El otro progreso

 Cuando miramos hacia el pasado 50, 100, 200 años… es inevitable asombrarnos de lo mucho que hemos avanzado y lo rápido que ha pasado todo. Y tendemos a fijarnos sobre todo en los avances tecnológicos de los que la ciencia es la máxima responsable. Los avances médicos han alargado nuestra esperanza de vida y reducido la mortalidad infantil y los industriales han multiplicado la productividad de tal modo que toda la gran explosión demográfica no ha conducido a una era de escasez sino que, al contrario, nunca hubo menos desnutrición en el mundo. Pero hay algo más, la humanidad ha ejecutado también un salto ético y moral.

Millones de norteamericanos son bisnietos de esclavos, hace apenas unas décadas era normal que las personas de raza negra no pudieran usar los mismos locales e incluso los mismos asientos de autobús en muchos estados, millones de alemanes tienen abuelos que vivían en una sociedad que veía con buenos ojos el exterminio de los judíos, hace 100 años, en estos mismos momentos, miles de soldados europeos vivían en trincheras luchando unos contra otros… Y ahora no hay ni fronteras entre esos mismos contendientes.

Las mejores sociedades son aquellas en las que los avances científicos y tecnológicos acaban proporcionando más bienestar al conjunto (por ejemplo, las vacunas y antibióticos están muy bien pero a la mejora de la salud también ayudó el aumento del número de ambulatorios y hospitales y su accesibilidad para la población) y encajarlo todo no ha sido fácil y aunque el balance a día de hoy no sea perfecto, es difícil negar que la humanidad ha dado un salto a mejor.

Un esclavista de hace 200 años no se diferenciaba demasiado de un esclavista de hace 2000. En todo ese tiempo pocos cambios sucedieron pero de repente la humanidad cambió. Y no fueron sólo las condiciones materiales, también hay avances éticos. En teoría cuantos más seamos, menos deberíamos valorar la vida humana pero por fortuna no es así. Y el proceso se ha ido acelerando, yo mismo en mi propia vida he podido comprobar cómo las sociedades humanas han ido mejorando, hay menos propensión a la violencia, más tolerancia hacia el diferente, menos machismo, menos homofobia, más apoyo social a los minusválidos… y se valoran más las libertades y los derechos humanos. Mala gente ha habido siempre y siempre la habrá pero todo era peor hace unas décadas por más que el pesimismo reinante en la actualidad sea tan común.

Nos quejamos de los políticos actuales pero, ¿alguno es peor que Pol Pot, Somoza, Idi Amin, Videla, Pinochet… o, si nos vamos más atrás, a Mao Tse Tung, Stalin, Hitler…? Y tenían fuerte apoyo popular, que es lo más grave. Nos quejamos de la guerra de Irán o la de Ucrania pero no desmerece a lo que pasó hace pocas décadas en Yugoslavia o en Afganistán o en El Salvador… y desde luego nada fue más terrible que la II Guerra Mundial. No porque ocurriera sino porque a un gran número de personas todos esos conflictos les parecían bien. La Guerra Fría, por ejemplo, que duró hasta hace menos de 40 años, no sólo significó un largo periodo en el que gran parte del dinero del erario se destinaba a absurdos arsenales nucleares y en el que la humanidad temía una guerra mundial inminente y un posible apocalipsis, es que medio mundo odiaba al otro medio. Aún recuerdo cuando Reagan desplegó loa "Euromisiles" apuntando hacia Rusia con el beneplácito de los gobiernos europeos, ¿Y qué decir del terrorismo? Nos quejamos mucho en la actualidad pero no sólo eran mucho más numerosos los atentados en los ´80, es que el apoyo popular también era muy superior. Dicen que muchos musulmanes apoyan al ISIS pero ni por asomo sus actos tienen tanto beneplácito como tenían los actos de la OLP cuando Arafat era considerado terrorista, y además muchos europeos mostraban su simpatía. Y qué decir del IRA o de ETA, muchos irlandeses y vascos los aprobaban.

Por qué el valor de la vida humana y los derechos individuales tuvieron tan escaso avance en las sociedades humanas durante miles de años y por qué de repente sufrieron una mejora casi en paralelo a la subida de nivel en la calidad de vida material, es una incógnita cuasi-filosófica. Yo tengo mis teorías pero no cabrían aquí. Lo que es evidente es que hay riesgos de involución. Dos ejemplos: el radicalismo islámico que provoca que minorías y mujeres vivieran con más libertad hace unas décadas en algunos países que ahora cuando la sociedad es menos permisiva y el ultranacionalismo que desprecia a los que proceden de otras culturas y cuyas vidas son menos valoradas que las autóctonas… Pero seguro hay más. El debate está abierto.

No estamos tan mal

 Desde que era niño he oído hablas de avistamientos ovnis, apariciones marianas, supuestos milagros, fantasmas, la Atlántida, el Yeti… montones de cosas en las que mucha gente cree sin pruebas. Y en todos estos años la tecnología ha avanzado muchísimo e incluso se da el caso que millones de personas llevan una cámara de fotos en el bolsillo con la que además pueden avisar de lo que vean y… sigue sin haber pruebas. Incluso cuando parece que estamos viendo algo que desafía las leyes de la naturaleza, resulta que nuestros sentidos nos engañan como bien saben los buenos magos. Por eso soy escéptico, como dijo el sabio creo que afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias y por más que cada vez hay más métodos para conseguir esas evidencias, no existen. Estoy en minoría, la mayoría de personas en el mundo no exigen pruebas para creer –las religiones son el mejor ejemplo pero hay muchos más- y eso es algo que ayuda a que las teorías de conspiraciones tengan tanto éxito ya que cuando abandonamos la lógica y la razón por la fe, cualquier cosa es creíble.

Una de dichas teorías que muchísima gente cree y que llevo escuchando desde la infancia es que el mundo está dominado por una camarilla muy reducida que lo único que quiere es fastidiar a la mayoría.  Siempre tiene mucho atractivo todo lo que nos sirve de excusa para echar las culpas a otro de las cosas que nos van mal y lo cierto es que nadie puede saber si es o no cierto pero hay muchos argumentos para dudar mucho de esa teoría empezando por la más obvia: ¿por qué van a querer los más poderosos del planeta fastidiar a la gente si es esa gente la que les otorga ese poder? Pero también hay datos que suelen ser mejor que los argumentos. Y si miramos los datos, el mundo sin duda está mejorando luego si unos pocos lo deciden todo, o no son tan mala gente o si lo son, no les está saliendo bien la jugada porque cada vez más humanos viven mejor (lo que por otra parte les viene muy bien porque así consumen más los productos que fabrican/comercializan los más poderosos).

Debemos tener en cuenta que la civilización humana se pasó miles de años avanzando muy despacio, a veces dando pasos atrás como le pasó al Egipto de los últimos faraones o a Europa tras la caída de Roma. Desde hace 2 mil años habrá habido unas 80 generaciones y las diferencias entre cómo vivía la número 1 y la número 70 eran ínfimas en comparación con la que vivió la 72 y nosotros. El bisabuelo de nuestro bisabuelo, hace apenas 200 años, residía en un mundo en el que 9 de cada 10 habitantes de este planeta vivía en situación de pobreza extrema, hoy es 1 de cada 10. Número excesivo pero claramente menor. Y no quiero aburriros con cifras pero mirándolo como lo miremos, incluso sin tener en cuenta aspectos materiales, el avance ha sido espectacular: Nunca ha habido tan pocos analfabetos; nunca los ancianos, los minusválidos, los distintos y las minorías han recibido más apoyo del resto de la sociedad; de forma global, y aunque aún falta mucho, la falta de libertades, el machismo, la homofobia etc. están en mínimos históricos y aunque nos parezca que vivimos en un mundo muy violento debido sobre todo al poder de los medios de comunicación, no debemos olvidar que hace 110 años Europa estaba inmersa en una guerra cuyo número de muertos supera todos los decesos de conflictos bélicos, hasta hoy, del siglo XXI, mucho más poblado que el XX. Es decir, seguimos mejorando.

Por otra parte, el avance científico y en concreto el médico es asombroso y ha reducido muchísimo la mortalidad infantil  y disparado la esperanza de vida. Cierto que en muchos países del continente europeo se vive peor que hace 10 años por culpa de la recesión económica y que quizás ocurre igual en los Estados Unidos aunque teniendo en cuenta lo mucho que se ha avanzado en la última década en China y la India, que juntos son la tercera parte de la población mundial, queda más que compensado. Y ampliando el zoom, si dirigimos la mirada al pasado, podíamos haberlo hecho mejor pero sin duda llevamos al menos un par siglos en la dirección correcta.

Lo malo es que si hago el mismo ejercicio mirando hacia el futuro lo que intuyo –saber no porque no soy profeta- no parece tan bueno, no sólo el sistema económico está fallando, es que el abuso ecológico que estamos haciendo al planeta está provocando consecuencias ya, no dentro de décadas y no a miles de kilómetros, sino por ejemplo en las grandes ciudades donde la contaminación es un problema real grave y actual.

Todos fachas

 Aunque históricamente no tiene demasiado sentido porque el fascismo nació contra la democracia liberal y de hecho, Mussolini procedía del socialismo, lo cierto es que en España solemos llamar facha a quien es muy de derechas. Cierto que José Antonio era un señor de derechas pero desde luego sus ideas respecto a la economía están hoy más representadas en los programas políticos de partidos de izquierda que en el PP o Vox. Pero bueno, ya es costumbre que términos antagónicos como facha o neoliberal se apliquen a las mismas personas y aunque sea una gran inexactitud nos entendemos… Y la ideología fascista no está nada de moda, a pesar de que hay mucha gente crítica con el capitalismo, con el euro, con la globalización etc. no se duda demasiado, al menos abiertamente, de la democracia como sistema político (aunque en España hay tanto “liberal” simpatizante del franquismo y tanto “comunista” admirador del castrismo que quién sabe…).

Pero hay otro significado de facha y es el de persona muy dictadora. Y creo que todos tenemos un dictador dentro, uno que censura, juzga y si pudiera, ordenaría la vida de los demás. Y con los ricos pasa mucho. A mi me pasa, no puedo evitar caer en la tentación de pensar que puedo saber mejor que Amancio Ortega, por ejemplo, lo que debe hacer con su fortuna. Yo que hace décadas que perdí la ambición profesional, que me gusta la ley del mínimo esfuerzo y valoro mi ocio por encima de mis ahorros, no puedo entender a una persona anciana que aún se preocupa por hacer más y más dinero. Pero al contrario que a la mayoría, a mi me alegra que existan personas así, aunque no las entienda. Si yo fuera Juan Roig habría vendido Mercadona hace años pero por suerte él no lo hizo, paga bien a sus empleados y creó miles de puestos de trabajo el año pasado. Socialmente su actitud es mejor que la mía.

Los multimillonarios lo son no por herencia como en la Edad Media, lo son porque nosotros lo queremos ya que como consumidores adquirimos sua productoa (sea un móvil, una canción o goles) y no deben tener límites de ganancias porque además de injusto sería socialmente peor porque limitando su ambición y talento impidiéndoles ganar más dinero (ni Spielberg seguiría haciendo películas ni Bezos seguiría mejorando Amazon). Alguien podría pensar que es mejor que, llegados a un punto, aquellos que son capaces de generar riqueza, no se queden una porción de ella, que trabajen gratis o que dejen de crear riqueza pero que no acumulen más y demostrar que eso sea mejor para la humanidad. Pero eso es un sinsentido que no tiene base real. Los hay que critican la globalización (tema de moda que es la culpa de todo, como si antes no existirían multimillonarios), el que haya ricos que no merecen serlo (estoy de acuerdo, injusticias hay en todas partes), el que los directivos son unos jetas porque se asignan sus propios sueldos (a veces es cierto, y no sólo pasa en el ámbito privado), el que hay más ricos por robo o por herencia que porque lo hayan conseguido con su trabajo y talento (esto es un mito extendido pero contrario a lo que dicen las cifras, al menos en el mundo Occidental)… 

Miguel Monzón, más conocido como “el Gran Wyoming” es de izquierdas. De hecho, fue de los primeros en quitarse la chaqueta del PSOE para abrazar la de Podemos y lleva años haciendo 4 programas semanales cuyo principal contenido es criticar al PP, incluso cuando gobernaba ZP. Y es rico, reconoció poseer 19 inmuebles en Madrid. Él los tiene porque nosotros le hemos hecho rico viendo sus programas, como lo es Amancio Ortega porque compramos en Zara o Justin Bieber porque compramos sus discos. Él vende un producto y nosotros se lo hemos comprado y, nos guste o no, es la recompensa a su trabajo y su talento. ¿Me hace más pobre que él tenga 19 casas y yo ninguna? No, ¿deber tener un límite de beneficios por su trabajo? No, mientras tenga audiencia se merece seguir ganando dinero. Porque lo que yo defiendo es que quien crea riqueza, quien la genera, tiene derecho a quedarse con un pedazo de ella, sin límites. Y por supuesto que sea legal y pague sus impuestos, obvio.

Pero volviendo al tema del facha que todos llevamos dentro, en un entrevista a este personaje que leí hace tiempo, hay un detalle que me llamó mucho la atención. El periodista quizás no se atrevió a exponerle que no es habitual que alguien de izquierdas compre casas (si fuera Mariló Montero la que tiene 19 casas la llamarían especuladora inmobiliaria y la criticarían por ello casi seguro) pero se lo citó y él respondió muy claramente: “Llevo décadas trabajando en televisión y he ganado mucho dinero y lo invierto en lo que quiero” y después añadió: “Yo con mi dinero hago lo que me da la gana” Me parece perfecto porque defiendo la libertad y estoy harto de que todos juzguemos con tanta facilidad, ¿por qué es tan difícil entender que debemos dejar de ser tan fachas y dejar que la gente haga con el dinero que han ganado –sea poco o sea una cantidad “indecente”- lo que les dé la gana, por qué esa manía por pretender expropiar y repartir a nuestro gusto algo que no es nuestro? 


No puedo evitar pensar que en el prejuicio contra los ricos hay más envidia que racionalidad y hay más incomprensión (y ahí me apunto yo, que no entiendo por qué no se auto-limitan a sí mismos como dije antes) hacia sus actitudes que crítica social ya que no hay ninguna prueba, ni teórica ni histórica, que demuestre que una sociedad con menos ricos es más próspera. Más bien todo lo contrario. ¿Y sabéis lo más curioso? Que todos los españoles, incluso los de familias más humildes, nacemos con unos servicios asistenciales, una sanidad y una educación universal que nos convierte en ricos a escala planetaria puesto que la inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra no nacen con tanta riqueza social, y si no hemos nacido en Chad ni en ninguna de la mayoría de naciones del mundo donde no disfrutaríamos de esas ventajas no es por nuestro esfuerzo ni por nuestro talento sino por la influencia de nuestros padres que nos han hecho nacer en este país. Es decir, somos ricos por herencia.

El cohete (real y metafórico) de SpaceX

Elon Musk, el hoy hombre más rico del mundo, recibió 180 millones de dólares en 2002 vendiendo PayPal a eBay. 10 millones los destino a SolarCity, 70 a Tesla (sin duda su mejor inversión hasta la fecha) y 100 a SpaceX. Esto prueba el apego que le tenía, hace casi un cuarto de siglo, a esta empresa en la que ha estado invirtiendo desde entonces. Su intención con ella era conseguir abaratar los viajes espaciales y sus logros son evidentes, aunque también su continua necesidad de más y más liquidez. Con Tesla le pasó lo mismo: tardó muchos años en conseguir beneficios y no por ello no dejó de ser una gran inversión para todos aquellos que compraron acciones.

Sin embargo, el caso de SpaceX es diferente ya que sale a bolsa con una valoración que supera el billón de dólares. Esto no sólo es la primera vez que ocurre, es que de hecho sólo hay apenas una decena de cotizadas en el mundo con una capitalización tan grande como la de esta empresa. Y recordemos que ni siquiera es una compañía rentable. Entonces, ¿por qué sin duda la colocación será un éxito? (suban o bajen después, las acciones son lo bastante demandadas por los inversores) Porque Elon Musk es lo bastante inteligente como para haber preparado muy bien esta operación.

SpaceX es, entre otros departamentos, Starlink, que sí es rentable y que es su red de satélites, pero quizás su mayor atractivo es lo que Musk vende que será: el germen de asentamientos en otros planetas. Esto por si sólo no parece un negocio muy rentable, y más bien promete muchos gastos durante años; por eso, antes de sacar la compañía a bolsa, hizo una gran jugada: integrar xAI dentro de SpaceX. xAI es la empresa de inteligencia artificial fundada por Elon Musk en 2023 y la responsable de Grok, el chatbot de IA que podemos usar gratuitamente todos los usuarios de X (la antigua Twitter). De este modo ha integrado el negocio espacial con el de la IA, que lleva años atrayendo, como un potente imán, a todos los inversores. Incluso está promocionando el espacio como el medio ideal para reducir los costes energéticos de la IA. Se especula con refrigerados satélites de computación en órbita, y ya ha firmado contratos con Anthropic y Google.

Así pues, Musk ha conseguido que el negocio aeroespacial tradicional, históricamente un agujero de dinero para los inversores, se vea como algo mucho más atractivo ante la promesa de grandes rentabilidades. Como comenté antes, con Tesla le funcionó y está intentando repetir la jugada, aprovechando además el empuje que le proporciona el tema de la IA. Que le funcione o no, es otro tema. Yo no dudo, vista la demanda de acciones, que la salida a bolsa sea un éxito pero soy escéptico a medio plazo, como lo fui cuando compró Twitter (que de momento ha sido una mala inversión en términos económicos), ya que SpaceX sale al mercado con una valoración exageradísima para una empresa de un sector en crecimiento pero sin rentabilidad. Es más, en el primer trimestre de este año perdió 1900 millones de dólares. Esto puede no significar nada ya que la IA está de moda y nadie está consiguiendo, de momento, monetizarla. Pero si sumamos a ello que la exploración espacial tampoco dará beneficios por años (y quizás por décadas) exigiendo además fuertes inversiones, no parece el mejor destino para nuestros ahorros.

Por otra parte, hay muchos estudios que demuestran estadísticamente que es mejor encontrar oportunidades de inversión entre compañías cotizadas del mercado que adquiriendo acciones en una salida a bolsa al precio que decide el principal accionista, ya que éste suele estar más "hinchado". Además, hay que tener en cuenta la situación actual de los mercados financieros y de la economía en general. El conflicto iraní ha disparado la inflación y reducido las expectativas de crecimiento, ha cambiado el sesgo de los bancos centrales (ahora se descuentan subidas de tipos en lugar de bajadas) y los máximos históricos de Wall Street (y otros muchos índices) ignorando estos hechos, denotan una exuberancia irracional que nos lleva a muchos a pensar que estamos en una burbuja especulativa similar a la “puntocom” del año 2000, entonces con internet. Por supuesto ésta se puede prolongar mucho tiempo más, nadie conoce el futuro y la irracionalidad del corto plazo en los mercados es legendaria. Pero invertir en una cotizada que pierde dinero, a una valoración claramente hinchada y en medio de una más que probable burbuja global, suena muy peligroso. Para un inversor; otra cosa es comprar y vender rápidamente, claro.

En resumen, es una compañía que no es rentable, que necesita muchos fondos (y es más barato para Elon Musk conseguirla de los accionistas que con créditos bancarios), que sale a bolsa a un precio caro, que es muy probable que saque más papel al mercado por su continua necesidad de liquidez (lo que diluirá el valor de las acciones), en un contexto económico malo y con Wall Street en niveles de burbuja. Como al final la bolsa, como casi cualquier negocio, es cuestión de demanda y oferta, seguramente el primer día de cotización suba pero más allá de eso, me genera muchas dudas.

Behavorial economics

  Ya sé que es muy difícil de pronunciar pero personalmente lo prefiero al término español: “economía conductual”. Siempre he sido un poco e...