La polémica desigualdad


El que ahora nos preocupe tanto la desigualdad es lógico porque contrasta que tras una crisis tan dura como la de 2008, los más superricos aún lo sean más mientras el conjunto lleve más de diez años estancando o incluso peor. En mi opinión eso se debe a la respuesta de los bancos centrales contra la recesión que ha elevado enormemente el valor de la mayoría de activos y como dinero llama a dinero, quien tiene inversiones mejora mucho más que el que no las tiene. El que haya personas de mediana edad en un país rico como España más ricas que otras es algo normal tras las vicisitudes de la vida, el gran problema de la desigualdad es que desde tiempo inmemorial unos humanos han tenido mejores oportunidades que otros desde su nacimiento. Y eso no es justo porque nadie tiene la culpa de nacer en Somalia en lugar de en Suiza como no la tenía un niño por ser hijo de judío en lugar de serlo de cristiano en la Alemania de Hitler ni por nacer esclavo en lugar de patricio en tiempo de los antiguos romanos. Y digo esto porque incluso en desigualdad, en la que más cuenta, la que afecta a las oportunidades de progresar, los actuales tiempos son, aunque lejos de ser perfectos, los mejores de la Historia. Basta un dato: Hace un siglo, los países más ricos dedicaban un 1 % de su riqueza a los menores, pobres, enfermos y ancianos. Hoy gastan casi un 25%.

El siglo pasado se intentó acabar con este sistema basado en la propiedad privada determinando que era el estado, en lugar de las personas, el dueño de los principales bienes y el resultado fue un fracaso. No sólo porque las desigualdades sociales siguieron existiendo (en la URSS no recibía del estado lo mismo un general que un soldado) sino porque la productividad de esas economías era menor que la de otras similares con un sistema basado en la propiedad privada. De esto tenemos varios ejemplos históricos como las enormes diferencias entre la RDA y la RFA, Corea del Norte y del Sur y por supuesto la actual China, un país que en unos decenios ha pasado de no producir suficiente en sus campos agrícolas para dar de comer a toda la población, a ser el principal exportador mundial; de millones y millones de muertos por hambre y malnutrición a ser el que tiene más millonarios del mundo. Su gobierno sigue autodenominándose comunista pero en su día entendió que si la tierra era comunal se trabajaba menos que asignando parcelas propias a las familias. Ese simple gesto multiplicó la productividad y aplicando el mismo principio a toda la actividad económica, el país despegó. Está lejos de ser un ejemplo pero es quizás la mejor prueba de que no es lo mismo la lucha contra la pobreza que contra la desigualdad ya que la China de hace medio siglo era más igualitaria que la actual… y muchísimo más pobre. Lo podemos ver con un ejemplo más cercano:

Pongamos que el Leganés, un equipo de fútbol modesto que lucha por mantener la categoría y que tiene una plantilla con sueldos bastante similares ya que no tiene ninguna gran estrella, ficha de repente a Messi y a Cristiano para que jueguen juntos. Si la economía fuera finita, para poder pagarles el resto de jugadores deberían ganar menos pero no pasa eso: la llegada de ambos cracks aumenta la afluencia al campo, la venta de camisetas, el canon que pagan las televisiones y además empiezan a ganar títulos por lo que los ingresos aumentan, el equipo se pone de moda y toda la plantilla acaba ganando más dinero. Además, las obras para ampliar el estadio y los negocios colindantes generan más beneficio no sólo al club, también en los alrededores debido a la mayor afluencia de espectadores a los partidos. En unos años dentro de la plantilla se ha impuesto la desigualdad salarial pero como el conjunto vive mejor, todos, o al menos la mayoría, están mejor que cuando había igualdad y esa riqueza favorece también al entorno.

De hecho, en general casi todos los países que han evolucionado del comunismo al capitalismo, desde Vietnam a Rumanía, son más productivos hoy y su población vive mejor aunque sean más desiguales. Una igualdad en la que la mayoría sean pobres no es un buen sistema, como tampoco lo es una sociedad tan desigual que desde la niñez no todos tengan oportunidades para progresar. Si por ejemplo mañana hay un crash bursátil global del 20%, la desigualdad –tal y como por ejemplo la mide Oxfam en su famoso informe- automáticamente se habrá reducido ya que los más ricos lo serán menos pero eso no habrá mejorado la vida del conjunto (es más, empeorará). Es cierto que lo ideal sería que los menos favorecidos mejoren mucho más que los más favorecidos y debemos insistir en el ideal de ofrecer oportunidades igualitarias a toda la población mundial para que el lugar de nacimiento y el estatus económico familiar cada vez marque menos el destino de una persona pero aunque cambiara la tendencia y mejoraran más los salarios que la rentabilidad en activos bursátiles, inmobiliarios o en el mercado de arte, lo cierto es que partiendo de un capital previo, hasta el mínimo porcentaje aumenta el capital mucho más que lo que pueda subir un sueldo medio. De hecho, está estudiado que históricamente la riqueza crece más que el PIB y las previsiones apuntan a que esa tendencia continuará debido al alto rendimiento del capital.

En la actual Europa la educación universal, el sistema de sanidad público y otros avances sociales han reducido mucho las diferencias entre un niño de familia pobre y uno de familia rica respecto a las de hace un siglo y ojalá se reduzcan más. Y aunque no sea muy correcto medir la desigualdad sólo mirando el porcentaje de riqueza del país que posee el 1% más rico, es evidente (también es curioso ver el efecto de la crisis bursátil de 2008-2012 en las mayores fortunas) que hace un siglo la situación era mucho peor

Sin embargo, si miramos el mundo como un todo, la sociedad humana aún no ha conseguido ni siquiera acabar con la malnutrición infantil de millones, esa es la mayor tragedia. Miremos por ejemplo la enorme brecha de mortalidad neonatal que se puede observar aquí:

Eso sí que es desigualdad. Por eso el foco debe centrarse en continuar progresando y eliminar la pobreza para que mejore la educación y la sanidad y eso a su vez haga que las siguientes generaciones lo tengan mejor desde el nacimiento. Siguiendo con el ejemplo futbolero, lo importante es que el equipo –la humanidad- gane y todos sus miembros se vean beneficiados, aunque algunos sean más ricos que otros.

Un poco de optimismo

Aunque siempre he defendido que el PIB no es un indicador lo bastante detallado como para medir el estado de una economía, es evidente que su tendencia nos aporta mucha información. Es por eso que me llamó mucho la atención este simple gráfico:

Fácilmente se pueden extraer dos conclusiones que creo coinciden con el sentimiento general: España ha mejorado mucho las últimas décadas y la crisis de 2008 fue terrible. Con todo, fue más larga la que une la Guerra Civil y la postguerra y más dura según el porcentaje de PIB perdido -hasta 1950 no se recuperó el PIB de 1935, e hicieron falta 2 años más (1952) para alcanzar el PIB per cápita- y sobre todo, aquello ocurrió sin los mecanismos de asistencia social actuales.

Visto con esa perspectiva temporal podemos caer en la tentación de llenarnos de complacencia pero lo cierto es que no hemos sido los únicos. Es cierto que Europa está en decadencia si tenemos en cuenta su pérdida de poder geopolítico y económico pero el ¿90%? de la Humanidad vive peor que los europeos. Y si tenemos en cuenta la situación de países como Alemania, Italia, Austria, Holanda etc. tras la 2ª Guerra Mundial su mejora también ha sido espectacular. Incluso la de Reino Unido a pesar de perder casi todas sus colonias (¿alguien se imagina lo poderosos que serían si la India aún les perteneciera?). Aún lo es más el extraordinario desarrollo de la derrotada Japón o de Corea del Sur tras su guerra civil en aún menos tiempo pero eso sólo indica que es posible mejorar y hasta mantenerse.

Por supuesto hay muchos riesgos, de hecho yo no soy precisamente optimista pero ¿Cuántas veces ha cundido el desánimo sobre el futuro y hasta ahora, incluso tras tragedias enormes como guerras destructivas, al final tras un tiempo el resultado ha sido mejor? Volvamos a España. En 1957 el país, tras casi dos décadas de economía autárquica, se estaba quedando sin reservas de oro y parecía destinado a incumplir pagos, en 1977 la inflación superaba el 20%, en 1994 el paro llegó al 24%, en 2008 se pensaba que el sistema financiero global iba a quebrar, en 2012 que el país necesitaba ser rescatado… y eso es sólo en lo económico, los que tenemos una edad hemos vivido atentados terroristas muy frecuentes, un golpe de estado, devaluaciones de la divisa… muchos momentos en los que parecía que no tenía sentido tener fe en el futuro. Pero al final, seguimos viviendo en uno de los mejores –y más ricos– países del mundo.
Habrá crisis y habrá catástrofes, y hasta es posible que algunos de nosotros las vivamos pero la Humanidad, con todos sus peros, está en un momento dulce: nunca hemos sido tantos y nunca hemos vivido tan bien. Quizás algunos en los países más desarrollados dejen de mejorar, incluso empeoren respecto a generaciones anteriores (aunque lo dudo ya que la tecnología sigue avanzando y haciéndonos la vida más fácil) pero en conjunto, la mejora es indudable.

Yo no soy optimista respecto al mundo en general porque me parece que basar la economía en el crecimiento y éste en un consumo cada vez mayor –y para mí en muchos casos incomprensible- que sólo es posible con deudas, no es algo sostenible. Pero he de reconocer que podía haber dicho eso mismo hace 40 años y no por eso no hemos dejado de mejorar. Y seamos sinceros: entonces se decía que España hoy sería un desierto y resulta que hay más árboles que entonces, que el mundo se quedaría sin alimentos y sin embargo, a pesar del crecimiento poblacional, hay más que suficiente (de hecho, es mayor problema la obesidad que la malnutrición) y encima la ciencia (¡siempre la ciencia!) ya está consiguiendo cosechas regadas con agua de mar, que el Mediterráneo sería un mar muerto y sin peces y sin embargo, gracias a las piscifactorías, seguimos comiendo pescado y el mar sigue ahí…

Es evidente que estar preocupados por el futuro es positivo, si no fuera por el miedo a que nos coma la basura, no habría empezado el reciclaje y si no fuera por el miedo al fin del petróleo quizás no se habría mejorado la eficiencia de los motores y no se habrían desarrollado energías renovables. Es bueno ser realistas pero ser pesimista, y yo soy el primero que tiendo a serlo, no conduce a nada. Tenemos fecha de caducidad, y no sólo por nuestro afán auto-destructor ya que un supervolcán, una pandemia, un meteorito o una simple gran llamarada solar pueden afectar muchísimo a nuestra civilización e incluso a nuestra propia existencia. Pero por otra parte, creo que somos una raza muy joven, el homo-sapiens apenas tiene unos pocos cientos miles de años mientras los cocodrilos existen desde hace más de 200 millones de años y han sobrevivido a extinciones masivas, ¿por qué no nosotros, que ya hemos demostrado nuestra alta capacidad de adaptación colonizando todo el planeta?

Unos apuntes sobre Puigdemont

Como presidente de la Generalitat es difícil valorar la figura de Carles Puigdemont en sus menos de dos años de ejercicio pero sí que podemos ver, a través de los sondeos, que su partido, el mayoritario en la coalición JxS que ganó las elecciones en septiembre de 2015, iba perdiendo apoyo popular al tiempo que él lideraba el gobierno. Por ejemplo, aquí podemos ver, en una muestra recogida al comienzo del verano de 2017, que ERC le sacaba 20 escaños al PDECat

Además, aunque por poca diferencia, Junqueras era un líder mejor valorado que Puigdemont. Con esto podemos extraer como conclusión que su labor como President fue más bien tibia y que en circunstancia normales no hubiera salido reelegido. Sin embargo, desde su cargo lideró al Parlament en su desafío al TC sacando adelante la Ley de Transitorietat y el referéndum del 1-O y esto despertó muchas simpatías entre los independentistas hasta el punto de ganarse apoyos de exvotantes de la CUP, teóricamente en sus antípodas ideológicas.

No obstante, si analizamos los hechos no está tan claro que su labor por la independencia sea tan meritoria. En primer lugar, fueron muchos los que sacaron adelante el 1-O y la principal razón fue que no esperaban ni la reacción de la justicia española ni la ausencia de apoyos internacionales. Era la época en la que se decía que no se irían las empresas, que la UE apoyaría y en la que Puigdemont posaba burlándose de los requerimientos del TC. A día de hoy, un Parlament con una mayoría independentista similar, no se atreve a investir a Sánchez ni a Puigdemont porque sabe que la Justicia actuaría. Es decir, que hubo un punto de inconsciencia más que de valentía en todos los que creyeron que iba a salirles gratis desafiar las leyes vigentes, algo que no se está repitiendo hoy.

Con todo, ya que era el líder y sacó adelante el 1-O, que además fue un éxito propagandístico -por culpa sobre todo de la torpeza del Ministerio del Interior- es justo darle una valoración política positiva desde el punto de vita independentista pero ¿qué hizo después? Declaró una independencia simbólica –al menos eso han declarado muchos de los implicados en ella- que anuló segundos después buscando forzar con ello al gobierno español a una negociación. Pero lo que recibió fue un ultimátum: O contestaba con un NO a si había declarado la independencia o se tramitaría el 155, y tenía dos oportunidades como se puede leer por ejemplo AQUÍ. Puigdemont podía contestar con un No y no hubiera mentido -y además hubiera dejado en muy mala posición a Rajoy porque dejaba la autonomía en manos de él a pesar de haber desobedecido al TC- pero prefirió no hacerlo activando con ello la convocatoria en el Senado para debatirlo. Es difícil no ver que él fue el que provocó el 155.

¿Y qué hizo cuando vio que el 155 era casi inevitable? Durante unas horas se nos vendió que iba a convocar elecciones pero no tenía mucho sentido que lo hiciera porque si hubiera querido evitar el 155 lo más fácil hubiera sido contestar con un No. En mi opinión él quería el 155 porque era la mejor forma de seguir vendiendo ante el mundo la “opresión” española. Y efectivamente, espero a que el 155 fuera ya inevitable para, esta vez sí, declarar la independencia.

¿Y qué hizo cuando declaró la independencia, tomó alguna decisión para implantarla, mandó a los mossos al aeropuerto del Prat a que montaran una segunda aduana aunque fuera simbólica, organizó unos Comités para la Defensa de la República? No, lo que hizo fue planificar su huida buscando internacionalizar el proceso pero también esquivando una más que probable entrada en prisión. En Bélgica pretendió que él y algunos de sus consellers eran un gobierno en el exilio pero lo cierto es que no tomaron ninguna decisión, todo el trabajo lo están haciendo desde Cataluña sin su dirección. El 155 se implantó con total normalidad, los altos cargos (incluida su protegida Elsa Artadi) aceptaron el cambio sin problemas y los mossos (a pesar de lo que dicen de ellos la ultraderecha española) se han comportado con profesionalidad manteniendo el orden con proporcionalidad. Mientras, Puigdemont iba ganando popularidad por el simple hecho de estar libre y desafiante. Eso le llevó a superar a ERC el 21D y a que la gente se manifieste por él como si él fuera un héroe. En 6 meses los cambios en intención de voto fueron comunes a todas las fuerzas:


Sin embargo a día de hoy Puigdemont pretende lo mismo que pretendía cuando declaró la DUI simbólica y luego la suspendió: buscar un diálogo con el gobierno español si es posible con alguna mediación internacional. Y eso no es la independencia porque incluso si lograra el ambicioso objetivo de conseguir una negociación entre él y Rajoy (o el que venga detrás de él) e incluso si de esas conversaciones sacara algo, no iba a ser la independencia. Y Puigdemont, que tonto no es y ha demostrado ser una persona bastante realista, sabe que ese objetivo a día de hoy es inalcanzable aunque sigue sin reconocérselo a los suyos, si bien muchos de ellos lo saben también. Por muchas razones (falta de más apoyo popular dentro de Cataluña, de medidas efectivas de presión que perjudiquen más al resto de España que a los propios catalanes, de ayuda de alguna potencia extranjera, de aquiescencia de la UE etc.) entre las que destacaría que no hay gobierno español que asuma el coste político de perder casi un 20% de lo que hoy es España y dejar tirados a 2 millones mínimo que viven en Cataluña y no quieren dejar de ser españoles.

En resumen, es cierto que Puigdemont tiene cualidades como político (aunque para mi eso no sea precisamente la panacea) pero no entiendo que los independentistas en general lo adoren. Como President no demostró nada y como líder independentista provocó, en el lado negativo, el 155 y, en el lado positivo, está consiguiendo internacionalizar el procés y conseguir ser un icono en el exterior aunque tampoco es que esté triunfando porque sigue sin haber ni un solo gobierno en el mundo que reconozca la independencia de Cataluña, objetivo que creo hoy es más lejano que antes del 1-O porque muchos se han quitado la venda de los ojos y han comprendido lo difícil y costoso que resulta siquiera intentar conseguirla, no digamos obtenerla. Creo que el movimiento independentista (que considero perfectamente legítimo aunque no le desee que tenga éxito) necesita dos cosas: nuevos líderes  y calmarse hasta que no aparezca una mejor oportunidad de volverlo a intentar (por ejemplo, cuando llegue la próxima crisis) y que Puigdemont esté libre por Europa o entre rejas en España no va a cambiar esto.

Causas de muerte y probabilidades

Your Chances of Dying

Hipotecas a tipo fijo o variable

Según Manuel J. Prieto durante la Edad Media los taberneros españoles que acudían a la zona de La Mancha para comprar vino lo probaban antes de comprarlo y los bodegueros, para colocar algunos de sus peores barriles, ofrecían antes al comprador un poco de queso manchego antes de beber, de tal forma que el fuerte sabor de éste hacía que el vino no fuera debidamente catado. El vino con mal sabor no era detectado por el comprador porque tenía el paladar corrompido por el queso. Así, se pagaba más por un caldo peor, y de ahí viene la expresión “dársela con queso”.

Creo que esto sigue siendo muy común y es una de las máximas de la publicidad: entretenernos con otra cosa para que compremos su producto sin que nos hagamos demasiadas preguntas acerca de él. El culmen de esto son anuncios en los que ni siquiera sale lo que nos quieren vender. Por desgracia eso ha sido muy común en el mundo financiero: regalo de ollas para que no nos preguntemos por las condiciones de la cuenta, hablarnos de cuotas para escondernos el coste final, esconder la letra pequeña, cambiar el nombre a la deuda perpetua por otra más comercial como “preferentes” etc. Y creo que podemos incluir en esta categoría a toda la campaña que desde hace casi 3 años están haciendo las entidades financiera a favor de las hipotecas a tipo fijo. Porque muestran un argumento real: que los tipos actuales son muy bajos y que históricamente han estado más altos pero esconden muchos otros.

En primer lugar quiero decir que el argumento tan manido de que si los bancos recomiendan tipos fijos es porque saben que los tipos van a estar muy bajos es falso. Los bancos, como todos los demás, desconocen el futuro, tienen tan poca idea de todo como los demás. Y la prueba de ello es que muchos quiebran o sus acciones se hunden en bolsa y no son capaces de preverlo a pesar de toda la información que disponen. Mucho menos van a saber la evolución de los tipos de interés durante 15, 20 o 30 años. Si les interesan las hipotecas a tipo fijo es porque son un buen negocio (atas a un cliente durante décadas prestándole un dinero a unos tipos superiores a los de otras inversiones similares como la renta fija y además con la garantía de una vivienda que ya ha corregido bastante su valoración) y más cuando hay sobrante de liquidez gracias a tu Banco Central; también es fácil cubrir el riesgo de tipo de interés que genera utilizando derivados con lo que la ganancia, salvo hundimiento inmobiliario enorme (superior al 20% si sólo se le ha concedido al hipotecado el 80% del valor de la tasación), está prácticamente asegurada.

Una vez conocido el punto de vista del banco, el del hipotecado no es tan fácil. Entiendo perfectamente al que prefiere un tipo fijo, conocer desde ya sus cuotas y no arriesgarse a posibles sustos como los de 2008 y no los critico por su elección, Pero al menos hasta ahora financieramente su operación no ha sido muy adecuada. Podemos afirmar que sí, que la situación excepcional de tipos tan bajos es fruto de la crisis y una vez acabada, subirán los tipos. Siempre ha sido así pero es que hace años que la Eurozona no está en crisis como se puede apreciar aquí:


Vale que lo mismo vuelve al positivo a finales de este mismo año pero ¿va a volver a estar por encima del 2%, y sobre todo, el tiempo suficiente como para que salga a cuenta no hipotecarse a tipo variable? Es difícil de creer. La Eurozona lleva ya años creciendo y bajando la tasa de paro, el IPC sigue estando contenido y los estados fuertemente endeudados (un factor clave, no olvidemos que las letras a un año en casi todos los miembros de la Eurozona permiten a los países emitir deuda y cobrar intereses). No hay presiones inflacionistas ni en Europa ni en el resto del mundo en una tendencia que, quizás debido a la globalización o a la mayor productividad de las nuevas tecnologías, es común y dura ya un tiempo. Y si hoy, con la Eurozona creciendo cerca del 3% que es un nivel históricamente atípico, el Euribor está en negativo, ¿Cuánto más deberá crecer para verlo por encima del 2%? Y siguiendo con el mismo argumento, ¿cómo estará cuando haya la próxima crisis, vuelva la recesión y la destrucción de empleo? Y es evidente que en el tiempo que dura una hipoteca (el periodo medio de las contratadas en diciembre de 2017, último dato publicado, fue de 23 años) al menos una va a haber…

Recuerdo el miedo que metieron en el cuerpo de los hipotecados con la insistente campaña de que el nuevo Euribor Plus iba a suponer tipos más altos. De hecho, recuerdo que fui el único articulista que en su día afirmé lo contrario “no parece que vayan a cambiar el Euribor en el corto plazo pero si lo hacen, beneficiará a los hipotecados españoles (e italianos) porque debería suponer una rebaja en el tipo de interés del 12 meses“. No me creo que fuera el único que lo sabía y por eso pienso que aquello fue parte de la campaña a favor de las hipotecas a tipo fijo de la banca con la complicidad de los medios de siempre. El resultado de ello lo podemos apreciar en este gráfico:

Y cada día puede que tengan más sentido, el futuro nadie lo sabe, y esta es sólo mi opinión. Y estoy de acuerdo en que para una decisión tan importante como una hipoteca hay que conocer caso por caso y comprobar las condiciones pero incluso ahora que ya llevamos un tiempo de tipos ultrabajos, que parece que los de la deuda ya han visto sus mínimos (de hecho hace tiempo que no paran de elevarse), que al IPC le puede afectar al alza la guerra de aranceles y que al Euribor sólo le queda subir… sigo pensando que se tardarán años en verlo por encima del 1% y dudo que lo veamos en el 2% antes de que ocurra otra crisis y entonces lo más probable es que perforemos los niveles actuales de nuevo.

Volkswagen y la democracia

Puede parecer un poco contradictorio poner juntas ambas palabras en un título ya que aunque Volswagen significa literalmente “auto del pueblo” (lo que suena muy democrático), fue Hitler el impulsor del nacimiento de la compañía pero ya me explicaré después. Veamos un poco su historia:

Hitler encargó a Ferdinand Porsche un coche (que resultaría ser el famoso escarabajo) que debía transportar a dos adultos y tres niños con una velocidad máxima de 100 km/h y con un coste máximo para el comprador de 990 Reichsmark (el equivalente al salario medio de la época de 8 meses). El primer prototipo se entregó en 1936 y un año después, el gobierno nazi creó la Gesellschaft zur Vorbereitung des Deutschen Volkswagens GmbH (Sociedad para la Planificación de los Autos del Pueblo Alemanes S.A.) que un año después trocó su nombre a Volkswagenwerk  (Compañía del Auto del Pueblo). Resumiendo mucho lo que sigue fue que la Guerra llevó a que Volkswagen olvidara su propósito original y se dedicara a vehículos militares y tras la derrota alemana los británicos gestionaron la fábrica porque quedó en su zona de ocupación y consiguieron ya en 1946 (y a pesar de tener que detener la producción cada vez que llovía ante la ausencia de ventanas) que salieran mil unidades. En 1948 la propiedad de Volkswagen pasó a manos del gobierno de Alemania federal y del gobierno regional de Baja Sajonia, que aún conserva parte de las acciones. Lo curioso es que antes de eso la empresa fue ofrecida a todas las grandes compañías de automóviles occidentales, incluyendo la Ford, y todas lo rechazaron aduciendo que un coche tan feo como el escarabajo no tendría posibilidades comerciales.

Ahora damos un enorme salto temporal hasta septiembre de 2015 en las que se hacen públicas unas violaciones medioambientales de Volkswagen en los EUA. En concreto se les acusó de “manipular el software en vehículos diésel Volkswagen y Audi con modelos entre los años 2009 y 2015 para ocultar las pruebas de emisiones de ciertos gases contaminantes. El programa cuestionado ocultaba las emisiones de gases reales durante las pruebas y más tarde, cuando los automóviles estaban en la carretera, podían llegar a expulsar hasta 40 veces más del nivel permitido de contaminación, violando las normas diseñadas para proteger la salud pública”. Pronto se hace público que el fraude era global, se amenaza a la compañía con multas y se sucede un reguero de dimisiones de ingenieros y directivos. Se desploma en bolsa, en octubre la agencia S&P reduce su ráting y anuncian su primera pérdida trimestral en 15 años. Salen noticias recordando que en 2004 ya habían tenido problemas con las emisiones, artículos comparando a Volkswagen con Enron y las posibilidades de quiebra de disparan. Una periodista me pregunta sobre el tema ycontesto, quitándole importancia, que “las firmas alemanas están muy protegidas por la solvencia de su Estado y por la liquidez que circula a raudales por Alemania donde los inversores pagan dinero por prestar a Berlín”. Pero hasta BCE excluye a Volkswagen de su programa de compra de bonos. ¿será el fin de la compañía? Hagamos otros dos saltos temporales:
  • Enero de 2017: Volkswagen  destrona a Toyota como el fabricante de coches con más ventas mundiales.
  • Enero 2018: Volkswagen publica que vendió en 2017 una cifra récord de 10,74 millones de vehículos.
Y qué mejor forma de visualizar todo esto que con un gráfico de la evolución de su cotización (aún muy lastrada por los 25,100 millones de € de costes por el “dieselgate” pero muy lejos de los mínimos de finales de 2015):

Y ahora es cuando entra el factor democrático. Porque los ciudadanos no sólo lo ejercemos cuando votamos o cuando nos manifestamos, también cuando consumimos. Nosotros hacemos triunfar algunos productos y fracasar a otros y eso se traduce en beneficios y pérdidas empresariales. Volkswagen se portó muy mal pero o bien tenemos poca memoria o bien nos gustó como reaccionó la compañía (dimisiones y  pago de multas) o bien nos dio igual ya que el asunto fue quedando en el olvido. Es evidente que los consumidores hemos decidido que esta marca, a pesar de sus engaños, merece nuestra confianza. De hecho, este año surgió un nuevo problema, que aunque no ha tenido demasiada repercusión en los medios es bastante desagradable. Resulta que el New York Times destapó que en un laboratorio de Volkswagen en 2014 realizaron el siguiente experimento para medir los efectos nocivos del diésel: diez monos fueron sentados en cámaras herméticas observando dibujos animados mientras inhalaban los vapores de un coche. No obstante, y quizás porque los hechos son ya antiguos y había otra dirección en la compañía diferente a la actual, no parece que haya causado ningún daño a la marca.

Uno puede lamentarse de que los consumidores seamos tan complacientes con los engaños de una multinacional, otro puede congratularse por los miles de empleados y accionistas… poco importa. Creo que el caso Volkswagen ha sido un ejemplo de buena reacción de las autoridades (descubriendo el asunto y castigando con multas) y de buena reacción de la compañía identificando a los culpables y cambiando a la cúpula directiva pero dudo mucho que los consumidores hayan premiado todo eso. Si siguen comprando cada vez más coches Volkswagen es, básicamente, porque les gustan sus productos. Es cierto que las grandes compañías pueden gastarse más en publicidad o que pueden fracasar con un producto (como Samsung con el móvil que explotaba) y aun así, seguir siendo líderes. La del consumo no es una democracia perfecta como no la es la de los partidos políticos (a los que podríamos aplicar las mismas objeciones sobre el tamaño) pero al final, la mayoría tiene la última palabra. Podemos estar o no de acuerdo –como tras las elecciones- pero si Interviú echó el cierre fue porque no tenía suficientes lectores y si Gran Hermano sigue emitiéndose es porque tiene mucha audiencia así como en su día UPyD o Unió fracasaron por falta de votos y otros no.

Hay empresas que fracasan por mala gestión (como pasó con la mayoría de las cajas de ahorros) y otras que tienen éxito porque ganan contratos con la Administración sobornando a políticos corruptos (como …. ) y por desgracia también aún existen monopolios -incluidos los disfrazados como las eléctricas en España-pero por fortuna en el mundo del automóvil hay marcas de sobra para poder ejercer nuestro derecho democrático de elección. Y es algo que ocurre en casi todo lo que se refiere a objetos de consumo. Hasta el más anticapitalista debe reconocer que en la variedad está el gusto y que nos encanta tener muchas opciones donde elegir. ¿Y por qué elegimos lo que elegimos? Pues o bien porque no tenemos más dinero para otra cosa o simplemente porque nos da la gana. No hay que darle demasiadas vueltas: hay personas que miran las etiquetas para comprobar el origen, otras que miran los componentes, otras que hacen boicot a determinadas marcas y/o establecimientos… cada persona es un mundo. Incluso hay quien es tan incoherente como aquel político que criticaba los pocos impuestos que paga Apple en España pero tenía un iPhone. Está en la libertad de cada uno, y aunque hay excepciones (por desgracia hemos vivido una recesión en la que muchas empresas han echado el cierre por culpa de la crisis financiera y el endurecimiento crediticio por ejemplo) en circunstancias normales es la mayoría la que determina qué compañías tienen éxito y cuáles no, qué productos aumentan sus ventas y cuáles no. Y eso también es democracia.

España va mejor

Si nos creemos lo que dicen, ni Rajoy ni Aznar sabían nada del dinero B en su partido, González se enteraba por la prensa de la financiación irregular y los GAL, ZP ganó unas elecciones en marzo de 2008 convencido que no estábamos en crisis, Chaves desconocía el asunto de los ERES, Aguirre lo ignoraba todo de la Caja B y por supuesto Mas no tenía ni idea de lo del 3%… Con unos dirigentes políticos tan tan ignorantes como estos, el mérito de la sociedad española es enorme por el gran progreso de las últimas décadas. Sí, la última crisis ha sido muy dura, aún notamos sus consecuencias pero si eliminamos la falsa bonanza de los años anteriores a la explosión de la burbuja, parece que hemos recuperado la tendencia secular.

Pero no me quiero ir tan atrás, fijémonos sólo en datos más recientes y se verá claro que (lo de estar bien o mal es subjetivo) vamos mejor. Aquí podemos ver el número de empleados y cómo tras 5 años cayendo (de 2008 a 2013), ahora la cifra lleva creciendo 4

Es evidente que muchos nuevos puestos no son tan buenos como los perdidos (algo por desgracia típico en todas las recuperaciones tras una crisis, como pasa también con los salarios) pero también lo es que esto es una mejora indudable.

A esto le podemos añadir que la inflación ha estado contenida y algunos datos positivos más que demuestran sin lugar a dudas que hay mejora pero por supuesto no nos responde a la pregunta de si esto significa que el actual gobierno lo está haciendo bien o no. ¿Qué ha hecho el gobierno de Rajoy en economía que sea relevante los más de 6 años que lleva en el poder? A mi juicio 3 grandes medidas:
  • La labor de Montoro (que ya hizo en su etapa como ministro de Áznar y fue decisiva para nuestra entrada en el €) mejorando el déficit público tras una pesada herencia recibida y a pesar del bombazo de Bankia en 2012. Tiene luces y sombras porque la reducción del déficit ha sido muy lenta y con medidas muy polémicas (como las subidas de impuestos o la amnistía fiscal) pero destaco como positivo que incluso allí donde tenía menos poder de presión para realizar ajustes, gracias al FLA y a su marcaje directo sobre las corporaciones locales, consiguió influir lo suficiente. Ya sé que hay quien cree que la austeridad ha sido brutal –algo que no reflejan las cifras- pero a día de hoy seguimos teniendo, a pesar de los recortes, una notable sociedad del bienestar.
  • La casi culminación de la reforma financiera. Es muy difícil discernir qué parte de culpa achacar a Rajoy tras lo mal que reaccionó el gobierno de ZP a la insolvencia de la mayoría de cajas de ahorros pero es evidente que en general PSOE y PP estuvieron juntos en esto y la gestión que se hizo de este tema no ha sido positiva ni mucho menos porque fue lenta y costó mucho dinero público. Es cierto que era necesario que se saneara el sistema financiero español y aunque aún nos quede el “muerto” de la Sareb y varios flecos más, tal y como está montado el sistema, que los bancos sean fiables es imprescindible. Como aspecto positivo destacaría que los dos últimos bancos en caer (Madrid y Popular), al contrario que pasó con las cajas, no costaron dinero al erario.
  • La reforma laboral. La incluyo aquí porque todos coinciden en su importancia pero yo no lo tengo tan claro. Ni me parece que haya sido la panacea que haya disparado las contrataciones ni creo que sea la culpable de la alta precariedad laboral en España. Por más que algunos insistan, la tasa de temporalidad actual ronda el 27% de toda la fuerza laboral, menor que la que había antes de la crisis. Hay más: en 1991, con una tasa de paro similar a la actual (entre el 16 y el 17%) la tasa de temporalidad era del 33%. Es decir, que podemos criticar al PP y PSOE por no haber reducido una cifra que dobla la media europea en décadas pero afirmar que un problema estructural de nuestro mercado de trabajo, que ya existía hace 30 años, es fruto de una ley de la pasada legislatura no tiene sentido.
Como dije antes, el bien y el mal son conceptos subjetivos y nadie sabe si otros lo hubieran hecho mejor o peor pero en mi opinión el desempeño es discreto y me inclino a suspender a este gobierno porque han faltado muchas cosas por hacer (reformar las pensiones públicas, la financiación autonómica, liberalizar de verdad el sector eléctrico etc.) y el mérito de los actuales gestores políticos en la mejora es limitado. El mayor responsable es la propia sociedad española que -gracias especialmente a una sólida estructura familiar solidaria- ha conseguido sobrellevar los peores momentos de la crisis sin hundir totalmente el consumo, las empresas que han sabido reinventarse y orientarse hacia la exportación y el buen desempeño de todos los sectores productivos que hacen que España sea un destino turístico tan atractivo y factores externos donde situaría en primer lugar la acción del BCE que tanto ha ayudado a esto:

Lo mejor sin duda es que podemos decir que España ha cambiado, en muy pocos años, algo tan importante como su modelo económico, más orientado al exterior y menos a la construcción

Algo que nos garantiza que la próxima crisis será más suave porque vendrá por importación (al depender del exterior, si el crecimiento y el consumo baja en el mundo, nos resentiremos) pero no surgirá en España por algo tan absurdo como sobre-endeudarnos en ladrillos. Imagino que la mayoría estarán pensando “Sí, todo eso está muy bien pero, ¿y la deuda?” Cierto, el gran pero de la recuperación española es ese y no lo voy a minimizar pero hay dos factores a considerar: uno es la evolución más reciente.

Como podemos ver, sólo sigue subiendo la deuda pública y ésta además, gracias a que la economía crece más que el endeudamiento, lleva dos años estabilizada respecto al PIB. El segundo factor es que Francia está igual que nosotros, Italia peor, Japón varias veces peor… y se ha demostrado que se puede vivir así. ¿Qué es un riesgo y a la que dejemos de crecer al 3% se nos disparará la deuda y somos muy vulnerables a una subida de tipos? Cierto, pero tranquiliza saber que casi todos los países desarrollados están en una situación similar y cuando un problema es muy común y no es específico de un solo país, su gravedad se reduce porque es evidente que la Eurozona implosionaría sin España, Italia y Francia por lo que ya se cuidará BCE y los mercados de no elevar la rentabilidad de la deuda hasta el punto de no poderla pagar. Que conste que no le quiero quitar importancia a unas cifras de endeudamiento tan altas, máxime cuando seguimos gastando más de lo que ingresamos y se nos hace tan difícil mantener el estado del bienestar (sumado al problema financiero de las pensiones, también común a toda la envejecida Europa) aunque eso no quita para el argumento principal de este artículo: que por supuesto podríamos estar mejor pero eso no es óbice para reconocer que, sin duda, estamos mejorando. A pesar de los políticos.

El peligro del éxito chino

Llevo ya mucho tiempo comentando cómo está utilizando China su poder económico –y subrepticiamente su militar- para expandir su influencia geopolítica y sus propios intereses dejando atrás los organismos internacionales como el FMI o el WorldBank e incluso creando instituciones similares. Pero lo que más me llama la atención, y de lo que curiosamente se habla poco en los medios (hay mucha información pero muchos temas, quién sabe por qué, apenas tienen repercusión) es el nuevo imperialismo chino. Hoy voy a hacer una excepción y en vez de expresarme yo, voy a dedicar la mayor parte de mi artículo a traducir y resumir ESTE artículo de Brahma Chellaney -profesor de Estudios Estratégicos en el Centro de Investigación Política de Nueva Delhi y miembro de la Academia Robert Bosch en Berlín- y creo que muchos entenderán el por qué de mis recelos:

“En diciembre, Sri Lanka, incapaz de pagar la onerosa deuda con China que ha acumulado, entregó formalmente su puerto de Hambantota al gigante asiático. Es una prueba de cuán efectiva puede ser la diplomacia de la trampa de la deuda de China. A diferencia de los préstamos del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, los préstamos chinos están garantizados por activos naturales estratégicamente importantes con un alto valor a largo plazo (incluso si carecen de viabilidad comercial a corto plazo). Hambantota, por ejemplo, abarca las rutas comerciales del Océano Índico que unen Europa, África y Oriente Medio con Asia. A cambio de financiar y construir la infraestructura que necesitan los países más pobres, China exige un acceso favorable a sus activos naturales, desde los recursos minerales hasta los puertos.
Además, como ilustra claramente la experiencia de Sri Lanka, la financiación china puede encadenar a sus países "socios". En lugar de ofrecer subvenciones o préstamos en condiciones favorables, China ofrece enormes préstamos a tasas basadas en el mercado, sin transparencia, y desde luego sin evaluaciones de impacto ambiental o social. Para fortalecer aún más su posición, China ha alentado a sus empresas a presentar ofertas para la compra directa de puertos estratégicos, siempre que sea posible. El puerto mediterráneo de El Pireo, que una firma china adquirió por 436 millones de dólares a Grecia el año pasado, servirá como la punta de lanza del proyecto de la Nueva “Ruta de la Seda” en Europa, el gran proyecto chino para expandir su influencia comercial por el mundo aún más.
Al ejercer su influencia financiera de esta manera, China busca matar dos pájaros de un tiro. En primer lugar, quiere abordar el exceso de capacidad en el país mediante el impulso de las exportaciones. Y, en segundo lugar, espera avanzar en sus intereses estratégicos, incluida la expansión de su influencia diplomática, la seguridad de los recursos naturales, la promoción del uso internacional de su moneda y la obtención de una ventaja relativa sobre otras potencias. En sus relaciones con países más pequeños como Sri Lanka, China está replicando las prácticas utilizadas en su contra en el período europeo colonial, que comenzó con las Guerras del Opio (1839-1860) y terminó con la toma de poder comunista en 1949, un período al que China se refiere amargamente como su "siglo de humillación".
China describió la restauración de 1997 de su soberanía sobre Hong Kong, después de más de un siglo de administración británica como el fin de una injusticia histórica. Sin embargo, como muestra Hambantota, China está estableciendo sus propios arreglos neocoloniales al estilo de Hong Kong. Aparentemente la promesa de Xi del "gran rejuvenecimiento de la nación china" es inextricable de la erosión de la soberanía de los estados más pequeños. Así como las potencias imperiales europeas emplearon la diplomacia de las cañoneras para abrir nuevos mercados y puestos coloniales, China usa la deuda soberana para doblegar a otros estados a su voluntad, sin tener que disparar un solo tiro. Al igual que el opio que los británicos exportaron a China, los préstamos fáciles que ofrece China son adictivos. Y, debido a que China elige sus proyectos de acuerdo con su valor estratégico a largo plazo, pueden generar rendimientos a corto plazo que son insuficientes para que los países paguen sus deudas. Esto le da a China un apalancamiento adicional, que puede usar, por ejemplo, para obligar a los prestatarios a cambiar la deuda por acciones, expandiendo así la huella global de China atrapando a un creciente número de países en su red de servidumbre por deudas.
Incluso los términos de la concesión de 99 años del puerto de Hambantota se hacen eco de los utilizados para obligar a China a arrendar sus propios puertos a las potencias coloniales occidentales. Gran Bretaña arrendó los Nuevos Territorios de China durante 99 años en 1898, causando que la masa de tierra de Hong Kong se expandiera en un 90%. Sin embargo, el período de 99 años fue fijado simplemente para ayudar a la dinastía Qing de China a salvar la cara; la realidad era que todas las adquisiciones se consideraban permanentes. Ahora, China aplica el concepto de arrendamiento imperial de 99 años en tierras lejanas. El acuerdo de arrendamiento de China sobre Hambantota, concluido este verano, incluyó la promesa de que China reduciría en 1.100 millones de dólares la deuda de Sri Lanka. Del mismo modo, después de prestar miles de millones a la muy endeudada Yibuti, China estableció su primera base militar en el extranjero este año en ese pequeño pero estratégico estado, a pocos kilómetros de una base naval estadounidense, la única instalación militar estadounidense permanente en África. Atrapada en una crisis de deuda, Yibuti no tuvo más remedio que arrendar tierras a China por 20 millones de $ por año. China también ha utilizado su poder sobre Turkmenistán para asegurar el suministro de gas natural en condiciones muy favorables. Otros países, desde Argentina hasta Namibia y Laos, se han visto atrapados en la trampa de la deuda china, lo que los ha obligado a enfrentar decisiones agonizantes para evitar la cesación de pagos. La aplastante deuda de Kenia con China ahora amenaza con convertir su ajetreado puerto de Mombasa, la puerta de entrada a África Oriental, en otro Hambantota.
Estas experiencias deberían servir como una advertencia de que la nueva “Ruta de la Seda” es esencialmente un proyecto imperialista. Los Estados atrapados en la servidumbre por deudas con China corren el riesgo de perder tanto sus activos naturales más valiosos como su propia soberanía. El guante de terciopelo del nuevo gigante imperial cubre un puño de hierro, uno con la fuerza para exprimir la vitalidad de los países más pequeños.”

No hace mucho comenté que creía que China aprovecharía las dificultades financieras venezolanas para influir aún más (ya posee muchas infraestructuras e inversiones en materias primas) en el continente sudamericano y es un camino que no sólo no se frena, es que se está acelerando. Durante décadas si el FMI prestaba dinero obligaba a sus acreedores a que hicieran caso de sus directrices económicas, lo que le acarreó muchas críticas. Pero objetivamente esto es mucho peor, estamos hablando de un país que te presta dinero y si no se lo devuelves, se queda con tus bienes más preciados. Y las críticas por todo esto, que me parece mucho más grave, son mínimas. No olvidemos que el régimen chino es una dictadura autoritaria (incluida la censura, la falta de libertades políticas y hasta el bloqueo de muchas páginas de internet) en la que se utiliza la palabra comunista para definir al único partido gobernante pero que en realidad es un país donde triunfa la economía capitalista y en el que pavonearse de ser rico no sólo no es de mal gusto, es que es el objetivo social más común.
Eso sí, el intervencionismo político es altísimo. Y no sólo en economía, si se considera que hay que hacer una presa y eso tiene consecuencias para la población o para el medio ambiente, se ignora y se construye. Porque no hay oposición. Es por eso que el éxito real en la mejora del nivel de vida de la nación más poblada del mundo es una buenísima noticia pero a la vez es un muy mal ejemplo. ¿Y si resulta que la mayoría llega a la conclusión que para alcanzar las metas materialistas más altas ese es el camino correcto y no el de la sociedad occidental con nuestra democracia, libertades civiles y la búsqueda de consensos? Y si además, gracias a su exceso de liquidez en dólares y euros generado por todas las importaciones que hemos hecho desde Occidente, China tiene el poder económico como para dominar a todos los países que pasen dificultades financieras, ¿No será su poder mucho mayor y mucho peor que el que ejercen en la actualidad los EUA e incluso que el que ejerció -sobre gran parte del mundo- la URSS en su momento?

Conspiraciones, bitcoin y el Ártico navegable

Desde muy niño he sido muy de leer libros pero desde que existe Internet –y sobre todo la tarifa plana- cada vez más leo en el ordenador. No las novelas, que para mí siguen destinadas al negro sobre blanco del papel, pero sí sobre los temas de no-ficción que más me interesan como la ciencia, la Historia o la economía. Hay tanto en la red que me es inevitable traicionar a la industria editorial por artículos, blogs y revistas on-line de divulgación. La mayoría del mundo encuentra en Internet momentos de ocio pero es que a mi, además de juegos y videos, el acceso fácil y gratuito a contenidos culturales y científicos, en muchos casos además amenos, no deja de ser también una estupenda forma de ocio. Eso sí, por muchos años que uno lleve seleccionando autores y medios, en algo tan enorme siempre se cuela mucha morralla, desde falta de rigor a subjetividad pasando por las inevitables teorías de la conspiración.

En economía al menos, las teorías de la conspiración suelen ser defendidas por personas que creen que algo tan complejo puede ser controlado, algo con lo que no comulgo pero que es una opinión respetable; el problema es que jamás se aportan pruebas y a veces basta con hacer unos simples números para echarlas por tierra. Sin embargo, las hay que, se crean o no, invitan a la reflexión. Un ejemplo: ¿Por qué los bancos centrales, siempre tan celosos de su monopolio de creación de dinero, han dejado que “triunfe” el bitcoin y otras criptomonedas? Es una pregunta muy válida y he leído quien defiende que es un experimento de los propios bancos centrales porque les ayuda en su “objetivo final” del fin del dinero físico, en paralelo a esta teoría está quien defiende que si todas estas monedas virtuales tienen éxito, serán prohibidas y entonces aprovecharán la FED y cía. para sacar las suyas y hacerse con el mercado. Hay una variante que no ve este segundo paso, contempla simplemente que arruinen aposta a todos los inversores en criptomonedas para así acabar con ellas. Incluso hay quien relaciona todo esto con otra vieja teoría conspirativa: la de crear una única moneda virtual mundial por la que nos tengan a todos controlados. Esta es la que menos factible veo porque dudo que China, Japón, los EUA, la Eurozona, Rusia etc. quieran renunciar a su propia política monetaria.

El caso es que son hipótesis que conducen a la reflexión. Sin embargo, para mi las mejores teorías de la conspiración son las que no se enuncian sino que surgen al leer unos datos, más si proceden de unas fuentes serias. Resulta que en el administrador global de activos Guggenheim Partners se han pasado los últimos siete años estudiando el Ártico y los últimos tres acumulando una base de datos de 900 proyectos de infraestructura, algunos terminados, otros planeados, otros en proceso, y otros simplemente deseados. Estos son los más importantes:

Como podemos ver son de todo tipo y están implicadas grandes potencias. El motivo de todo esto es el deshielo del Ártico que abre de repente unas posibilidades económicas enormes a este bloque de hielo que hasta ahora tan poco juego había dado. Hidrocarburos que antes no eran accesibles pero sobre todo las nuevas posibilidades de transporte (la salida marítima hacia al norte podría impulsar muchísimo el comercio ruso, canadiense, noruego…) son la punta de lanza de una nueva realidad que, cómo no, también implica a China que es el país que más exporta del mundo. Incluso se ha escrito un libro sobre un mundo con el Ártico deshelado y su importancia para este país y la portada no puede ser más evidente:

Y ahora vamos a la reflexión -conspirativa o no- que es inevitable hacerse: ¿habiendo tanto dinero en juego, estando implicadas tantas potencias que ven beneficios económicos y geopolíticos en un Ártico navegable, realmente hay un interés real en acabar con el deshielo y con el calentamiento global que lo está provocando? Ahí lo dejo…

No politicemos las pensiones


Si hay que apuntarse a criticar al partido del gobierno yo también lo hago, no sólo porque es un ejercicio muy sano (lo llevo haciendo aquí desde 2008), también porque es justo ya que no hemos tenido demasiada suerte con los gestores políticos en este país (queja que yo ampliaría a ayuntamientos y comunidades autónomas) pero este uso político que se hace del problema de las pensiones para criticar al PP me parece injusto primero porque el problema ni es sólo español, ni tiene 6 años que son los que lleva en el poder; además, la aceleración del problema llegó por una crisis económica que se inició años antes de que Rajoy ganara las elecciones. Decir que las pensiones públicas están en riesgo por el nivel de salarios en España no sólo no es cierto (y bastan hacer cuentas para ver que el asunto es mucho más complejo), es que no es algo que haya empeorado en esta legislatura ya que lo más importante, que es el número de personas en activo, ha aumentado. No hay país en el mundo que salga de una crisis (cuyo punto peor desde el punto de vista de datos macroeconómicos fue la primavera de 2013) tan profunda con sueldos más altos que antes de la recesión, igual que no hay una economía con una tasa de paro estructural tan alta como la española (que lleva a que por cada buen puesto ofrecido, salgan muchas ofertas por él) que no priorice la creación de empleo antes que el crecimiento de los salarios. Lo que no tiene sentido es decir que la creación de puestos de trabajo tiene poco que ver con este gobierno (y estoy de acuerdo, desconozco el impacto real de la reforma laboral pero para mi el mayor mérito es de la industria turística y exportadora) pero luego echarle la culpa del nivel de salarios de este país.
Yo ya dije no hace mucho aquí que creo es el momento de las subidas salariales en España pero también apunté: “La dificultad es cómo hacer que se suban salarios ya que no es tan fácil como decidirlo porque si se elevan los sueldos de los funcionarios justo cuando más dinero debe el estado español, dispararemos el gasto público y si lo hacemos con el salario mínimo (algo que ya está en marcha) podemos disparar aún más el paro juvenil (a mayor coste, menos oportunidades de empezar a trabajar) y además dañar a las micropymes (por ejemplo los bares) con lo que sólo queda el negociar aumentos en los convenios, algo que deben discutir sindicatos y empresarios y no es competencia exclusiva del gobierno.“
No podemos echarle la culpa al gobierno de todo y mucho menos criticarle desde la oposición por pagar las pensiones con deuda cuando es algo que haría cualquier otro partido político en España. España en 2012 estuvo al borde de ser rescatada totalmente y en las medidas propuestas por la troika seguro habría habido una bajada de las pensiones públicas del 10% o más, y estoy seguro que a Rajoy le presionaron para que aplicara alguna medida así a pesar de no haber aceptado el rescate total. Pero no lo hizo, y no lo hizo porque Draghi con sus intervenciones consiguió que la solvencia de España dejara de estar en peligro y abarató más y más la posibilidad de endeudarnos. ¿Qué político de los 4 grandes partidos españoles no hubiera aprovechado esa oportunidad de endeudarse a tipos ultrabajos antes que aplicar el doble o el triple de recortes que los aplicados?
Usar la deuda para gastos corrientes suele ser mala señal aunque es evidente que las jubilaciones son un gasto social y si un partido de derechas usa la solvencia del país para mantener nuestro estado del bienestar, ¿cómo le va a criticar la izquierda por eso? ¿De verdad desde la izquierda están criticando al PP por practicar una política de lo más socialdemócrata como asegurar una de las bases de nuestro estado del bienestar con deuda en lugar de con recortes? ¡Si hasta Krugman –economista keynesiano por antonomasia- le decía a Obama que no se preocupara por el altísimo nivel de deuda de los EUA, que aprovechara los tipos bajos para gastar más! No tengo la menor duda que cualquier otro gobierno –tanto uno de VOX como uno de IU- hubiera hecho lo mismo. Sea vía impuestos o vía deuda, una vez acabado el fondo de pensiones (que se creó para gastarlo en eso, no hacerlo y sacar los fondos de otro sitio no tendría sentido) el estado deberá hacerse cargo del gasto en pensiones públicas.
aquí hemos hablado muchas veces de posibles soluciones, así como de los parches que se están tomando para intentar reducir el coste (como la elevación de la edad de jubilación, por cierto desde el 1 de enero es 65 años y 6 meses) pero no debemos olvidar que el culpable de todo esto son dos noticias positivas: una es nuestro estado del bienestar (y no olvidemos que con el envejecimiento poblacional no sólo se dispara el coste de las pensiones, también el gasto sanitario) y otra es nuestra excelente esperanza de vida (la mayor entre los miembros de la OCDE). Es evidente que a lo segundo no vamos a renunciar y a lo primero no queremos. Y es que, como he dicho otras veces, la clave está en asumir que es falso que nos pagan las pensiones en función de lo que cotizamos. Las pensiones públicas son deficitarias (e irá a más, en 2050 se calcula que habrá 77 jubilados por cada 100personas en edad de trabajar), como lo es la sanidad y la educación. Y si nos parece bien porque defendemos nuestro estado del bienestar, para financiarlas habrá que conjugar recortes (algunas pensiones públicas son demasiado altas, algún tipo de copago sanitario podría ser necesario como pasa en otros países de Europa etc.) con mayores ingresos vía impuestos (sean en nuestra nómina, al consumo con un mayor IVA o con otras variantes). Partiendo de esa base hay que diseñar un plan pero para nada es una cuestión de derechas o izquierdas o de unas siglas u otras: son números.
En el país más poderoso de la Tierra hay gente que se arruina por una intervención quirúrgica y hay personas que con 75 años deben seguir trabajando porque las acciones de su fondo de pensiones no han tenido un buen comportamiento. Sabiendo eso me sorprende la facilidad con la que en España criticamos nuestra sanidad universal, una de las mejores del mundo según ránkings internacionales, y nuestro sistema público de pensiones. Si queremos mantenerlo –otro tema es que no queramos- debemos pagarlo y hay que llegar a un consenso (y en todo acuerdo alguien cede) sobre cómo hacerlo pero dejemos de politizar este asunto y usarlo como arma arrojadiza entre los de uno y otro bando porque así no vamos a ninguna parte.

El mercado inmobiliario en España y el miedo a una nueva burbuja

Es habitual que tras un acontecimiento traumático en los mercados una gran parte de los inversores se queden marcados cara al futuro por un hecho que no deja de ser pasado. Recuerdo por ejemplo los recelos cuando Google salió a bolsa en 2004, el recuerdo del desastre de las “.com” llevó a muchos a rechazar meter su dinero en una empresa del mismo sector. Y lo mismo ocurrió durante años en empresas que luego han resultado muy rentables como Amazon. Y el mismo fenómeno ocurre en la percepción económica general, en España tenemos un ejemplo muy cercano con el sector inmobiliario. Fue tan acusada la caída de precios desde 2008 y el impacto económico del estallido de la burbuja que el pesimismo se generalizó cuando lo cierto es que ya llevamos unos años de subidas y que la vivienda, aparte de un bien necesario, se ha convertido en una excelente inversión que bate con holgura al IPC.
Personalmente ni me gusta (lo veo más como bien de uso que de especulación y además prefiero la inmediatez para recuperar mi dinero de los mercados organizados) ni entiendo la inversión inmobiliaria entre otras cosas porque depende de muchos factores que lo hacen un mercado poco homogéneo (desde la ubicación a las calidades pasando por las normativas municipales etc.) y además me parece un poco burdo meter en el mismo saco un mercado que incluye un ático en el centro de Madrid, un estudio en la costa y un chalet en un pueblo de Teruel… pero es innegable que para muchos lo es. Con todo, lo que más me llama la atención es la animadversión general que se ha desarrollado en España contra el sector constructor e inmobiliario que lleva a que, como en su día pasó con los que desaconsejaban comprar acciones de Google y todo lo relacionado con internet, desprecien un sector económico importante e incluso describan cualquier dato positivo referente a él como “una nueva burbuja”. Como vemos aquí, el peso de la construcción en el PIB lleva años en torno al 10%
No parece haber ningún riesgo de sobrecalentamiento y es una gran noticia que implica que la crisis ha cambiado algo el modelo económico español, más orientado a la actividad exterior y menos al ladrillo. Eso no es ni bueno ni malo per sé pero parece más apropiado que el crecimiento se sustente en diferentes ramas y que ninguna tenga tanto peso como para que una crisis en un solo sector arrastre al país entero. Pero repito que el impacto del estallido de la burbuja de 2008 sigue pesando en el ánimo general y cuando sale algún dato como por ejemplo que crece el número de hipotecas, saltan los comentarios advirtiendo de una nueva hecatombe. Pues no, España está lejos de tener una economía perfecta pero el tema inmobiliario está bastante contenido y creo hemos vuelto a cierta racionalidad como podemos comprobar en este gráfico del número de hipotecas
Por cierto, que donde más se sigue notando que la burbuja estalló es en el empleo donde no vemos el repunte que sí se detecta en el número de transacciones y el aumento de precios:
Sí que se puede vislumbrar algún riesgo en el aumento del volumen de la hipoteca media pero aparte de que es lógico debido a la subida de precios, seguimos estando muy lejos de niveles de burbuja:
Como habéis podido comprobar, hoy no he necesitado escribir demasiado gracias a los gráficos del profesor Combarro que hablan por sí solos.

Un mono y unas recomendaciones


En este primer mes del año los medios económicos han bombardeado con recomendaciones de inversión cara al 2018 como si el futuro pudiera predecirse, así que voy a recordar una famosa –pero totalmente cierta- anécdota histórica: En 1973 el profesor Burton Gordon Malkiel publicó el libro Un paseo aleatorio por Wall Street. En él explicaba que para comprobar si los aciertos de los expertos eran o no aleatorios debía hacerse, según Malkiel, un concurso entre profesionales y una elección de acciones completamente al azar. La metáfora de esta selección fortuita consistía en imaginar un mono con los ojos vendados lanzando dardos a la página con la lista de acciones del The Wall Street Journal. Luego se compararían los rendimientos de las carteras de ambos contendientes.


Los redactores del diario estadounidense cogieron el guante lanzado por este prestigioso economista. Lo sorprendente es que cuando se comparó el comportamiento anual de la cartera de valores elegida al azar por el mono con el de los fondos de inversión referenciados al mercado estadounidense, la cartera del mono había superado al 85% de los fondos, además de haber superado al comportamiento de los principales índices del país. Este experimento se realizó durante 14 años y en el largo plazo las recomendaciones de los profesionales sí que batieron claramente a las del mono aunque sumando comisiones el resultado fue muy similar.
Visto que el mono es capaz de conocer mejor el futuro que los expertos, lo siguiente que voy a hacer es algo que considero más útil: traducir y resumir unas recomendaciones que en principio no son para inversores sino para especuladores (aunque en mi opinión valen para todos), elaboradas por el prestigioso trader Dennis Gartman:
  1. El objetivo no es comprar barato ni vender caro, sino comprar aquello que podré vender más caro.
  2. En mercados alcistas sólo podremos estar largos o neutrales. En bajistas cortos o neutrales.
  3. Opera siempre a favor de la tendencia del mercado. Nunca en contra.
  4. No olvides que los mercados bajistas son mucho más violentos que los alcistas.
  5. Sé paciente cuando tengas posiciones ganadoras pero enormemente impaciente con las perdedoras. Fija siempre un stop de pérdidas y beneficios a la hora de entrar en el mercado.
  6. La psicología es a menudo más importante que los conocimientos de economía.
  7. Bajo ninguna circunstancia hay que añadir importe a una posición en pérdida. Es decir, está prohibido promediar a la baja.
  8. No malgastes tus dos capitales, el que está en tu bolsillo y el que está en tu mente. Sé muy disciplinado con los stops de pérdidas y beneficios o te convertirás en un inversor largoplacista sin éxito. La disciplina es una de las virtudes del buen especulador.
  9. La paciencia es otra de las claves a la hora de especular. Si se nos escapa una buena oportunidad en el mercado, debemos pensar que siempre llegará otra.
  10. Las rachas de aciertos/fallos funcionan en ciclos. Si sufrimos una mala racha, es aconsejable dejar de operar durante un tiempo.
  11. Los mercados pueden estar ‘ilógicos’ o ‘irracionales’ más tiempo del que los inversores pueden estar solventes.
  12. Todas las reglas anteriores pueden romperse. La clave está en saber cuándo y con qué frecuencia
   Por supuesto, la sabiduría en aplicar esta última es la gran diferencia entre los que ganan mucho y los que pierden mucho en los mercados. Como los que ganan suelen ser minoría, y la mayoría tan sólo quiere conseguir un plus para sus ahorros sin demasiados sustos, casi que es mejor ignorar la número 12 y centrarse en las demás.

Nueve anécdotas

      Cuenta Séneca que se propuso una vez en el Senado que los esclavos se         distinguieran de los libres por el vestido. Inmediatamen...