La paradoja del empleo: el caso Amazon

Los resultados del gigante del comercio electrónico Amazon no pueden ser más espectaculares, y por ello es una de las estrellas bursátiles de todos los tiempos. No obstante, en octubre del año pasado anunció miles de despidos a escala mundial y que en concreto en España prescindiría de unos 1.200 empleos de sus oficinas de Madrid y Barcelona. ¿Parece un contrasentido? Lo cierto es que Amazon en España está entre los 10 empleadores privados más grandes y desde 2018 a 2023 creó 20.000 empleos fijos en nuestro país. También es cierto que, a pesar de sus extraordinarios números, no se duerme en los laureles y no deja de aumentar inversiones. Por ejemplo, unas semanas antes de ese anuncio, informó de una inversión de hasta 50.000 millones de dólares en capacidad de computación e IA. Es decir, no es una compañía que reduzca gastos (en este caso en forma de empleos) porque tenga pérdidas pero sí es una empresa que utiliza sus beneficios para generar más crecimiento.

Y al final las inversiones crean empleo. De hecho, la paradoja que podemos ver en el caso de Amazon en España es que esta gran tecnológica puede que arroje un saldo negativo de trabajadores en 2025 pero dudo mucho que indirectamente no esté creando una cantidad similar. Y es que, a pesar de lo que digan algunas políticas indocumentadas, Amazon ha conseguido que cientos de pymes aumenten su facturación allí donde se ha establecido, tiendas que seguro han aumentado sus contrataciones, más allá de las empresas subsidiarias al negocio al por menor de Amazon, que también. La plataforma de comercio electrónico ha colocado en el mapa a muchos establecimientos que no tenían acceso al gran mercado que ahora tienen, y es por eso que el saldo positivo de Amazon en España es enorme, y probablemente superior de forma indirecta que directa.

En cualquier caso, surge la duda de si la reducción de empleo se debe a la IA, y seguramente ese sea el motivo, ya que está pasando en otras muchas tecnológicas. Pero eso lo único que demuestra es que hay un cambio y no una reducción de puestos de trabajo. Sobrarán algunos pero se crearán otros. No tengo claro si el valor añadido de los creados compensará a los perdidos aunque poco podemos hacer contra eso. Todos sabemos que, por ejemplo, en España faltan camioneros, camareros, incluso cocineros. Y esto en un país tan turístico como España es un drama, y una presión para los precios finales al consumidor. Pero no lo es que una compañía que va a seguir invirtiendo y generando negocio en el país, prescinda de algunos trabajadores. Tampoco lo está siendo en Estados Unidos, con una envidiablemente baja tasa de paro, a pesar de los miles y miles de despidos que se han anunciado en las últimas fechas.

El verdadero problema del empleo es el envejecimiento poblacional, y no lo que decidan hacer empresas como Amazon. Y lo es porque la población pasiva es cada vez mayor y la activa cada vez menor, con lo que un porcentaje menor de población debe ser capaz de generar para uno cada vez mayor. En España además lo notamos mucho por las pensiones públicas, con mucha diferencia el mayor gasto social del país. Y también con la sanidad universal, puesto que una población envejecida usa mucho más los servicios sanitarios que una joven. De todos modos el proceso es global. Salvo algunas excepciones, las sociedades en cuanto llegan a un cierto nivel de bienestar económico, reducen su tasa de fertilidad. Y está pasando incluso en la India, y hay países como China que ya están reduciendo su población. Por cierto, como allí la emigración es residual, eso está provocando una fuerte caída del precio de la vivienda.

Si sólo los países más pobres aumentan población, en cierta medida podemos recurrir a la emigración (como de hecho estamos haciendo ya) pero no es una solución a largo plazo, tanto por los choques culturales y sociales, como porque en unos años, el saldo de lo que reciben del estado ya no compensará con lo que aportan. Y de nuevo esto es un drama planetario. Sólo una mayor productividad (precisamente la que se espera se consiga con la IA y de la mano de grandes compañías como Amazon) podría conseguir el “milagro” de que una menor población activa pueda asumir los gastos de una mayor población pasiva. Mientras eso no pase, una política incoherente como la que tenemos en España, privilegiando a los pensionistas respecto a los trabajadores, lo único que consigue es que la reducción de la tasa de paro no se traduzca en un mayor bienestar de la mayoría de la población, ya que los sueldos cada vez cunden menos, tanto por la inflación como por los impuestos. De hecho, en muchos casos tener un empleo ya no se traduce en un bienestar económico, ya que se suma el problema del encarecimiento de la vivienda, que se come cada vez más parte del salario final.

Así pues, la clave está en reducir el gasto público y no en aumentar impuestos (llevamos varios años de récord de ingresos tributarios), y en facilitar el acceso a la vivienda construyendo más, entre otras cosas para que los jóvenes puedan formar familias y plantearse tener hijos. Es decir, hacer políticas pensando en el largo plazo en lugar de buscar votos en las próximas elecciones y criticar lo que hagan empresas que llevan años creando empleo. Y de nuevo, es algo que debería ocurrir en todo Occidente, aunque yo me conformaría (y ya sé que sueño) con que pasara en España.

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