Mejores supercomputadoras del mundo

Infographic: The World's Top Supercomputers | Statista

Un índice bursátil está en máximos históricos y no es el Nasdaq

De hecho, su tendencia alcista es aún más empinada que la del índice tecnológico norteamericano, me refiero a la bolsa de Teherán (Irán) que acaba de superar los 2 millones de puntos:
¿Cómo puede ser posible siendo uno de los países más afectados por el virus y con su economía tan dañada por las sanciones internacionales? La explicación se encuentra en dos datos: uno es el alto IPC (el dato oficial ronda el 25% pero se cree es muy superior) y otro, que es fundamental, es el hundimiento del valor de su divisa. Aquí vemos un gráfico de su cambio contra el $ (de nuevo es probable que fuera del mercado oficial la debilidad de la moneda iraní sea aún mayor):

Agosto, por estacionalidad estadística, no es un buen mes para la bolsa

Como se puede ver, es algo común a índices de varios países



Apple y Samsung fabricarán móviles en la India gracias a un programa de incentivos gubernamental

Tres fabricantes contratistas del iPhone de Apple y la surcoreana Samsung han solicitado derechos de fabricación en gran escala de artefactos electrónicos en la India bajo un programa de incentivos por valor de 6.500 millones de dólares anunciado por el gobierno.
El plan otorgará incentivos en metálico de 4 a 6% durante cinco años sobre ventas crecientes de bienes fabricados en la India tomando como año base 2019-2020, dijo el ministro de Tecnología, Ravi Shankar Prasad, a la prensa.
Las empresas internacionales fabricantes de teléfonos celulares que han solicitado derechos bajo el plan son Samsung, Rising Star, y tres contratistas de Apple: Foxconn Hon Hai, Wistron y Pegatron.
Prasad dijo que el plan aumentará varias veces la base de manufactura de Apple y Samsung en la India.
Casi dos docenas de empresas indias e internacionales del sector de telefonía celular han solicitado derechos bajo el plan, que se prevé creará 300.000 empleos en el país, dijo Prasad.

A pesar del mal dibujo de la bolsa europea, el gráfico del S&P500 sigue pareciéndose al logo de Nike

Aunque es cierto que todo este movimiento se debe casi en exclusiva a 5 grandes valores (los conocidos como FAANG) y no a los otros 495 como se puede ver aquí:

Amazon espera poner 3.200 satélites en órbita en 6 años para ofrecer internet

Amazon ha dado un paso más hacia el espacio. La empresa recibió la autorización del gobierno de Estados Unidos para poner más de 3.200 satélites en órbita con el fin de dar servicio de internet a partes del mundo que no lo tienen. A la vez, será un nuevo negocio con la venta del servicio a personas o empresas, dijo Amazon.
“Últimamente hemos escuchado muchas historias de gente que no puede hacer su trabajo o completar sus estudios porque no tienen internet confiable en el hogar”, dijo el directivo Dave Limp en un comunicado.
Amazon dijo que invertirá 10.000 millones de dólares en la iniciativa, llamada Proyecto Kuiper. Instalará un centro de investigaciones en Redmond, estado de Washington, donde diseñará y ensayará los satélites.
La suma sería el triple de lo que la empresa ganó en su trimestre más reciente.
Otras compañías han puesto satélites en órbita, como SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, el CEO de Tesla. El proyecto de SpaceX recibió la aprobación del gobierno en 2018.
El espacio es uno de los intereses principales de Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon y el hombre más rico del mundo. Posee una empresa de exploración espacial y ha dicho que en un futuro lejano se podrían instalar industrias pesadas en el espacio para mantener las emisiones fuera de la atmósfera de la Tierra.
Amazon no dijo cuándo espera poner en marcha el Proyecto Kuiper, pero la Comisión Federal de Comunicaciones, que aprobó la iniciativa el jueves, dijo que la mitad de los satélites deberán estar en órbita para julio de 2026.

¿Será el IPC un problema?

Una de las incertidumbres –de las muchas- económicas que nos ha traído esta crisis es que las previsiones son aún más difíciles que en cualquier otro momento ya que sin saber si habrá o no cura o vacuna y sin saber si habrá o no rebrotes, cualquier escenario puede variar entre un moderado optimismo (hemos visto lo peor este trimestre, aunque algunos datos algo más retrasados –como el del paro- hagan su máximo hacia final de año, podremos ver un 2021 de crecimiento) a un exacerbado pesimismo (las reaperturas conducen a un nuevo empecinamiento de la curva generalizado ahora o cuando pasen los calores y a finales de 2020 estaremos peor incluso que ahora) pero es que además esta incógnita se multiplica por no saber qué consecuencias tendrán las medidas económicas que se están tomando.

Si los encierros, especialmente los indiscriminados como el nuestro, han hundido la producción y el consumo disparando con ello el desempleo y la caída de ingresos tributarios, las continuas inyecciones de liquidez y un mayor gasto social han provocado por un lado un menor empeoramiento en el corto plazo y por otro una fuerte subida de la deuda pública. A nivel macro está claro que todos los países tendrán mayor déficit (menos ingresos y más gastos) que se traducirá en más deuda que se podrá colocar con facilidad gracias a los bancos centrales y sus políticas ultra-expansivas. De alguna manera la crisis anterior ha enseñado a nuestras autoridades a actuar igual pero esta vez con más rapidez, combinando lo aprendido de las actuación del gobierno norteamericano y su plan multimillonario de inyección de capital de finales de 2008, la QE de la FED de 2009 y la decidida compra de deuda soberana y las inyecciones de liquidez a la banca de largo plazo de BCE de 2012.

Todo aquello sirvió para frenar la caída primero y apuntalar la recuperación después, por desgracia el no limitarlos en el tiempo y revertirlo, ha disparado los niveles de deuda pública de la mayoría de los países, poco interesados en no endeudarse a tipos tan baratos e incluso negativos, además de provocar una burbuja en el precio de varios activos. Pero los críticos fallaron en algo fundamental: contra lo que creían todo eso no disparó la inflación (medida con el IPC). Y es que si en el IPC se contara la subida de la bolsa o del precio de las casas el resultado sería diferente. Además, mucho de todo ese dinero abundante y barato nunca salió del circuito financiero y, por otra parte, el abaratamiento de costes asociados a la globalización han supuesto una ayuda inestimable para contener las alzas de precios.

Ahora con menos globalización e ingentes cantidades de liquidez, ¿puede que venga un periodo de alta inflación? Es evidente que no a corto plazo debido al fuerte peso en la cesta del IPC de todo lo relacionado con el precio del crudo y al menor consumo que más bien apuntarían a deflación. Pero si tenemos en cuenta que todo esto está conduciendo a la existencia de menos empresas de servicios (menos fábricas, menos bares, menos compañías aéreas…) y por tanto menos competencia (factor fundamental a la hora de abaratar el producto final) a lo que sumar un mayor coste por las medidas de seguridad asociadas al virus, podría derivarse en una subida de precios que se uniría a la previsible alza impositiva. 

Si a eso sumamos que todas las previsiones dicen que 2021 –virus mediante- será un año de fuerte crecimiento (en comparación a la debacle de 2020) y por tanto de mayor consumo (respecto a 2020, aunque siga por debajo de 2019), podría ser que esta vez sí que viéramos una inflación claramente superior al 2% que sería difícil mantuviera los tipos de interés en el 0%... Menos mal, pensando en nuestros hipotecados a tipo variable, que esto es sólo una posibilidad más y para dentro de muchos meses...

A vueltas con China

Según la Wikipedia el peligro amarillo “es una metáfora racista que se originó en el siglo XIX para ofrecer desde occidente una imagen de las personas orientales y establecer una clara diferencia de raza con los propios occidentales” pero yo lo recuerdo como una expresión de la que me hablaba mi difunto padre. Él, que vivió su infancia en los años ´30 me decía que cuando jugaban en el colegio estaba de actualidad la guerra de Manchuria en la que los japoneses invadieron esa región china y para él el “peligro amarillo” eran los nipones, luego lo volvió a vivir en su juventud cuando le llegaron noticias de Pearl Harbour y en sus últimos años de vida laboral cuando los norteamericanos de los años ´80 se quejaban de que los japoneses estaban matando su industria y mucha gente creía que acabarían siendo la primera potencia económica.

Ahora claramente el peligro amarillo es China. Desde que reformó su sistema económico y se pasó al capitalismo, luego entró –o le dejaron entrar- en la Organización Mundial de Comercio, en unos pocos años, y gracias a una política largoplacista de pocos escrúpulos (por ejemplo violando patentes), han pasado de vender productos de baja calidad a ser la fábrica del mundo, incluso para componentes de alta tecnología. Salieron reforzados de la última crisis y todo apunta a que saldrán reforzados de esta (y ahora su peso en el PIB mundial es el doble que entonces), todo esto a pesar del acoso contra sus políticas que está sufriendo desde la administración Trump. Y si no ha podido él, no creo que nosotros podamos hacer nada. Aunque siempre queda el recurso del pataleo y la acusación injusta, empezando por cómo se reaccionó en Occidente al confinamiento de Wuhan, No sé si lo recordaréis pero en nuestros medios se hablaba de métodos dictatoriales, incluso a comienzos de marzo leí artículos criticando a China por prohibir a la gente salir de Wuhan, cuestionando la legalidad de esa decisión. Pocos días después nuestros gobiernos tomaron la misma decisión y de repente era lo que había que hacer y lo más democrático del mundo. Al final el confinamiento en Madrid o Barcelona ha durado más que en cualquier lugar de China. Hoy sabemos que es muy raro contagiarse en exteriores, que hasta en Canadá –país que nadie duda está bien gestionado y tiene una alta calidad de políticas sociales- el 80% de las muertes se han producido en residencias y sin embargo, pocos cuestionan que el confinamiento estricto era lo que había que hacer, y para nada se ha dudado de lo “democrático” de esa decisión que nos ha coartado durante semanas nuestro derecho más básico de movilidad.

Menudo contraste cuando desde aquí veíamos al gobierno chino tomar esas mismas medidas… Cuando el 23 de enero China obligó a llevar mascarilla bajo multa nos parecía una medida dictatorial e innecesaria, durante meses Illa, Simón y hasta la OMS obviaron una medida tan lógica que ahora, meses después, hemos tomado la misma. ¿Y qué decir de los confinamientos? Veamos qué decía este artículo de la BBC del 3 de febrero citando a un prestigioso médico: “Seguramente los miles de millones que la cuarentena le está costando a la economía china se utilizarían mejor para desarrollar nuevas tecnologías diagnósticas, preventivas o terapéuticas para el virus. Una cuarentena de esta escala creará más problemas de los que resuelve. Otros países deben tener cuidado de no imitar apresuradamente a los chinos si se les da la oportunidad.” O este artículo de opinión de Rosa María Artal (periodista que fue candidata al Congreso por Podemos y defiende desde el 14 de marzo las prórrogas del estado de alarma y los confinamientos estrictos dictados por Sánchez) de febrero afirmando: “Contemplar las imágenes actuales de Wuhan debería alertar a una sociedad consciente sobre la naturaleza del peor virus que se propaga incontrolado: el miedo.” Sí, muchos nos equivocamos, muchos subestimaos el virus pero lo que no tiene sentido es criticar los confinamientos cuando los hace China y aplaudirlos cuando los hacemos en Occidente, criticar las formas dictatoriales por restringir libertades cuando ocurren allí y, tres meses después, llamar fascista al que se opone a que el estado de alarma se prolongue, hasta los 100 días que va a llegar, en nuestro país.

Otra acusación que creo muy injusta es culpar a China de crear el virus. Como ya he comentado alguna vez, pienso el gobierno chino tiene una responsabilidad grande en el desastre actual por no haber prohibido hace años (lo hicieron hace unos días al fin) el comercio de animales salvajes para su consumo por humanos, no vigilar mejor las condiciones higiénicas de sus mercados y no haber sido transparente con el origen y las consecuencias de la enfermedad, llegando a negar incluso a mediados de enero a la OMS la posibilidad de contagio a humanos. Pero de eso a decir que ha sido creado en un laboratorio (algo que investigadores reputados desmienten ya que parece claro que ha sido una mutación animal fortuita) tiene poco sentido, ya que si creas un virus como un arma contra alguien, lo lógico es soltarlo allí donde quieres hacer daño, no te dañas a ti mismo y además señalas el origen de todo al “enemigo”. Incluso si el origen fuera accidental (que por un fallo de seguridad un virus animal estudiado en un laboratorio de los que hay en Wuhan pasara a un investigador y éste fuera el paciente cero) no es más que una desgracia pero no realizada aposta. Por otra parte, tampoco tiene mucho sentido para un país que vive de la exportación perjudicar la economía del mundo y reducir su poder adquisitivo. Es decir, China saldrá reforzada de esta crisis porque será la primera que salga pero su economía (y el bienestar de su población) crecerá mucho menos (puede que incluso decrezca) que si no hubiera habido virus.

El caso es que Europa cada vez pinta menos en el mundo y China pinta más, y esto es aparte del tema del Coivd19, y sabiendo como sabemos que nosotros apenas aspiramos a mantenernos y ellos no dejan de crecer, deberíamos ser menos orgullosos creyendo que nuestros valores son los únicos. Desde Europa quizás pudimos hacer algo hace 4 décadas pero a estas alturas no vamos a cambiar los usos y costumbres chinos, ni su política económica ni desde luego su actual sistema de gobierno, por mucho que nos empecinemos. Personalmente prefiero nuestra imperfecta democracia y nuestra muy mejorable UE al sistema chino (que creo puede estallar aunque sólo por revueltas internas, no por presiones externas) pero ni podemos ni tenemos derecho a imponerles nuestra forma de ver las cosas como cuando éramos potencias coloniales. Ni nosotros ni Trump, y a las malas perderemos todos mientras que con colaboración y respeto hacia las formas de hacer las cosas de los demás, estoy seguro que hay mucho más a ganar.

Nueve anécdotas

      Cuenta Séneca que se propuso una vez en el Senado que los esclavos se         distinguieran de los libres por el vestido. Inmediatamen...