Un 155 inoportuno

De las pocas cosas que no se han comentado demasiado sobre las próximas elecciones generales está el tema del Senado. Si el PP va a ser acusado de incoherente porque en 2016 reclamó el apoyo del PSOE para investir a Rajoy con el argumento de que eran los más votados pero no parecen dispuestos a devolver el favor al PSOE si, como dicen las encuestas, esta vez son ellos los más votados, al PSOE le puede pasar que tras criticar en esta mini-legislatura el poder de bloqueo (o más bien de retrasar las iniciativas) del Senado, ahora puede que, siempre en el supuesto de que sean los más votados, sean ellos los que dominen en el Senado (solos o con apoyo de otros aliados) e intenten bloquear una posible mayoría en el Congreso de PP+Cs y Vox. Pero aparte de esto el Senado tiene una particularidad muy importante: es quien decide si se aplica o no el 155 a Cataluña, algo que prometen aplicar PP, Cs y Vox pero que podrían no poder ejecutar aunque gobiernen si no disponen de mayoría en el Senado.
Salvo unos pocos, creo que la gran mayoría –PSOE incluido- de los españoles estuvo a favor de aplicar el 155 cuando Puigdemont declaró, justo antes de largarse sin dar instrucción ninguna para aplicarla, la independencia- Pero aquel consenso es muy difícil que exista ahora cuando el “desafío independentista”  no supone ninguna ruptura de las reglas de juego constitucionales sino que las fricciones son más simbólicas que prácticas. Además, en lo económico el 155 de finales de 2017 fue muy positivo porque tranquilizó mucho los ánimos tanto del consumidor como del inversor, entre otras cosas porque su aplicación fue pacífica y, contra lo que muchos pensaban, muy colaborativa por parte de los funcionarios de la Generalitat. Al final el deterioro de la situación se revirtió muy rápido y aunque hayan quedado algunas heridas, lo cierto es que 2018 ha sido un muy buen año, en lo económico, para Cataluña. Pero un 155 ahora cuando no hay necesidad de cambiar ninguna tendencia negativa no tendría sentido económico.
Circula este gráfico en el que se ve la inversión extranjera directa en Madrid y Cataluña desde 1995 y se puede ver lo espectacular que resulta el efecto capitalidad ya que Madrid acumula el 60% de toda la inversión en el país la última década y en 2018 el 85% de toda la inversión extranjera en España fue a Madrid
Pero yo haría alguna salvedad y es que la enorme ventaja de 2018 puede deberse a que Madrid, al ser la capital, ha atraído, justo el año pasado, algo de lo captado en España gracias al Bréxit que si bien no es mucho en comparación a lo que se han llevado otros países, sí que distorsiona la cifra habitual. Eso sí, está claro que Cataluña sufre un retroceso de volumen de inversión extranjera directa. Viendo los números se aprecia muy bien:
  • Madrid   1993: 3.099,49M€ 2003: 6.293,79M€ 2013: 8.876,03M€ 2016: 11.587,98M€ 2018: 39.925,36M€
  • Cataluña 1993: 1.395,88M€ 2003: 1.320,94M€ 2013: 3.672,66M€ 2016: 8.273,81M€   2018: 2.985,65M€
Si bien las consecuencias de esto sólo se apreciarán en el medio plazo, es otra prueba más de que económicamente el inicio de un proceso de secesión no es una buena idea, como tampoco lo está siendo la separación del Reino Unido de la UE y eso que romper esa unión – menos estrecha y menos dilatada en el tiempo- es mucho más fácil que tratar de romper España. Lo paradójico es que ni las evidencias, ni los datos ni la constatación de que gran parte del discurso de los políticos independentistas eran falsos (decían que tras el 1-O tendrían apoyo internacional y de la UE por ejemplo) cambia la opinión de los votantes y si lo hace, no sería en gran medida como tampoco está pasando en el Reino Unido (apenas unas décimas según las encuestas y más por una posible mayor participación que por otra cosa) a pesar del caos del Bréxit y de las comprobadas mentiras que dijeron los partidarios del Sí. Pero así es la democracia, si en Cataluña el poder autonómico va a seguir en manos de políticos independentistas porque los votantes quieren, mientras los actos de éstos no sean ilegales, un nuevo 155 no tendría justificación y podría ser contraproducente tanto a nivel político (en la UE habría quien no lo entendería) como a nivel económico.

100 años de Versalles


El pasado 18 de enero se cumplieron 100 años del inicio de las conversaciones de paz posteriores al Armisticio del año anterior que acabaron con la Gran Guerra (y que 20 años después se empezaría a denominar Primera Guerra Mundial, obviamente todos sabemos por qué) y que se desarrollaron en París. El tratado no se firmó hasta el 28 de Junio (en Versalles, de ahí su nombre) y no entró en vigor hasta 1920. En las primeras reuniones de enero de 1919 sólo asistieron los aliados –vencedores-: Reino Unido, Francia, Estados Unidos e Italia aunque este último no tuvo apenas peso en el debate. Se trataba de formar una paz duradera pero, a la vez, castigar a las potencias perdedoras: Alemania, el Imperio otomano, Bulgaria y Austria y Hungría (separados tras la disolución del Imperio Austrohúngaro).

Para mantener la paz se creó la Sociedad de Naciones para, simplificando, impedir mediante conversaciones que hubiera nuevos conflictos bélicos. Su mayor impulsor, el presidente norteamericano Wilson –que, durante su mandato, además de a Europa durante la Primera Guerra Mundial, también había mandado tropas norteamericanas a México, Haití y República Dominicana- recibió el Nóbel de la Paz (lo de Obama vemos que no fue una excepción) en 1919 precisamente por su empeño en formar este organismo precursor de la ONU.
El 2 de octubre de 1919 el presidente Wilson sufrió un accidente cerebrovascular que le incapacitaba para el mando pero como el vicepresidente no quiso asumir el poder, siguió ejerciendo su puesto hasta las elecciones de dos años después.

(Un inciso: Algunos historiadores afirman que la mujer de Wilson fue en realidad la primera presidenta de la historia del país pues tuvo el mando ejecutivo algo más de año y medio.)

Este hecho influyó mucho en el escaso desarrollo que tuvo la Sociedad de Naciones. Como los republicanos, mucho más aislacionistas (hay que recordar que a la opinión pública norteamericana le costó mucho asumir que tantos de sus soldados murieran defendiendo intereses europeos) ganaron en las elecciones de medio mandato el control del Senado, y teniendo de rival a un presidente incapacitado, impidieron con relativa facilidad que los Estados Unidos ratificaran el Tratado de Versalles –estaban en contra de la Sociedad de Naciones- y, de hecho, los EUA y Alemania firmaron un tratado bilateral independiente (el Tratado de Berlín de 1921).

En algo tuvieron razón los republicamos y es que del Tratado de Versalles los Estados Unidos, que a partir del fin de la I Guerra Mundial empezaron a destacar como la potencia económica y militar hegemónica del mundo, fueron precisamente los que menos beneficios obtuvieron. Reino Unido consiguió ganar algunas colonias más procedentes de Alemania y liquidar la flota naval germana con lo que eliminaba a un rival, aparte de cobrar indemnizaciones; Francia consiguió nuevos territorios, dinero y, al reducir al mínimo los efectivos del ejército alemán, la convertían en la principal potencia continental; Italia también obtuvo indemnizaciones, territorios que antes eran del imperio austrohúngaro y hasta alguna colonia en África… también obtuvieron beneficios Lituania, Polonia, Bélgica, Dinamarca, Bélgica, Portugal… incluso Australia y Japón acabaron repartiéndose dominios alemanes en Papúa Nueva Guinea y Polinesia.
Mucho se ha escrito sobre el error que supuso ser tan duros con Alemania y nadie duda que lo fue. No obstante, hay que considerar tanto las circunstancias de entonces como que Alemania fue, pocos meses antes, también muy dura cuando resultó vencedora ante la rendición de Rusia como ya comenté el año pasado. El caso es que el Tratado fue un desastre que ayudó a que alemanes indignados votaran al populista de turno que montó el mayor desastre bélico de la historia.

Con todo, como aquí lo que más nos interesa es la economía y en la delegación británica que discutió el Tratado de Versalles estaba el economista más influyente de las últimas décadas, no podemos dejar de citar las opiniones de Keynes al respecto. Como representante del Tesoro, su actitud en París fue muy diplomática pero nada más regresar a Londres, empezaron sus críticas: afirmó que los alemanes nunca podrían pagar las reparaciones de guerra (acertó), llamó Don Quijote a Wilson por su idealismo (el fracaso de sus planteamientos ante la realidad también le dieron la razón), llamó xenófobo al líder francés Clemenceau y al británico Lloyd George “bardo con pies de cabra”. Más allá de estos insultos, en su libro "Las consecuencias económicas de la paz" pronosticó el desastre económico y para la paz que el Tratado propició.

Es exagerado afirmar que el Tratado de Versalles es el origen de la Segunda Guerra Mundial ya que para mí el principal factor, entre los muchos que hubo, fue la Gran Depresión de 1929. Pero el error de exprimir demasiado a los vencidos, de confundir los fallos de los dirigentes políticos con los de todos los habitantes del país y convertirlos en víctimas, de intentar extraer beneficios de las desgracias de otros países… es algo que conviene recordar porque fue lo que propició la llegada de determinados personajes al poder. En 1945 la lección se aprendió y tras la Segunda Guerra Mundial se hizo lo contrario que en 1919 y tanto Alemania como Japón acabaron siendo –y aún lo son- grandes aliados de las potencias occidentales vencedoras, así como Alemania del Este lo fue de la antigua URSS. Pero puede que en muchas otras ocasiones –como en la última crisis de deuda griega o en el bloqueo económico a Cuba, por poner dos ejemplos de daño a la población sin que los responsables se vieran perjudicados- la hayamos desaprendido.

El enfoque trumpiano ante China


Dice el Nóbel de economía Michel Spence “Las empresas privadas chinas que invierten en el exterior deben indicar creíblemente que su interés es exclusivamente comercial y que no pretenden implementar otras agendas, como la seguridad nacional. Un compromiso del estado chino de aislar a las multinacionales privadas del país de esas agendas ya sería un gran avance”. Y es que ahí radica una de las claves del conflicto comercial iniciado por Trump contra China: la geopolítica. La otra es la exigencia china para las empresas extranjeras que se instalan en su país de tener socios domésticos ya que se ha demostrado que éstos roban la tecnología en cuanto tienen acceso a ella. Y por supuesto, una vez robada la tecnología, también buscan eliminar la competencia extranjera y que el consumidor nacional acuda al producto chino (por ejemplo, Xaomí está arrasando en China mientras Apple va a menos). En resumen, el gran problema es que el estado chino está detrás de todas las grandes empresas chinas y por tanto el objetivo de éstas no es únicamente ganar dinero como es el caso de, por no cambiar de ejemplo, Apple: también buscan herramientas para el control político de sectores estratégicos… y los beneficios son un aliciente pero no necesariamente para el corto plazo.

Si China acaba produciendo móviles tan buenos como los occidentales y a mejor precio, es cuestión de tiempo que pase lo mismo con los automóviles, los aviones etc. Años de trabajo y coste en I+D de las compañías punteras occidentales se irán al traste para beneficio económico de unas empresas que, al estar participadas por el propio estado chino, también obtienen réditos geopolíticos, además de otro tipo de sospechas (como que Huawei utiliza su tecnología para dar acceso a datos a la inteligencia de su país). Como si no fuera bastante ya la campaña del gobierno chino para adquirir por todo el mundo nudos de comunicaciones y reservas de materias primas. Mientras aquí no se para de hablar del “frenazo” chino y de los múltiples supuestos problemas que tienen, ellos están consiguiendo sus objetivos con una planificación de medio/largo plazo que otros gobiernos occidentales, quizás por la limitación democrática de sus mandatos, no tienen. Es encomiable que Trump haya querido intentar frenar este proceso pero a mi juicio se ha equivocado con las formas.

Primero no debería haber luchado solo, su ultranacionalismo se le ha vuelto en contra porque todo esto que he contado no es un secreto para nadie y le hubiera sido fácil conseguir aliados en otras áreas económicas en lugar de ponerse a intentar conseguir ventajas de todas abriendo frentes de guerra comercial y arancelaria con todos por separado. Japón y la UE, y hasta es posible que Rusia, podían haberse aliado a los EUA para frenar al que todos sabemos será en pocos años la gran potencia mundial. A todos nos interesa más un equilibrio que una preponderancia y comercialmente es mejor rival los EUA que China por lo que ese cambio no interesa económicamente a casi nadie. Japón ya ha pactado con China bilateralmente, y con toda la UE en su conjunto, que a su vez también ha firmado un tratado comercial con Canadá… sin embargo Trump fue tan en solitario que dejó el Acuerdo Transpacífico cuando precisamente los EUA eran los únicos que podían frenar en esa zona la preponderancia china. El otro gran error de Trump es usar como arma los aranceles. Elevar aranceles es como el fascismo o el comunismo, ya se ha visto tantas veces en la Historia que son un fracaso que es absurdo seguir insistiendo en lo mismo. Encarecer las importaciones es encarecer la cesta de la compra de tus propios ciudadanos y una batalla perdida en un mundo global. Nadie gana en una guerra arancelaria y creo que todos sabemos que Trump lo sabe también y va de farol. Es evidente que iba a llegar a algún acuerdo y que lo iba a vender como una victoria pero mucho me temo que no se frenará el avance chino, que en términos de PIB parece ya claro y bastante cercano:

Pero una cosa es que por población y tamaño el volumen del PIB crezca (seguirá lejos del PIB per cápita de los países más desarrollados), y otra es que la base de ese crecimiento sea robar tecnología a Occidente y recursos al Tercer Mundo desde una dictadura que juega al capitalismo con las cartas marcadas que supone el controlar a todas sus grandes empresas desde dentro. Eso no lo van a cambiar mayores aranceles y Trump debería saberlo. Que el resto de potencias económicas mundiales no estén unidos ante una amenaza tan evidente demuestra el cortoplacismo de nuestros dirigentes que aún no han entendido que el comercio puede ser un arma tan poderosa como los ejércitos. No obstante, no debemos olvidar que vamos hacia un mundo cada vez menos occidental: las previsiones de la ONU dicen que en 2100 apenas el 8% de la población mundial vivirá en occidente.

El wahtsapp de las paparruchas

Según las estadísticas de Reuters en España el 36% de la población se informa de las noticias por whatsapp (contra por ejemplo un 11% en Alemania) y el whatsapp es un vehículo para las informaciones falsas y/o deformadas enorme. En twitter o Facebook alguien puede convencer con datos al que cuelga alguna paparrucha y éste tiene la opción de borrarla. Eso no pasa en el whatsapp. Una vez enviado, aunque alguien te convenza de que tu envío es mentira, no es posible controlar los reenvíos que el resto de tus contactos han hecho. No es difícil detectar y denunciar las mentiras de un político pero ¿cómo hacerlo con miles de anónimos? No nos hacen falta hackers rusos, hay mucha gente inventándose cosas y muchísima más que, la mayoría con la mejor de las voluntades, esparce la paparrucha por todas partes. Esto no es nuevo pero la tecnología lo ha hecho más fácil. Además, los ciberpaparrucheros cada vez se lo curran más: imágenes trucadas, audios inventados, referencias a documentos que simulan muy bien al original, videos de otros países que aseguran que se han grabado aquí… No hay que ser un lince para saber cuál es el principal motivo de por qué hay tanto empeño en crear estos whatsapps llenos de paparruchas: interés en crear un clima de opinión favorable o desfavorable para alguna opción política concreta. Yo pensé que en otoño de 2017 viví el colmo con el tema del 1-O y lo que vino después pero qué va, la cosa va a más.

Ahora lo que está de moda es difundir mentiras de los inmigrantes, tanto de sus actos como de las supuestas estratosféricas ayudas sociales que reciben: es falso que consuman 7 de cada 10 € de la sanidad pública, no se paga a los inmigrantes parados más por ser inmigrantes, Cáritas nunca ha denegado ayudar a alguien por no ser inmigrante, unos refugiados no han rechazado un piso por no tener ascensor, no hay alertas sanitarias por tuberculosis de policías que han tratado a inmigrantes, en Aragón no regalan a los inmigrantes los pisos que rechazan los herederos que no pueden pagar el impuesto de sucesiones, ningún colegio ha prohibido el jamón en sus menús para no ofender a los musulmanes, nadie ha prometido playas específicas para musulmanes, ningún ayuntamiento tiene ayudas específicas para gitanos y musulmanes, ninguna organización musulmana ha demandado a España por las procesiones, nadie ha prohibido los villancicos para no molestar a los no cristianos, la fiesta de Moros y Cristianos de Alcoy goza de buena salud, la población reclusa extranjera en España es del 28,5% y no del 70%, los inmigrantes no tienen medicamentos gratis, en Madrid no hay ayudas a la vivienda específicas para solicitantes no nacidos en España, personas del colectivo LGTBI y personas con confesión religiosa minoritaria (y las ayudas anuales máximas son de 2400€ por lo que el audio del que recibe 1500€ al mes de ayudas es otra paparrucha más) y desde luego el video de canibalismo no es real, es de una película.

Se puede estar en contra de la emigración ilegal, incluso contra la legal pero no creo que haga falta mentir para defender una postura. Y hay algunos whatsapps tan bien hechos que entiendo que la cuelen pero otros son tan absurdos que el que los difunde de alguna manera sabe que está siendo cómplice de una estrategia muy clara que busca aumentar la xenofobia y seguramente conseguir más votos para Vox. ¿Y todo esto que tiene que ver con la economía? Aparte de que prácticamente todos los temas están relacionados con la evolución económica, es importante denunciar el gran engaño que supone colocar a la emigración como un grave problema económico y que entre tanta paparrucha lo que subyace es que el déficit público se dispara por culpa de los emigrantes. Todos los estudios económicos serios, españoles y extranjeros, confirman que la emigración legal no sólo no es un problema, es que sus consecuencias son positivas. Emprendedores que marchan hacia lo desconocido de un entorno nuevo con ganas de ganarse la vida, y eso son la mayoría de los emigrantes, tienen un impacto alcista en el PIB, los países que acogieron a los españoles cuando éramos nosotros los que emigrábamos lo saben bien. En el caso de España como receptora los últimos 20 años (a pesar de la propaganda, sobre todo de sudamericanos y europeos, los africanos –fundamentalmente marroquíes- no son los más numerosos ni mucho menos) además pudimos ver que con la crisis que muchos, incluso los ya nacionalizados españoles, se fueron del país, demostrando esa motivación emprendedora, sus ganas de trabajar y no de vivir de subsidios. Y los que se quedaron ya son imprescindibles en algunas actividades como en la agricultura o el cuidado de personas mayores.

Por supuesto sí es un problema económico (y de otras índoles) la emigración irregular: una persona sin papeles está condenada a la ilegalidad con lo que todo eso supone: desde actividades sin regular que mueven dinero negro hasta incluso la delincuencia, no aportando ingresos ni a Hacienda ni a la Seguridad Social y perjudicando con su competencia desleal a otros trabajadores y comerciantes (por ejemplo con la venta ambulante). Y entiendo que haya polémica sobre ofrecerles o no ayudas sociales, aunque más allá del tema humano, el problema de no darlas tendría consecuencias negativas por el coste social. No es muy diferente a lo realizado en el sur con el PER o en el norte con las ayudas post-reconversión industrial y minera: comprar la paz social con dinero de todos. Pero repito que es un tema a discutir, nadie sabe la respuesta con certeza. Lo que sí parece una temeridad es promover que no tengan acceso a los servicios médicos públicos. En los EUA ya pasa eso y no por eso no dejan de llegar ilegales, así que nada apunta a que vaya a disuadir que lleguen y es inhumano negarles atención una vez que están aquí.

En resumen, la emigración no es un problema (más bien es una solución, sobre todo en países con tasas de paro rozando el pleno empleo como Alemania) pero la emigración ilegal sí, aunque la importancia económica de ese problema se está exagerando. Lo primero que hay que dar es un dato: desde 2005 la emigración irregular supone el 4,5% de toda la emigración. Otro que hay que dar es que el año pasado tuvimos récord histórico de llegadas irregulares (más de 60 mil personas cuando el anterior máximo eran 39 mil en 2006 y en 2017 llegaron 22 mil) debido sobre todo a la nueva política acerca del tema de Italia a lo que yo añadiría el “circo mediático” del Aquarius (de hecho, en el segundo semestre han llegado bastantes más que en el primero). Como ya denuncié en su día, Salvamento Marítimo rescata pateras periódicamente con la mayor discreción para evitar el “efecto llamada”, y por unos pocos votos nuestro presidente cambió de actitud y prefirió hacer propaganda. Es decir, es un problema menor pero que va en aumento. No obstante, no todos los que llegan se quedan, también hay repatriaciones. El coste del sistema de vigilancia de nuestra fronteras es caro pero lo sería aunque no existieran esos ilegales y el coste de los centros de internamiento y repatriaciones (cuando se devuelven, España paga) es de unos 20 millones de € al año (mucho o poco es subjetivo pero si lo comparamos, por ejemplo, con los 231 millones de € de presupuesto de la televisión autonómica catalana no parece tanto). A eso podemos sumar ayudas sociales y lo que restan a otras actividades como comenté antes pero son cifras que desde luego están lejos de los mayores problemas de ingresos y gastos que tiene España, un país que gasta cada año 30 mil millones de € más de los que ingresa.

Desde un punto de vista estrictamente económico, pensar que impedir la llegada de pateras va a mejorar sustancialmente nuestra economía no tiene razón de ser, ya hemos visto cómo el cambio de actitud italiana no les ha evitado el caer en recesión. Es un problema, no lo dudo, y es un problema que va a más pero es un problema menor. Que un partido político se haga famoso promoviendo una campaña contra unas pocas miles de personas que todas juntas tienen menos incidencia en los principales gastos del erario que un único mal gestor político (como Rato en Bankia o Salgado en el ministerio de economía en tiempos de ZP), a costa además de promover una campaña de desinformación que roza la xenofobia cuando por ejemplo un 22% de nuestra factura de la luz son impuestos y un 26% subvenciones y nadie promete reducir esos porcentajes que suponen mucho mayor coste para los españoles, me parece una sinvergonzonería. Que además esa campaña esté influyendo en el discurso de otros partidos políticos me parece triste pero previsible. Lo que me cuesta más entender es que nos utilicen para promover sus paparruchas y encima participemos voluntariamente de ello con nuestros móviles.

El lío del taxi

Mucha gente no sabe que el conflicto del taxi tiene hasta ramificaciones etimológicas. Y es que hay una versión –teóricamente la oficial- que dice que la palabra viene por una acortación de otra: taxímetro.Un taxímetro (del griego τάξις, tasa, y -metro, medir), es un aparato de medida mecánico que ya existió en Roma pero su diseño moderno fue creado por el ingeniero alemán Wilhelm Bruhn y se utilizó en cabinas de caballos en torno a 1892 (fecha de la patente). En 1897 el modelo de vehículo motorizado Daimler Viktoria fue el primero equipado con el taxímetro de Bruhn y al utilizarse en servicios con chófer, a los coches empezaron a llamarlos taxis y a sus conductores, taxistas. La otra versión, que es la que yo me creo más ya que en la España del siglo XVII a los establecimientos de la red de correo público en España ya se les llamaba “postas de taxis”, dice que viene del apellido de Francisco de Tassis, nacido en 1459 y considerado, al servicio del rey de España, el pionero del servicio postal en Europa al establecer postas de refresco para los caballos.

Probablemente nunca sabremos con seguridad la respuesta, quedará sin solución, algo que no creo sea el caso del actual conflicto del taxi. La solución es misma que se utilizó con los alquileres de renta antigua: establecer un amplio periodo de tiempo –necesario para paliar el efecto en miles de personas de la pérdida de privilegios- para acabar con una situación que no es la ideal. ¿Por qué no lo es? Algunos aún recordamos cómo era instalar un teléfono o coger un avión antes de que se liberarizara el sector de las telecomunicaciones y el del transporte aéreo (y lástima que otros sectores como el eléctrico no se hayan liberarizado más). Debería pasar igual con los chóferes porque no es sólo un monopolio que no admite competencia, es que se ha especulado con las licencias municipales vendiéndolas y revendiéndolas con una absurda permisividad de la Administración
Es que a pesar del taxímetro (que permite saber exactamente cuánto ingresan) facturan por módulos lo que abre la puerta al dinero negro (de hecho, a pesar de la propaganda que dice lo contrario, un asalariado de Uber -empresa que por cierto lleva desde 2009 que se fundó sin dar beneficios- o Cabify paga bastantes más impuestos al cabo del año que un autónomo del taxi, además de aportar, en media, entre él y su empresa, mayores cotizaciones sociales), es que en muchos casos subcontratan el servicio (en ocasiones más que autónomo son auténticos empresarios con empleados) y además, viviendo como viven gracias a una decisión arbitraria del municipio de turno, no aceptan que esa misma administración venda licencias a otras empresas.

Pero por supuesto, el culpable es la gestión política de este asunto: si estuviera prohibido y multado revender las licencias, si se hubieran puesto de acuerdo al conceder las licencias VTC con un calendario más amplio, si tuviéramos una ley de huelga (o de paro sectorial) que impidiera que determinados sectores (relacionados con el transporte) chantajeen con impunidad paralizando a su antojo ciudades, carreteras, aeropuertos… jamás se hubiera alcanzado el actual grado de conflicto… ni de privilegio. Pedir gestores políticos que piensen al menos en el medio plazo me temo es una batalla perdida pero es que además, el conflicto actual es como si a finales del siglo XIX conductores de coches de caballos se pelearan contra conductores de coches de mulas cuando en poco tiempo el motor de combustión iba a eliminarlos a los dos. Y es que el coche autónomo en unos años acabará con la necesidad de chóferes y el número de licencias, taxis o VTCs, se desplomarán. Como dijo alguien en las redes, un taxi es una cabina telefónica que no sabe que lo es.

Noticias malas

La caída bursátil del año 2018 provocará que, según los cálculos del “estudio” de Oxfam, la desigualdad haya bajado en el mundo el año pasado ya que las más grandes fortunas han visto reducido su patrimonio mientras los pobres se habrán quedado igual. El hecho de que esa bajada no provoque ningún beneficio para los más desfavorecidos de este mundo demuestra lo erróneo de su cálculo, tantas veces criticado por esto y por otras conclusiones que se extraen de él como que cualquier hipotecado español está entre los más ricos del mundo, y también del desenfoque de los que priorizan la lucha contra la desigualdad en lugar de hacerlo por el problema más grave: la pobreza. Como si hiciéramos más hincapié en las diferencias entre el más rico y el más pobre de Corea del Sur en lugar de en eliminar la miseria de la igualitaria Corea del Norte o en la desigualdad en Venezuela (por cierto, el más desigual de toda Latinoamérica) en lugar de en la crisis humanitaria que padece. Pero dará igual, cuando salga el próximo informe de Oxfam ocupará titulares y horas de televisión y destacarán lo más amarillista aunque no sea correcto. Y lo peor es que como el titular sensacionalista ya viene prefabricado desde la agencia de noticias, se contagiarán incluso los blogs independientes como este.

Sin ir más lejos, hace unos días la sección de noticias del blog donde escribo, como publica directamente de Europa Press, tituló Las grandes empresas pagan un tipo del 7,88% en Sociedades, frente al 18,78% que abonan las pequeñas ignorando el hecho fundamental de que ese “cálculo” se hace comparando ingresos globales con impuestos pagados en España. No es la primera vez que se explica esto: las multinacionales pagan impuestos allí donde generan sus ingresos y por lo tanto para hacer la comparación correcta hay que tener en cuenta los impuestos pagados aquí con los ingresos generados aquí. De hecho, haciendo el cálculo correcto los tipos suelen ser mayores que el de las pequeñas, para muestra el sector financiero que es el que más paga por sociedades como se puede leer AQUÍ. Es una de las cosas que me hubiera gustado que me trajeran los Reyes: menos titulares fáciles y más explicaciones para dejar de engañar a la gente y promocionar que crezca la indignación basada en datos falsos.
Hay muchos más ejemplos, algunos realmente indignantes como hacernos creer a todos los hombres que somos culpables porque algunos de nosotros agredan a mujeres. ¡Como si el que come pescado tuviera que sentirse culpable de los pescadores gallegos que murieron faenando hace algunas semanas! Y luego vamos a los datos y sí, un número que debería ser cero desgraciadamente no lo es pero la cifra de mujeres asesinadas por sus parejas en nuestro país es de 0,20 por cada 100.000 habitantes cuando es de 0,33 en la admirada Suiza, de 0,43 en la moderna Finlandia o de 0,61 (el triple) en la ejemplar Islandia. De hecho, somos el país con menor violencia de género en Europa (y el tercero con menos asesinatos por cada 100.000 habitantes y el segundo de menor tasa de suicidios…)

Claro que España y los españoles somos muy mejorables pero parece un deporte echarnos mierda sobre nosotros mismos cuando los datos son los que son. Medios internacionales nos colocan como una de las “20 democracias plenas” del mundo, somos líderes mundiales en donación y trasplantes de órganos (y llevamos 27 años consecutivos siéndolo), en fecundación asistida, en sistemas de detección precoz del cáncer, en protección sanitaria universal gratuita, en playas con bandera azul, en alta velocidad ferroviaria… Eso sin citar la fortaleza que nos brinda utilizar uno de los idiomas más usados en el mundo y la riqueza de patrimonio (artístico, cultural, gastronómico…) de nuestro país. ¿Por qué si no nos visitan tantos millones de extranjeros (por cierto, contra lo pronosticado hemos marcado un nuevo récord de turistas foráneos –y de gasto procedente de ellos- también en 2018) cada año y muchos además repiten? Y podemos decir más, por ejemplo: Esta es la esperanza de vida que se calcula tendrán los países más longevos en 2040
En mi niñez el miedo era a una guerra nuclear que nunca ocurrió, se supone que ya debería haber vivido el fin del petróleo y tampoco y sí, hay muchas cosas que están mal pero el mundo sigue avanzando y ya cansan un poco las quejas sin sentido y los miedos que alguien parece querernos meter en el cuerpo. El año pasado me cansé de leer artículos advirtiendo de los robots que nos van a robar el trabajo ¿y la realidad cual fue? Que a pesar de ser más humanos que nunca en el planeta, y más mujeres que nunca incorporadas al mercado laboral, el desempleo global cayó a mínimos de 40 años. Y justo marcando récords en aquellas economías más industrializadas y robotizadas. Y como sus temores no paran de demostrarse falsos, pues ahora resulta que es la inteligencia artificial la gran amenaza… Es como cuando afirman que hoy hay más incendios forestales en la Europa del Sur por el cambio climático cuando resulta que la media de incendios es ¡la mitad! que hace 35 años. Y así con todo. El caso es meter miedo aunque no haya ni una sola prueba de que eso sea cierto y choque con toda evidencia histórica.

Me temo que nos tocará a todos ser escépticos ante los titulares más llamativos y hacer un trabajo de investigación propio antes de creernos las noticias que nos llegan... Un año más.

La caducidad de esta Europa

No creo que resulte arriesgado afirmar que si la Eurozona no se rompió en los años más duros de la última crisis fue porque el coste de la ruptura hubiera supuesto más problemas aún que el seguir tirando. Además, las políticas de BCE han acabado haciendo dependientes a todos los países de su financiación. El mejor ejemplo lo tenemos en esta imagen donde se puede apreciar que BCE es prácticamente el único comprador de deuda pública italiana:
Parece imposible que ningún país pueda salirse de la disciplina del BCE porque incluso hasta los que tengan compradores para sus bonos, deberán abonar en euros lo que hoy le deben a nuestro banco central, y todos le debemos mucho ya y va a ser así por años ya que aunque no compre más, hay mucho papel en cartera que tardará años en vencer. Visto así, parece que tenemos Eurozona para rato pero lo que está en juego ya no es sólo la Eurozona, es la propia UE. Ahora que Reino Unido se va, la evolución de la zona Euro y de la UE es más estrecha y el futuro de ambas está más ligado. El Bréxit está resultando duro, los gobiernos húngaro, polaco, italiano… están rompiendo el consenso sobre muchos temas pero el mayor problema está en Francia. Una victoria de Le Pen coincidente con un gobierno italiano de Salvini (hoy socio minoritario de gobierno pero primero en las encuestas) podría dinamitar la UE tal y como la conocemos.

La pregunta es por qué los europeos optamos por opciones populistas y nos quejamos tanto de la UE. Por supuesto uno de los motivos es la mediocridad de los actuales dirigentes políticos, el mal funcionamiento de muchas instituciones comunitarias etc. pero hay que recordar que antes de ella las cosas no iban precisamente mejor. Es como la excusa recurrente echar la culpa de la UE de errores nacionales. Francia tiene un grave problema de productividad, su economía no da para más y sin embargo, tiene un gasto social desmesurado y –aviso a los que creen a pie juntillas que el centralismo es la solución- una burocracia enorme y muy costosa… y sin embargo, piden más. Es algo inconcebible pero muy común en nuestro continente: nuestro estado del bienestar nos coloca entre los mejores países del mundo donde vivir, con niveles de justicia social muy superiores a naciones más ricas como los EUA, pero en vez de tomar las medidas necesarias para garantizar la viabilidad de la educación, sanidad, pensiones etc. públicas, hacemos lo contrario y nos empeñamos en destrozar las cuentas públicas tirando de déficit que se convierte en deuda, deuda que acabará por hacer inviable el sistema.

En España estamos igual con el tema de las pensiones que ya ha llevado a la Seguridad Social a la quiebra técnica. El sistema tal cual es, no se basa -como nos cuentan- en cobrar lo que hemos aportado durante nuestra vida laboral (eso aparte de ser falso sería un disparate financiero), se basa en que los trabajadores de hoy pagamos a los pensionistas de hoy confiando en que los trabajadores del mañana nos pagarán las pensiones a nosotros. Y no parece tan mal sistema si lo comparamos con las propuestas de algunos de fiarlo todo a la evolución bursátil pero evidentemente si la población activa se reduce y la pasiva crece, se produce un desfase y ese descuadre sólo se puede arreglar o haciendo aportar más a los trabajadores (vía cotizaciones o impuestos, algo que será insostenible en cuanto llegue la próxima crisis y suba el paro y baje la recaudación) o reduciendo el gasto en pensiones… bueno, luego está la tercera solución omnipresente siempre: tirar de más deuda, algo complicado ya para España (e Italia y Francia). Teniendo en cuenta que en esta crisis los pensionistas son el grupo asalariado que ha salido mejor parado (los que menos poder adquisitivo han perdido) y va aumentando su número y la cuantía de sus nóminas a nuevos récords mes a mes, parece lógico ajustar por ahí pero las protestas hicieron cambiar de opinión tanto a Rajoy como a Sánchez. Los votos de los jubilados son tantos que no parecen dispuestos a afrontar el problema.

No creo que haya dudas acerca de los beneficios para España de haber entrado en la UE: nada tiene que ver la España de 1986 con la de ahora. Hay más sombras respecto a la entrada en el Euro porque nos llevó a la mejor situación económica de nuestra historia pero resultó ser mentira. No obstante, muchas de las críticas al Euro son falsas: no es cierto que el Euro impulsara más los precios, los IPCs en los años 90 eran muy superiores a los de la primera década de este siglo, tampoco es que sin Euro no hubiéramos tenido crisis en 2008 porque otros países de nuestro entorno como Reino Unido vivieron la misma burbuja que nosotros aún con su propia moneda. El caso es que estamos dentro y salirnos es muy complicado y además estar dentro exige que todos los miembros nos abstengamos de determinados excesos. Para salir de la anterior crisis se han aceptado unos déficits enormes pero ahora es el momento de mejorar las cuentas públicas y en lugar de eso, las protestas –y los votos- de los indignados nos llevan por otro camino.

He leído muchas críticas a que Alemania y otros países –esos que cumplen con el déficit y están reduciendo su deuda pública- se hayan opuesto a crear un fondo de garantía de depósitos y un complemento de seguro de desempleo europeos porque “eran magníficas oportunidades para demostrar a los ciudadanos europeos que la Unión Europea piensa en ellos” pero yo les entiendo porque aportar más fondos y asumir más riesgos implica que todos los socios deben ser disciplinados con sus cuentas públicas y con la supervisión de sus entidades financieras. En 2017 Italia gastó dinero público en salvar a sus bancos cuando ya se había decidido en la UE que no se haría y ¿de qué sirvió? En 2018 ganaron las elecciones el Movimiento 5 Estrellas que hizo un pacto de gobierno con la Liga Norte que ha socavado los consensos en inmigración y ahora pretende saltarse los límites presupuestarios… y siguen salvando bancos con dinero público como el caso de Carige de este mismo año. ¿Por qué entonces arriesgarse si los socios no son de fiar? Ya no digo sólo de Alemania, ¿Por qué España –que no salvó con dinero público al Banco Popular- va a aceptar aportar dinero para un fondo que cubra a los depositantes italianos caso de que caiga alguno de sus bancos? En cuanto al seguro de desempleo, estaría fenomenal que los finlandeses aceptaran pagar el paro a los españoles pero es curioso que pretendamos eso cuando dentro de España ya hay quien se queja desde algunas autonomías de esa misma solidaridad.

En resumen, que no puede haber más Europa no porque no sería bueno (para mí sería lo óptimo: una misma fiscalidad, un mismo código penal, sindicatos transfronterizos etc.), sino porque unos países no pueden fiarse de los otros ya que los votantes tienden a optar cada vez más por los discursos populistas de beneficios a corto plazo y eso hará que sea imposible la necesaria disciplina en las cuentas públicas de cada estado miembro. Hasta Macron -que iba de gran esperanza europeísta- ha cedido a las presiones y seguramente el déficit de Francia incumpla en 2019 como lo hará el de Italia y lo mismo hasta el de España. Tres países con una calidad de servicios públicos de las mejores del mundo pero repleta de indignados que no van a ayudar a reducir la enorme deuda pública. Cuando llegue la próxima crisis esos indignados, que crecerán porque habrá más motivos, echarán la culpa a la UE y al Euro de lo que pasa en sus países y llegará el final… no sé si de la Eurozona y la UE (porque probablemente permanezca, y si es con menos países seguramente con serios conflictos diplomáticos entre miembros y exmiembros) pero desde luego sí de esta Eurozona y de esta UE. Y sospecho que el resultado no será mejor que el actual.

Semana de PGE

Esta semana es clave para los PGE porque si Sánchez los aprueba el Senado presumiblemente los rechazará dentro de un mes por lo que hasta el 25 de abril (fecha en la que se volverían a votar en el Congreso) no saldrían adelante mientras que si no consigue los apoyos suficientes podrían convocar elecciones anticipadas, y hasta le daría tiempo para hacerlas coincidir con las locales y europeas del 26 de mayo. Otra opción sería prorrogar los PGE que aprobó el PP y Cs y contra los que en su día votó Sánchez e ir introduciendo “enmiendas” vía decreto-ley como de hecho está pasando desde hace meses. En este caso, no importará demasiado que no se aprueben, las líneas fundamentales del texto entrarían en vigor.

Los PGE presentados son, como los de casi todos los años, más una declaración de intenciones imaginativa que otra cosa pero éstos además es que no cuadran llegando al extremo de considerar a 2019 como un año de 13 meses a efectos del IVA para poder así encajar ingresos con gastos dentro del límite fijado por la UE. Para poder justificar sus previsiones, prevén 20 mil millones de € más de ingresos, 5 mil (poco creíbles) de las subidas de impuestos y 15 mil “por el ciclo económico”, algo realmente curioso cuando el gobierno pronostica que vamos a tener en 2019 el menor crecimiento de los últimos 5 años.

En cuanto a los gastos, aquí está la reveladora imagen: más de 4€ de cada 10 van a pensiones (cifra que va subiendo año tras año, por eso insisto en la necesidad de hacerlas sostenibles), los intereses de la deuda siguen siendo una porción importante a pesar de los tipos de interés en mínimos históricos (mucho riesgo si suben) y como cada año recuerdo que educación y sanidad están transferidos y por eso sus partidas son tan “pequeñas”:
En 2007 (y años anteriores) con la deuda pública por debajo del 40% del PIB, sin déficit público, recaudaciones récords (con menores impuestos que ahora) se podían haber hecho muchas cosas. Ahora, con las finanzas públicas mucho peor y con menores previsiones de crecimiento, el margen de maniobra es muy inferior. Yo, por poner un ejemplo, puedo entender a un empleado de Correos protestando para cobrar más aunque su empresa pierda dinero a espuertas pero un gobierno responsable debe saber que con 45 mil millones más de gasto sólo en pensiones y más de 700 mil millones de € de deuda pública que entonces… no podemos tener más gasto que en 2007, máxime cuando lo que teníamos en 2007 era falso porque se basaba en una burbuja. Nuestro gobierno espera que este año se bata el récord de recaudación impositiva de 2007 gracias a sus subidas de impuestos aunque todo dependerá de la actividad económica. Pero incluso aunque acierten, sigue siendo una situación financiera insostenible seguir gastando más de lo que se ingresa, y especialmente peligrosa cuando llegue la próxima recesión. Y eso es extrapolable a Francia, Italia, Portugal…

El momento político en España

En España en 2018 hemos tenido por un lado una economía en crecimiento que crea empleo y que se comporta mucho mejor que otros vecinos de la Eurozona y por otro un lío político bien curioso. Empezamos el año con un Rajoy con problemas para sacar adelante los PGE y un Sánchez que, recuperado su cargo hacía poco más de seis meses, le pedía que convocara elecciones si no era capaz de encontrar suficientes apoyos… mientras las encuestas apuntaban a Cs como partido más votado tras su reciente –e inútil- victoria electoral en Cataluña de la que hoy se cumple un año y dos semanas. Y en mayo todo cambió: tras la sentencia de la Gürtel, Rajoy no movió ficha y ello sirvió de excusa para que Sánchez lanzara una moción de censura que, quizás inesperadamente, triunfó sin demasiadas complicaciones. En días Rajoy se retiraba de la política y eso desencadenaba un cambio radical en su partido: Casado tomó el poder y Sáenz de Santamaría y Cospedal, las dos mujeres que más poder político habían acumulado durante más de seis años, acabaron retirándose.

El nuevo gobierno de Sánchez empezó con tan buen pie que en semanas las encuestas dieron un vuelto a la intención de voto: el PSOE pasaba del tercero al primer lugar y con bastante diferencia de PP y Cs, el más perjudicado en los sondeos tras su apoyo a Rajoy en la moción. Quizás Susana Díaz se las creyó y pensó que era un óptimo momento para adelantar unos meses las elecciones andaluzas. Y si gobernar con tan sólo 84 diputados y unos socios tan problemáticos ya le provocaba suficiente desgaste a Sánchez, el resultado de las andaluzas con la irrupción de Vox, no ha mejorado su situación. El fenómeno Vox cambia radicalmente el panorama porque no sólo roba votos –y muchos- al PP (que ya vivió fuga de votos a Cs) ya que es difícil que muchos “peperos” no se sientan identificados con la mayor parte del programa de Vox, es que ha conseguido reunir voto “indignado” desde la abstención e incluso desde la izquierda consiguiendo convencer a muchos de que es un partido “regenerador” a pesar de su tradicionalismo.

El actual gobierno lo tiene muy difícil para mantenerse en el poder y sacar adelante sus propuestas porque los independentistas catalanes están viendo que no consiguen ninguno de sus objetivos apoyándole. La disyuntiva es clara: los independentistas más radicales reconocen que un gobierno español menos amigo de Europa –como suponen que lo será si entra Vox (o sus ideas) en él- y más represivo contra ellos, les ayudaría en su estrategia del victimismo y conseguir su objetivo de superar el 50% de apoyos en Cataluña y unas mayores simpatías internacionales para su causa, pero por otra parte los actuales dirigentes puede que tengan miedo de un nuevo 155 (tan cacareado por PP, Cs y Vox) que les deje fuera del poder. Pero incluso sin su apoyo, la opción de nuevas elecciones no seduce a un Sánchez que tiene altas probabilidades de perder el poder… siempre según las encuestas, claro. Éstas dicen que el ascenso de Vox es tan grande que la suma de PP, Cs y ellos darían mayoría absoluta. Está la opción de un posible acuerdo PSOE+Cs que quizás sumaría los 175 diputados pero la química Rivera/Sánchez no está en su mejor momento. 

Pero aparte de elucubraciones sobre el resultado y la fecha de unas posibles generales, lo que está claro es que en mayo hay municipales, algunas autonómicas y unas europeas. Las europeas no importan demasiado a escala nacional al coincidir con las otras pero como tienen la particularidad de ser a circunscripción única, puede mostrarnos un resultado mucho más cercano al de la voluntad real de los españoles que voten. Lo más llamativo a escala europea seguramente sea el ascenso de formaciones “populistas” y bastantes escépticas con el actual rumbo político de la UE basado en el “más Europa”. En las autonómicas y municipales se valorará si el auge en las encuestas de Vox es real ya que, si lo es, el juego de alianzas puede ser muy variado y probablemente Cs tenga la llave de la gobernabilidad en muchos sitios dependiendo de si se alía con el PSOE o lo hace con la suma de PP y Vox. De confirmarse estas previsiones, esto podría perjudicar bastante a Podemos y sus marcas afines ya que sólo parecen proclives a pactar con el PSOE y juntos sumarían en pocas localidades.

En cualquier caso, con lo volátil que ha sido el tema político en 2018 y el poco impacto que ha tenido en lo económico, no parece que todos estos posibles cambios vayan a estropear las previsiones. Datos como la bajada del crudo o el mantenimiento de los tipos bajos por parte de BCE tienen mucha más influencia económica que el que gobiernen unos u otros en municipios y autonomías e incluso si hay elecciones generales, nada apunta a un cambio radical de política económica. Lo más preocupante a mi juicio será la posible reacción negativa a la decisión judicial sobre los acusados por los sucesos de 2017, tanto de unos como de otros ya que seguramente dependerá del resultado que lo acaten o no. Si hay tibieza en las condenas o directamente la absolución, la crisis política que se desarrollaría en España sería enorme; y si, como parece más probable, hay condenas de varios años de cárcel (con rebelión o sin rebelión) puede haber una sobrerreacción tanto del independentismo catalán como de un gobierno que podría tener miedo de alimentar el voto a Vox actuando con tibieza. No tardaremos mucho en saberlo.

Potencias, China y Bréxit

El periodista Felipe Sahagún cuenta que tras la devolución de Hong Kong le preguntó a Geoffrey Howe, entonces secretario del Foreign Office “¿Cuándo devolverá Gibraltar el Reino Unido a España?” a lo que él contestó: "Cuando España sea China". Algo similar le ocurrió a Ucrania con Rusia. Cuando Ucrania se independizó era la tercera potencia nuclear del globo, tenía más ojivas que China y ante la presión porque desmantelara tal armamento firmó un acuerdo por el que dejaba que ambas potencias lo hicieran y a cambio recibiría de los EUA apoyo económico y de Rusia respeto por sus fronteras. Años después Rusia se anexionó Crimea y está camino de hacer lo mismo con las regiones más orientales del país. Hay quien defiende sus argumentos para hacerlo pero sin lugar a dudas está faltando a un acuerdo internacional y se le permite… porque es Rusia. Las grandes potencias pueden hacer casi lo que quieran, y el mejor ejemplo es la política exterior de los EUA.

Otro gran ejemplo es China, una dictadura como la cubana y un país que viola derechos humanos como Arabia Saudí pero mucho menos criticada tanto por derechas como por izquierdas. Su categoría de gran potencia y, sobre todo, su enorme poder financiero, le han convertido en un país al que muy pocos se atreven a criticar en los foros internacionales. Sin embargo, Trump ha osado combatirles económicamente. China debe su prosperidad al comercio internacional, es decir, al consumidor occidental. Si a eso sumamos el evidente robo de tecnología que le está convirtiendo en una amenaza para los restantes fabricantes que han invertido en su propio I+D, y sumamos que las empresas chinas, al estar participadas por el propio estado chino, no compiten en igualdad de condiciones con el resto de multinacionales globales, parece tener sentido intentar frenar estas ventajas competitivas. Pero no resulta fácil, quizás es demasiado tarde y desde luego la subida arancelaria trumpista no parece la solución porque encarece la propia cadena de suministros de nuestras compañías y el precio de los productos finales que seguramente vamos a consumir igualmente.

Por eso tiene tanto peso la decisión tomada en Canadá –a instancias de Estados Unidos- de detener a una ejecutiva de Huawei (e hija de su fundador) con la excusa de violar el bloqueo comercial a Irán y Corea (como ya le pasó a ZTE) aunque detrás está la desconfianza hacia el gobierno chino. De hecho, Nueva Zelanda y Australia han excluido a los equipos de Huawei de sus redes móviles 5G por “seguridad nacional”. ¿El problema de todo esto? Ya lo hemos visto en el desplome bursátil que sucedió: todo está conectado. De los 92 principales proveedores de Huawei, 33 son empresas estadounidenses, incluidos los fabricantes de chips Intel, Qualcomm y Micron, y las firmas de software Microsoft y Oracle. Así que será muy difícil que alguien no pierda con esta guerra entre grandes potencias. Habría que pedir explicaciones a los sucesivos gobiernos que han dejado que se haya llegado a la situación actual en la que la dictadura china tiene tanto poder gracias a que ellos se lo han dado pero a día de hoy, quitárselo es harto complicado.

Luego está el caso de Reino Unido que no es ya una gran potencia, aunque crea que lo es. Y no sólo no lo es, es que ha decidido dejar de pertenecer a una porque en una votación hace dos años mucha gente se creyó unas cifras que ha quedado demostrado que eran falsas. Pero de nada sirve ahora pensar en las causas, ahora toca evaluar las consecuencias. Una vez fuera de la UE deberá –para no perder sus contactos comerciales- reingresar a la EFTA y luego adherirse al Espacio Económico Europeo (difícil que algunos países pequeños quisieran que entrara porque aumentaría los desequilibrios) y si no lo hace entonces necesitará, como le pasa por ejemplo a Suiza que tiene casi 200 tratados bilaterales con la UE, años de diplomacia y burocracia. Y si consiguiera estar tanto en el EFTA como en el EEE al estilo noruego, eso implicaría tener que aceptar la libre circulación de personas, pagar una contribución financiera, asumir la legislación de la UE, aceptar la autoridad del TJUE y necesitaría el permiso de otros miembros EFTA para abrir nuevos acuerdos comerciales… es decir, su situación sería similar a la de estar dentro de la UE. ¿Para eso tanto lío?

El auge de los VOXtantes

Es un error banalizar las palabras y repetirlas sin pararse a comprender lo que significan. En España llevamos un tiempo que, a tenor de los que más se hacen oír, estamos invadidos por neoliberales y fascistas cuando lo cierto es que en España no hay ningún partido político importante que sea liberal (nadie defiende eliminar todas las subvenciones, suprimir la seguridad social y el sistema público de pensiones por ejemplo) y tampoco hay ninguno fascista (nadie dice estar en contra de la democracia y las elecciones, ninguno ha propuesto nombrar a un dictador que esté por encima de las leyes). De hecho, por lo que oigo decir muy pocos saben lo que es la ideología fascista. Los auténticos fascistas españoles, los falangistas, defienden políticas económicas que están en las antípodas de Vox ya que creen en la banca pública y en la nacionalización de sectores estratégicos, al estilo de Podemos en España o Le Pen en Francia. Sin embargo, se tiende a considerar fascista a todo aquel que defienda valores que en su día defendió el franquismo pero claro, defender por ejemplo la unidad de España (motivo por el cual los independentistas catalanes llaman partido fascista a Ciudadanos) no creo sea un valor exclusivo del franquismo, conozco socialistas y comunistas que lo comparten.

Y desde luego Vox, que en la mayoría de su programa está en las antípodas de lo que yo defiendo, no es un partido fascista por más que haya atraído a mucho nostálgico del franquismo, de hecho defiende la Constitución, que como he explicado varias veces es un texto similar al que tienen en los países con mayor tradición democrática del mundo y que desde luego no sería del gusto ni Franco ni de Mussolini. Es una formación que si llegara al poder haría una política similar a la que hizo Aznar en su segunda legislatura (la que tuvo mayoría absoluta) y que se diferencia del PP de Casado básicamente en su talante políticamente incorrecto (que tantos votos le dio en su día a Trump) con temas como el feminismo o el anti-islamismo, su postura frente a Europa y en la eliminación de las autonomías. Es decir, un partido más a la derecha del PP con ciertos tintes populistas. Denominarlos anti-europeístas (también se decía de Podemos en 2014, con cierta razón dado lo que defendían entonces) porque están contra la corriente que pretende quitar cada vez más soberanía a los países para dársela al conjunto es inexacto, simplemente defienden otra idea de Europa similar a la que defiende por ejemplo Orban en Hungría. Yo, que soy de eliminar fronteras, estoy en contra pero me parece una posición tan legítima como pueda ser la mía. En cuanto a lo de eliminar las autonomías creo es más una medida populista que dudo que piensen llevar a cabo realmente porque es una complicación enorme que además obligaría a una reforma constitucional harto complicada.

Creo que la descentralización es algo positivo (prefiero el modelo alemán al francés por ejemplo) y no hay que eliminar las administraciones regionales sino mejorarlas y evitar duplicidades innecesarias (como lo son las diputaciones por ejemplo) pero sobre todo porque una cosa es no haber constituido autonomías hace 40 años y otra muy diferente eliminarlas hoy. Si algo hemos aprendido con el Bréxit es que no es lo mismo no entrar que salirse. Deshacer lo que está unido no es nada fácil, lección que deberían aprender tanto a nivel mundial los que predican la desglobalización como a nivel local los independentistas catalanes. El borrador de la UE para el Bréxit, más de dos años después y tras enormes discusiones internas, es de 585 páginas y es sólo algo preliminar que incluso si se aprobase, sólo sería un boceto para el inicio de un proceso que tardará años y que aún nadie sabe cómo acabará. ¡Y eso si se aprueba! Si no, podemos hasta enfrentarnos a un Bréxit sin acuerdo entre las partes. Y estamos hablando de un –complejo, eso sí- tratado comercial que ha durado unas décadas, no de territorios de un mismo país que lo han sido durante siglos, que en el caso de una hipotética independencia de por ejemplo Cataluña, implicaría un lío descomunal aún mayor respecto a todos los detalles: desde la nacionalidad de los catalanes que no quieren pertenecer al nuevo país hasta el incómodo tema económico con el reparto de activos y pasivos (Renfe, deuda pública etc.) pasando por los municipios que no acepten su status en un lado o en otro de la frontera (¿dónde está el límite al supuesto derecho a la autodeterminación?)… que no estoy hablando ya de quién saldría perdiendo o de estar a favor o en contra sino de lo largo que sería el proceso, las situaciones irresolubles que se generarían y la inestabilidad que provocaría a todos los niveles incluso si, como en el caso del Bréxit, ambas partes estuvieran de acuerdo en negociar la separación, cosa harto complicada de imaginar a día de hoy. El proceso sería muy traumático para millones de personas, muchísimo más de lo que está resultando el Bréxit, y con consecuencias económicas graves inmediatas por más que haya quien confíe en que a largo plazo sería mejor.

La situación no sería tan dramática con la desaparición de las autonomías (aunque a nivel social sí lo sería porque aumentarían las simpatías por el separatismo en muchas comunidades autónomas) pero también resultaría muy complicado, es una promesa vacía que creo saben que nunca se cumplirá: ni habrá suficiente mayoría como para cambiar la Constitución para eso ni es práctica la hipotética ejecución de una devolución de transferencias masiva hacia el estado. Lo que sí podrían intentar si gobiernan, como ya se vio el otro día cuando celebraban sus resultados electorales en Andalucía sin la bandera blanquiverde, es menospreciar y minusvalorar los símbolos de cada autonomía/región para dar mayor preponderancia a la simbología española. Una vez más constato cómo los nacionalistas, sean de Vox o de la CUP, en lugar de sentir empatía hacia los otros nacionalistas y entender la veneración a sus símbolos igual que la practican con los suyos, luchan por eliminarlos en lugar de respetarlos y aceptarlos.

Si en lo económico no encuentro nada en el programa de Vox catastrófico (incluso estoy a favor de algunas medidas como la rebaja/eliminación de algunos impuestos, la reducción de trabas para crear empresas y las ayudas a los autónomos, aunque no dejen de ser promesas), en lo político –con lo que estoy en desacuerdo en casi todo- sí que algunas medidas que proponen me parecen harto peligrosas como la de ilegalizar a los partidos independentistas. Una cosa es quitar del juego político a un partido que es un altavoz de una organización terrorista como en su día pasó con Batasuna, y otra es pretender dejar sin representación parlamentaria a millones de personas por defender una opción legítima. Y lo peor no es sólo que es injusto y que sería poco democrático, es que conduciría a una mayor radicalización del movimiento independentista que buscaría otras alternativas no políticas. Pero en general si se leen sus “100 medidas para España” hay mucho más radicalismo en Bildu o la CUP e incluso en Podemos que en Vox. De hecho, convocar manifestaciones contra resultados electorales y sentencias judiciales, algo habitual en algunos partidos españoles últimamente, es una actitud mucho más antidemocrática que presentarse a unas elecciones.

Y es que otra consecuencia peligrosa que puede tener el auge de Vox (que no deja de ser una reacción a las acciones de otros como lo es también la mayor abstención, algo que debería preocuparnos también, incluso quizás más) es que los extremos se alimentan y no creo que en España necesitemos más de eso, ni de izquierdas ni de derechas ni de ultranacionalistas, sean incluyentes o excluyentes. Por desgracia la incompetencia de PP y PSOE en lograr pactos de estado sobre temas importantes durante décadas y el reciente pacto de Sánchez con algunas de estas fuerzas para llegar y mantenerse en el poder crea un precedente para que el PP y Cs se apoyen en Vox para conseguir sus objetivos pero espero tengan suficiente entendimiento, aunque sólo sea por estrategia electoral, como para no hinchar aún más al populismo como erróneamente ya hizo el PSOE tras las municipales de hace 3 años. Eso, y hacer las cosas mejor, que ese el mejor antídoto contra él. De todos modos, el votante es soberano y hace lo que quiere y hay que respetarlo. Esa es la esencia de la democracia… junto al respeto a las normas de convivencia, claro.

Las sorprendentes estadísticas de pornhub en 2018

La conocida web de contenidos pornográficos tuvo una media de visitantes diaria de 92 millones, es decir, más de 33.500 millones de visitas al año que son 5 mil millones más que en 2017. Estados Unidos es de lejos el país de donde proceden más visitas (si no sale China es porque allí esta web está prohibida):
En promedio se visualizan 207.405 videos ¡por minuto!
Otro dato bien curioso es la duración de cada visita a la web. Ahí va el ránking:
¿Y qué términos se buscaron más en el buscador de la web?
La mayoría de las personas vieron esta web en su teléfono, un enorme 71.6% mientras el resto lo hizo desde su ordenador de sobremesa (19.7%) y la tablet (8.7%). Y aunque sean minoría, hay un alto porcentaje de mujeres "pornhubadictas":
Y si quieres más datos curiosos (por ejemplo, el mayor aumento de tráfico web en los EUA sucedió el Día de San Valentín) sólo tienes que entrar aquí 


Pesimismo y profecías auto-cumplidas

Llevo años insistiendo en que no es cierto lo que muchos dicen acerca de la relación entre bolsa y economía: ni la bolsa es un buen predictor del crecimiento o decrecimiento del PIB y el empleo ni un buen desempeño de estas variables es garantía de subidas bursátiles. El ejemplo que siempre he solido usar es el de los años 2000, 2001 y 2002 en los que el Ibex por primera vez (y hasta 2010-2012 la única) encadenó tres ejercicios seguidos en negativo por influjo del estallido de la burbuja .com mientras la economía española crecía y el desempleo bajaba. Ya no hace falta mirar al pasado, basta con mirar el presente. Este es el gráfico de la evolución del Ibex incluyendo el pago de dividendos (es más exacto aunque aún lo sería más si añadiéramos inflación, comisiones e impuestos para conocer la rentabilidad real de verdad):
Como vemos, no sólo estamos en el mismo punto que hace 2 años, es que estamos en el mismo que hace 4 años y medio. Y eso que los datos macro españoles desde entonces han sido notables. En 2014 el PIB subió el 1,4%, el 3,4% en 2015, el 3,3% en 2016, el 3% en 2017 y este año no bajaremos del 2,5% En cuanto a la evolución del empleo mejor comprobarlo gráficamente:
La conclusión es clara: la bolsa y la economía no van de la mano. Es cierto que es muy difícil que la bolsa suba cuando hay recesión (aunque ocurre, pasó en España en 2009 -+29,84% en plena crisis- quizás simplemente como reacción a la enorme bajada de 2008) pero puede bajar con datos económicos notables. Y no es algo exclusivo de España.

Ahora hay quien afirma que el mal desempeño bursátil global, y especialmente en la Eurozona, este 2018, se debe a que descuentan un mal 2019. Puede ser pero eso no significa que acierten ni que se justifique que los inversores no vean recompensa tras tantos años de buenos resultados macro que además han ido acompañados de mayores beneficios empresariales. Es evidente que las cotizaciones descuentan escenarios futuros pero su grado de fallo o acierto es tan variable como la de los analistas. Los máximos de Wall Street en octubre de 2007 no previeron el desastroso 2008 económico y los mínimos de marzo de 2009 la potente recuperación posterior, por lo que no es de recibo dar por sentado un mal 2019 por lo que haya hecho la renta variable.

¿Hay motivos para ser pesimistas en 2019? A día de hoy hay indicios de un crecimiento menor pero no hay nada que avise de una nueva crisis. Otra cosa son las opiniones de cada uno pero datos actuales que justifiquen tanto pesimismo no hay, ni siquiera en la Eurozona, Japón y China, que son las áreas económicas donde se ha visto mayor debilidad el último trimestre. Lo que sí hay en la Eurozona es una gran preocupación por una posible subida de tipos, o más concretamente por una reducción de la liquidez en el sistema por la finalización de las medidas expansivas de BCE. Con tanta deuda pública, un crecimiento que se espera menor y la tercera economía de nuestro área –Italia- dependiendo casi en exclusiva de BCE (apenas hay más compradores) para poder colocar sus emisiones de bonos, las perspectivas no son buenas. Si a eso añadimos las incógnitas del Bréxit, la inestabilidad política en otros países (posibles elecciones en España, quizás ruptura de la coalición de gobierno en Alemania etc.), las desuniones dentro de la UE (tema Hungría por ejemplo)…y la salida de Draghi –para muchos el gran salvador de la Eurozona- en Octubre, sí que hay motivos para ser cautos.

¿Eso se ha trasladado a las cotizaciones bursátiles? Sin duda pero ¿significa que va a pasar algo muy malo porque este año la bolsa baje? No, ni siquiera sabemos si la bolsa este año subirá aunque pase algo malo porque puede que todo ya esté descontado por exceso. Personalmente sigo pensando que el mayor riesgo, incluso económico, a nivel global viene de la alta valoración de Wall Street que si se desploma puede provocar un cataclismo en los mercados financieros que salpique –y mucho- a la economía real. El que las bolsas de allí hayan corregido tanto en las últimas semanas y se esté notando tan poco, a pesar de la enorme importancia que tiene la inversión bursátil en el ahorro de los norteamericanos, en los datos que llegan de allí, creo es algo positivo porque es la economía de la primera potencia mundial la que mayor impulso está demostrando dentro del mundo desarrollado y mientras ella siga así, el riesgo de una nueva crisis global se aleja por más que aquí tengamos problemas locales. Si a eso añadimos el reciente gran recorte del precio del crudo y un Euro más débil, dos factores especialmente positivos para España y para la Eurozona, hay argumentos para no caer en el desánimo.

Estoy de acuerdo en que todo apunta a que será un año de menor crecimiento del PIB y del empleo que 2018 en casi todas partes –incluida España- pero mientras se siga creciendo, el pesimismo no debería dispararse porque crecer siempre es una mejora. Y mucho menos justificarlo porque la bolsa baje. Corremos el riesgo de creernos tanto las profecías de desastres que nuestro propio ánimo sirva para autocumplir la profecía: si nadie se hipoteca por miedo a subida de tipos, nadie se va de vacaciones por miedo a perder el trabajo, nadie invierte porque nos convencemos que todo irá peor… el sistema –que nos guste o no, se basa sobre todo en el gasto privado- entra en crisis. Y entonces sí que bajará el PIB y se destruirán empleos… aunque ya no tendremos miedo a subidas de tipos, eso sí.

Previsiones 2019

Llega la cita anual de jugar a ser profetas y me resulta sorprendente que, contrariamente a lo que suele ocurrir, hay un consenso bastante negativo para el nuevo año. Es cierto que 2019 pinta peor que 2018 –que no ha resultado tan bueno como la mayoría preveía hace 12 meses- pero eso sólo significa que el crecimiento será menor, no implica que haya recesión aunque algunos ya la estén descontando. Mis predicciones no son positivas pero creo que al menos en los primeros meses del año, la evolución será mejor de lo que dice el consenso. Ahí van mis opiniones:

  • En la Bolsa creo que podemos dar por ocurrido el crash de Wall Street (atípico porque ha sido de forma muy acelerada pero de alguna manera “ordenada” ya que no se ha visto pánico sino un ejercicio claro de distribución) que preveía hace 12 meses y que ya estaba convencido que no llegaría hasta el próximo año. Esto hace que en 2019 a mi juicio la bolsa norteamericana entre en un lateral que para mí sigue desaconsejándola como inversión puesto que creo existen mejores oportunidades. Por ejemplo, la bolsa europea, más “barata” según distintas mediciones y en la que parece que ya se ha descontado un futuro mucho peor del justificable, especialmente en lo que atañe al comportamiento de la banca y del Ibex ya que conviene no olvidar que España lo está haciendo significativamente mejor que el resto de nuestro entorno. Es difícil que la bolsa europea –o española- mejore mucho si Wall Street no lo hace pero dudo mucho que en 2019 sume otro año de mal comportamiento relativo por lo que podría dar la sorpresa y que haya un decoupling, además que el año es muy largo y tanto pesimismo en estas semanas –está en niveles extremos- podría proporcionar un buen rebote para tomar posiciones alcistas al menos hasta mayo. Lo mismo conviene repasar los (buenos) valores que más han caído en 2018 y apostar a una recuperación de éstos durante el primer trimestre de 2019.
  • Tras un mal 2018, aunque se ha arreglado algo en su final, los mercados emergentes podrán continuar con su rebote en 2019 pero pienso hay demasiado riesgo en ellas debido a las políticas proteccionistas de Trump aunque ya dudo de la fortaleza del dólar porque no contemplo más subidas de tipos de la FED (Powell asegura que quedan dos pero no lo tengo tan claro). Desaconsejo mercado británico, creo el Bréxit, aunque su aplicación será muy lenta y el periodo de transición será largo, dañará las inversiones en Reino Unido y saldrán flujos de capital de allí.
  • Subidas de tipos (o más bien reducciones de balance que implicarán menos liquidez en el sistema) de bancos centrales desaconsejan la inversión en renta fija, como ya pasó en 2018. El anunciado fin de las compras de BCE de deuda fija privada provocará un repunte de tipos en las emisiones de las compañías más endeudadas, algo que podría servir para alejarse en bolsa de determinadas cotizadas (¿Telefónica?). Pero hay una simbiosis curiosa entre renta fija y renta variable: si la renta fija va mal porque descuenta tipos más altos, eso podría impactar en la variable pero si la variable va tan mal como para pensar en que impacte en el crecimiento económico, la política del BCE podría volverse más flexible y ayudar a la renta fija.
  • Enlazando con lo anterior, creo que el Euribor volverá al positivo en la segunda mitad del año pero poco más porque con un crecimiento bajo en la Eurozona dudo mucho que BCE “castigue” a la economía con medidas que aumenten los tipos de interés reales. Y desde luego descarto subidas de tipos de interés del BCE.
  • Como todo está relacionado, otro factor importante a considerar para la economía y los tipos de interés es qué hará el crudo. Mi opinión es que el Brent, con sus correspondientes altibajos, se quedará en la zona de los 55$ lo que supondrá que en interanual impactará a la baja en los IPCs ya que la mayor parte de 2018 su precio estuvo por encima. Un menor IPC reduce la necesidad de BCE y la FED de subir los tipos de interés/drenar liquidez del sistema.
  • En divisas, el €/$ ya no debería caer más e ir rebotando si como parece la FED está cerca del final de su ciclo de subidas de tipos y el BCE lo está empezando pero como nada de eso está claro, mi visión es neutra. Y desde luego no me atrevo a hacer predicciones respecto a la libra. Sí veo al yen más débil
  • La guerra arancelaria podría ayudar a un repunte de las materias primas, muy sobrevendidas por efecto de la caída del petróleo, y me siguen gustando el oro y la plata que pueden actuar como refugio tanto si el año no es bueno para la renta variable como contra la inflación.
  • Como no le veo futuro a las criptomonedas actuales (pienso que es un mercado que acabarán acaparando los propios bancos centrales) lo veo a la baja pero como el hombre no sólo tropieza dos veces en la misma piedra, además en demasiados casos hasta se enamora de ella, no me extrañaría que hubiera un fuerte rebote antes de un desplome mayor. En cualquier caso, mi predicción es que como para la economía real da igual que suba o baje y como inversión especulativa es muy volátil e irracional, lo mejor es ignorarla.
  • Al ser un tema que me preocupa porque su peso en el empleo y la economía global es muy grande, voy a decir que desgraciadamente espero que siga bajando el crecimiento en las ventas de automóviles y que incluso decrezca en algunos mercados. La falta de claridad sobre cuál será el coche del futuro y la irresponsabilidad de algunos gobiernos tomando decisiones prematuras al respecto, está llevando a la indecisión a los compradores. Es un factor negativo para el PIB que no debería ser menospreciado.
  • En cuanto a la economía, y a pesar de que crece el número de agoreros (algunos con argumentos convincentes, hay que reconocerlo) no veo una crisis sino una desaceleración, y las respuestas que se den contra ella serán las que determinen si a finales de año o ya en 2020 caeremos en una recesión. Pero por de pronto creo que en España volveremos a encadenar otro año consecutivo más de recuperación y espero y deseo que el PIB crezca más el que el IPC.
  • ¿Posibles “cisnes negros”? Si los conociera ya no serían “sucesos inesperados” pero ya que estamos jugando a ser adivinos, podría haber uno muy positivo si finalmente se trunca el Bréxit y Reino Unido decide cambiar de opinión, otro negativo podría ser que el que sustituya a Draghi piense de forma muy diferente a él y otro que no sé qué impacto tendrá a corto (porque podría desestabilizar mucho la región si implica violencia) como la posible caída del actual régimen venezolano. Menos en la boca de todos está la anómala situación financiera de Japón, para mí el país –mucho más que China- que podría llevarnos a una crisis global con su –para mí probable- “caída”, estando como está endeudado a más no poder y sin ninguna perspectiva de cambio salvo un banco central que lo compra todo para poder mantener artificialmente una sociedad envejecida que no genera los suficientes ingresos. Riesgos geopolíticos estando manejado el mundo por Trump y Putin puede haber muchos y no es habitual que haya pasado tanto tiempo (aunque ojalá siga así durante siglos) sin grandes ataques terroristas de islamistas radicales en el mundo occidental, pero así como otros años Ucrania o Corea del Norte o Siria parecían los focos más claros de “riesgo”, creo en 2019 serán los acontecimientos políticos los protagonistas con un gobierno italiano enfrentado a Europa, una posible victoria electoral de Le Pen sobre Macron en las europeas, un Trump con gran oposición interna y unas posibles elecciones generales en España de difícil pronóstico.
  • En resumen, preveo un año nuevamente con volatilidad en los mercados pero en el que el pesimismo excesivo actual debería corregirse en el primer trimestre y en que si la economía desacelera más de lo previsto, podríamos encontrarnos con un BCE poco dispuesto a cumplir su calendario de cambio de políticas y una FED mucho más neutra que en 2018. El comportamiento de ambos bancos centrales, una vez más, será clave para todo. Esperemos que en España las subidas impositivas y el contexto internacional no dañe a la creación de empleo (nuestro mayor problema, no lo olvidemos) y 2019 sea mejor que 2018, especialmente para los miembros de esta familia de lectores y foreros. Feliz año nuevo.

Políticos y dilemas éticos

Quizás yo sea muy ingenuo pero no veo mala intención en la mayoría de decisiones que los políticos toman. Por supuesto se equivocan mucho si bien eso no significa que quieran fastidiarnos. No obstante, el lenguaje agresivo que utilizan entre ellos, y sus partidarios y detractores, parece indicar lo contrario. Yo no lo creo. Otro tema es si es peor para España tener gestores políticos equivocados que tenerlos malintencionados aunque eso es algo que nunca sabré porque sólo puedo juzgarlos por sus actos, no por sus intenciones que sólo puedo suponer. Hay tanta crispación y tanto hooliganismo en la política –siempre de puertas afuera, luego entre ellos eso no pasa y llegan a acuerdos, como en el reparto de puestos en el CGPJ, sin reparos- que mucha gente cree que el alcalde, el presidente autonómico o el del gobierno central que no le gusta, en realidad quiere fastidiar a los ciudadanos y otros muchos creen eso mismo del de la oposición respectiva.

No pienso así, creo que por ejemplo Sánchez tiene buena intención como la tuvo en su día Rajoy y antes ZP y antes Aznar. Incluso en sus decisiones más polémicas pienso que tuvieron en cuenta lo que ellos creyeron era el interés general. Imagino que el Juicio de la Historia, ya está pasando incluso con personas que fueron sus rivales políticos, será generosa con la etapa de Felipe González ya que en esos 13 años España se transformó mucho para mejor (en gran parte gracias a la entrada en la UE) y los problemas que dejó para los que le siguieron (algunos muy graves) apenas serán tenidos en cuenta, Aznar también pienso que tendrá buena prensa dentro de unas décadas por la entrada en el Euro a pesar de una bonanza económica sustentada en pies de barro que dejó. ZP pienso será el más criticado porque mantuvo la falsa bonanza y reaccionó muy mal a la crisis (aunque seguramente otro de otro partido también lo hubiera hecho) pero la Historia no puede olvidar que con él se acabó el terrorismo etarra. Rajoy preveo que será recordado por la recuperación económica y eso tapará todo lo negativo. Y de Sánchez aún no tengo ni idea. Lo que quiero decir es que al final con el paso de los años, uno se va dando cuenta que todos intentaron dejar un mejor país al que venía detrás.

Hace unas semanas se desató una polémica por las corbetas y las armas que España le vende a Arabia Saudí pero que tanto bien hacen a la economía española, incluyendo miles de puesto de trabajo en una de las provincias con más desempleo del país. La polémica es lícita y no es nada nueva, alguna vez he planteado aquí algo similar con las empresas tabaqueras semipúblicas de Extremadura. La solución sería no fabricar armas, o más exactamente, tener otro tipo de industria que la sustituya pero mientras eso pasa, tenemos que tomar la decisión con las circunstancias actuales, y además, como ya comenté aquí hace años, todas las actividades pueden tener connotaciones negativas y no hace falta irse a las ilegales o más polémicas: los estanqueros venden productos cancerígenos, los camareros sirven bebidas que pueden producir cirrosis, los camioneros se pasan su jornada laboral empeorando la salud de nuestra atmósfera con su emisión de gases tóxicos, un minero puede que extraiga un metal con el que quizás se fabrique la bala que matará a un niño… Podemos, reduciendo al absurdo, criticar casi cualquier actividad humana.

Por eso la decisión no es tan sencilla. Personalmente no vendería bombas a un régimen como el saudita pero sí le vendería buques teniendo en cuenta el empleo que eso genera en Cádiz y si para conseguir lo segundo hay que tragar con lo primero… el dilema no es sencillo para nadie y no creo que sea tan sencillo como bueno/malo o negro/blanco, hay -como en casi todo- muchos tonos de gris. Por supuesto es evidente que las bombas que hemos vendido a Arabia Saudí tienen una gran probabilidad de ser usadas en su participación en la guerra del Yemen pero a nivel general, hay algo que no debemos olvidar: la inmensa mayoría de las armas (misiles, buques de guerra, aviones etc.) que se fabrican en el mundo jamás se utilizan, algo que no pasa con las drogas o las bebidas alcohólicas o la comida basura que al final producen más muertes y problemas médicos en el mundo actual que los conflictos bélicos. En resumen, que si queremos ser éticos, deberíamos serlo con todo y no sólo con lo que más mala prensa tiene.

Nueve anécdotas

      Cuenta Séneca que se propuso una vez en el Senado que los esclavos se         distinguieran de los libres por el vestido. Inmediatamen...