla de barro y cartón (conocida como cartón-piedra), se encontraron con un nuevo material de construcción mucho más manejable y, por tanto, más económico: el plástico. Pero la inversión inicial necesaria para comprar las máquinas era alta, y quizás ese fue el motivo del nacimiento de Famosa. En cualquier caso fue una decisión muy inteligente. No obstante, los inicios no fueron fáciles ya que la calidad del plástico que podía conseguir España en aquellos años era tan mala que las primeras muñecas amarilleaban apenas salían de su envoltorio. La primera muñeca con nombre propio lanzada por la nueva empresa se llamó Guendolina, hecha de poliestireno de alto impacto, en 1967 crea peluches Quirón intentando ampliar su gama y no centrarse sólo en el plástico. Sin embargo, su primer gran éxito se basó en este material y fue la muñeca Nancy en 1968, que apostaba por el realismo en las expresiones. El negocio ya se estaba encauzando, y en 1969 aparecen Barriguitas, pequeños muñecos que, a lo largo de los años, han tenido infinidad de accesorios y conjuntos. La empresa fue aumentando su fabricación y ventas, destinando parte de los beneficios a publicidad, ahí destacó el gran éxito de su anuncio televisivo de 1972 con la musiquilla “las muñecas de Famosa se dirigen al portal”. Esa década fue quizás la mejor para Famosa, ya que en 1977 aparece la familia de muñecos Nenuco, quizás el cénit de la compañía, que aún tuvo algún triunfo más como los Pinypon en 1983. Quizás su último gran éxito fue en 1992 la distribución de Micromachines.

Pero los cambios en los gustos de los consumidores (las niñas también iban prefiriendo los videojuegos a las muñecas) y la competencia internacional, llevó a que las 20 familias propietarias que quedaban -que ya habían empezado a encargar la producción de juguetes a China- vendieran la empresa en 2002 a un grupo de inversores; en 2003 entró como socio importante la Caja de Ahorros del Mediterráneo, que ayudó a financiar la compra de una licencia para producir muñecos de los personajes de dibujos animados de Disney, sin demasiado éxito. En 2005 el principal accionista era el Banco de Santander (que había entrado en el capital por ser el dueño de la mayor parte de las deudas de la compañía), momento en el que la mayor parte de lo producido ya estaba hecha en China. Ese mismo año se crece con compras: Feber (juguetes) y Play by Play (peluches) y en los siguientes años se relanzan las Nancy (2006, más estilizadas), los Barriguitas en 2007 y en 2009 los Pinypon… todo sin demasiado éxito. La Gran Recesión iniciada en 2008 dejó muy tocada a Famosa que en 2010 fue adquirida por el fondo de capital riesgo estadounidense “Sun Capital” que mantiene la marca y monta una fábrica en México hasta que vuelve a vender la empresa que, desde 2019, es una división de la juguetera italiana Giochi Preziosi.

Famosa, cuya sede social ya no está en Onil (se encuentra en el polígono industrial Las Atalayas de Alicante ciudad) sigue siendo una compañía líder juguetera en España que, además de las instalaciones productivas y logísticas en Alicante y Monterrey (México), cuenta con filiales en Portugal (Oporto), Francia (París), Italia (Milán), México (México D.F.), Puerto Rico (San Juan), y China (Hong Kong).


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