El cohete (real y metafórico) de SpaceX

Elon Musk, el hoy hombre más rico del mundo, recibió 180 millones de dólares en 2002 vendiendo PayPal a eBay. 10 millones los destino a SolarCity, 70 a Tesla (sin duda su mejor inversión hasta la fecha) y 100 a SpaceX. Esto prueba el apego que le tenía, hace casi un cuarto de siglo, a esta empresa en la que ha estado invirtiendo desde entonces. Su intención con ella era conseguir abaratar los viajes espaciales y sus logros son evidentes, aunque también su continua necesidad de más y más liquidez. Con Tesla le pasó lo mismo: tardó muchos años en conseguir beneficios y no por ello no dejó de ser una gran inversión para todos aquellos que compraron acciones.

Sin embargo, el caso de SpaceX es diferente ya que sale a bolsa con una valoración que supera el billón de dólares. Esto no sólo es la primera vez que ocurre, es que de hecho sólo hay apenas una decena de cotizadas en el mundo con una capitalización tan grande como la de esta empresa. Y recordemos que ni siquiera es una compañía rentable. Entonces, ¿por qué sin duda la colocación será un éxito? (suban o bajen después, las acciones son lo bastante demandadas por los inversores) Porque Elon Musk es lo bastante inteligente como para haber preparado muy bien esta operación.

SpaceX es, entre otros departamentos, Starlink, que sí es rentable y que es su red de satélites, pero quizás su mayor atractivo es lo que Musk vende que será: el germen de asentamientos en otros planetas. Esto por si sólo no parece un negocio muy rentable, y más bien promete muchos gastos durante años; por eso, antes de sacar la compañía a bolsa, hizo una gran jugada: integrar xAI dentro de SpaceX. xAI es la empresa de inteligencia artificial fundada por Elon Musk en 2023 y la responsable de Grok, el chatbot de IA que podemos usar gratuitamente todos los usuarios de X (la antigua Twitter). De este modo ha integrado el negocio espacial con el de la IA, que lleva años atrayendo, como un potente imán, a todos los inversores. Incluso está promocionando el espacio como el medio ideal para reducir los costes energéticos de la IA. Se especula con refrigerados satélites de computación en órbita, y ya ha firmado contratos con Anthropic y Google.

Así pues, Musk ha conseguido que el negocio aeroespacial tradicional, históricamente un agujero de dinero para los inversores, se vea como algo mucho más atractivo ante la promesa de grandes rentabilidades. Como comenté antes, con Tesla le funcionó y está intentando repetir la jugada, aprovechando además el empuje que le proporciona el tema de la IA. Que le funcione o no, es otro tema. Yo no dudo, vista la demanda de acciones, que la salida a bolsa sea un éxito pero soy escéptico a medio plazo, como lo fui cuando compró Twitter (que de momento ha sido una mala inversión en términos económicos), ya que SpaceX sale al mercado con una valoración exageradísima para una empresa de un sector en crecimiento pero sin rentabilidad. Es más, en el primer trimestre de este año perdió 1900 millones de dólares. Esto puede no significar nada ya que la IA está de moda y nadie está consiguiendo, de momento, monetizarla. Pero si sumamos a ello que la exploración espacial tampoco dará beneficios por años (y quizás por décadas) exigiendo además fuertes inversiones, no parece el mejor destino para nuestros ahorros.

Por otra parte, hay muchos estudios que demuestran estadísticamente que es mejor encontrar oportunidades de inversión entre compañías cotizadas del mercado que adquiriendo acciones en una salida a bolsa al precio que decide el principal accionista, ya que éste suele estar más "hinchado". Además, hay que tener en cuenta la situación actual de los mercados financieros y de la economía en general. El conflicto iraní ha disparado la inflación y reducido las expectativas de crecimiento, ha cambiado el sesgo de los bancos centrales (ahora se descuentan subidas de tipos en lugar de bajadas) y los máximos históricos de Wall Street (y otros muchos índices) ignorando estos hechos, denotan una exuberancia irracional que nos lleva a muchos a pensar que estamos en una burbuja especulativa similar a la “puntocom” del año 2000, entonces con internet. Por supuesto ésta se puede prolongar mucho tiempo más, nadie conoce el futuro y la irracionalidad del corto plazo en los mercados es legendaria. Pero invertir en una cotizada que pierde dinero, a una valoración claramente hinchada y en medio de una más que probable burbuja global, suena muy peligroso. Para un inversor; otra cosa es comprar y vender rápidamente, claro.

En resumen, es una compañía que no es rentable, que necesita muchos fondos (y es más barato para Elon Musk conseguirla de los accionistas que con créditos bancarios), que sale a bolsa a un precio caro, que es muy probable que saque más papel al mercado por su continua necesidad de liquidez (lo que diluirá el valor de las acciones), en un contexto económico malo y con Wall Street en niveles de burbuja. Como al final la bolsa, como casi cualquier negocio, es cuestión de demanda y oferta, seguramente el primer día de cotización suba pero más allá de eso, me genera muchas dudas.

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