Quejas

Nunca ha habido tantos españoles cobrando una pensión pública, nunca ha habido tantas mujeres en el mercado laboral español, nunca ha habido tantos turistas en suelo español y nunca han gastado tanto… Y sin embargo, nos quejamos. Tras 3 años ganando los jubilados poder adquisitivo por un IPC más bajo que su revalorización salarial, el primero en el que pierden –a pesar de que los asalariados, privados y públicos, llevan años perdiendo- es motivo para manifestarse; en lugar de valorar que somos de los países del mundo donde mejor viven las mujeres trabajadoras (nuestra brecha salarial es 8 puntos menor que la alemana por ejemplo) y que hemos evolucionado muchísimo en las últimas décadas, se pinta un panorama en el que todas las españolas son víctimas y todos los españoles culpables. Y lo del turismo es de traca, en lugar de alegrarnos por todo lo que ha ayudado a la recuperación económica española, en lugar de pensar en cómo estaríamos si esos millones de extranjeros no hubieran venido, también nos quejamos.
Y no es malo quejarse, ni querer mejorar las cosas. Y es normal que el primer destinatario de nuestra insatisfacción sea el gobierno de turno. Igual que cuando hay un incendio en la casa lo primero es huir de él y sólo después nos ponemos a pensar en lo quemadas y sucias que han quedado las paredes, en 2013 nos bastaba con que la economía española dejara de destruir empleo pero ahora, años después de haber pasado lo peor de la crisis, todos queremos más. Lógico. Y sí, la hucha de las pensiones se ha agotado pero en realidad nunca existió como ya he explicado alguna vez. Si tenemos un agujero de 1 billón de euros, de nada sirve que tengamos unos pocos miles de millones con una etiqueta que diga que son “ahorros”, de hecho esa “hucha” mientras estuvo viva se dedicó a… comprar deuda pública que podríamos no haber emitido si no se hubiera inventado esa teórica “hucha” y hubiera salido más barato. Sí, se ha destinado a pagar las pensiones algo que llamamos fondo de pensiones pero da igual que ese fondo esté lleno o agotado, para las cuentas públicas lo que cuenta es que gastamos más de lo que ingresamos y no reducimos deuda. Ese es el problema porque es el estado español el que debe garantizar, todo él, la sostenibilidad de las pensiones públicas.
El sistema actual de pensiones, mientras no se cambie, está basado en que ellos cobran de lo que a los empleados –y a sus empleadores- se nos quita de la nómina. También depende de los actuales asalariados el coste de la Seguridad Social que cada vez es más cara entre otras cosas por el envejecimiento poblacional que dispara el gasto sanitario. Si aumentamos el gasto de los jubilados, lo repercutiremos en los actuales trabajadores –repito- mientras el sistema no cambie. Ya está en marcha una subida salarial importante para el sueldo mínimo y el de los funcionarios y en los convenios de las empresas privadas también ocurrirá pero se quedará en nada si aumentan los impuestos o lo que se sustrae del sueldo para mejorar las retribuciones de los pensionistas (que supusieron 139,647 millones de € en 2017, la mayor partida de gasto del estado español). Y recordemos que la Seguridad Social ya está en déficit… Se puede y se debe mejorar la gestión de ingresos y gastos pero a corto plazo no hay milagros posibles. Y es cierto, todo es mejorable, a todo le podemos sacar punta y siempre habrá pensionistas que consideren que cobran poco, siempre habrá sectores que se sientan discriminados, siempre habrá personas que se vean perjudicadas por los turistas.
Lo que hay que hacer es valorar con objetividad si el beneficio para la mayoría es más importante que el perjuicio para la minoría; y si merece más la pena tener un estado del bienestar de la calidad del nuestro aunque algún sector -que fue el menos perjudicado durante lo peor de la crisis y el que menos riesgo social tiene como acabamos de ver- ahora mejore menos, si vamos a exagerar de repente situaciones que pueden ser injustas pero que no dejan de mejorar desde hace años como la situación de la mujer en España o si vamos a quejarnos de los turistas, responsables de la creación de decenas de miles de empleos. Siempre encontramos motivos para la queja y no es nuevo, en 2006 –aunque quizás algunos jóvenes no se lo crean- también nos quejábamos de todo, siempre encontrábamos peros. Y es natural, nunca jamás encontraremos un titular de un periódico que diga: “Todo es perfecto” o “el dato de paro es inmejorable” o “el crecimiento del PIB es ideal” o “no podemos tener un mejor presidente” o “las injusticias y las desigualdades en el mundo han finalizado”. Sabiéndolo, no caigamos en la demagogia de los políticos que ya están en campaña electoral porque a los números no se les engaña.

El regalo que no fue

Un ayuntamiento tiene un problema: un bloque de edificios amenaza ruina y teme que su caída provoque que otros caigan también y en lugar de hacer una explosión controlada, decide expropiarlo e invertir dinero en él para apuntalarlo. Gasta lo suficiente como para que no se vuelva a caer pero ignora si en el futuro harán falta nuevas inversiones y más gasto. Ante esa tesitura, prefiere ponerlo a la venta entre las diferentes promotoras y que la que ofrezca más se quede con él.
Eso es lo que hicieron la mayoría de países tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008: invertir dinero público para apuntalar a las entidades financieras por temor a que su caída tuviera un efecto sistémico. Unos lo hicieron como accionistas para luego vender, otros con créditos… todos con la inestimable ayuda de sus bancos centrales. En general casi todos los países de nuestro entorno gastaron más que España en sus bancos pero al final España es la que menos retorno va a obtener de ese gasto. El motivo hay que buscarlo tanto en la mala gestión que se hizo como en el carácter de las entidades financieras que necesitaron auxilio.

Al ser todas cajas de ahorros y no entidades privadas, su caída hubiera provocado graves problemas financieros a ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas por lo que el estado se vio en la necesidad de participar desde el primer momento en su salvación. Y ahí estuvo su gran error, en lugar de intervenirlas a finales de 2008 para asegurar una gestión más profesional, liquidar activos, reducir su tamaño y estudiar su liquidación, su venta o incluso su posible integración en un gran banco público o semi-público, ZP debió creerse lo que le decían sus consejeros sobre la “champions league” de nuestro sistema financiero y autorizó prestarles dinero del erario sin ponerles ninguna condición que garantizara una mejor gestión. Una vez creado el FROB e invertidos miles de millones en las cajas de ahorros, se comete el segundo gran error que es pensar que haciéndolas más grandes se solucionarían problemas cuando ocurrió lo contrario. Finalmente, cuando las cajas no pudieron devolver los créditos del FROB, fueron nacionalizadas y pasaron a ser propiedad del estado español.

Mucho hablamos en su momento sobre qué podía hacer España con esas entidades financieras pero la crisis de la deuda iniciada en 2010 por Grecia y agravada en 2012 por el fiasco de Bankia, dejaba pocas opciones al gobierno, tanto al del PSOE como al del PP. Sin poder aumentar el déficit público, sin poder arriesgarse a la necesidad de nuevas inversiones y/o nuevas pérdidas, se decidió vender las cajas, ya convertidas en bancos, al mejor postor. Y hubo pocas demandas, el ejemplo más evidente fue la CAM, a pesar de los más de 5 mil millones gastados para sanearla, nadie pujó por ella y se la acabó quedando Banco Sabadell por 0€. Otras ventas sí recibieron ofertas monetarias pero ninguna fue lo bastante abultada como para recuperar el dinero público gastado. Incluso con la única que el estado se quedó, Bankia, y a pesar de llevar ya unos años recibiendo dividendos por los beneficios, el día que se venda completamente sólo se recuperará una fracción de lo invertido.
¿Cómo les hubiera ido a todos los que adquirieron las antiguas cajas si la economía no hubiera mejorado tanto el último lustro, cuánto dinero público se hubiera perdido caso de no venderlas si la crisis hubiera empeorado? Es muy fácil juzgar ahora, que llevamos años de recuperación económica, de reducción del paro y de la morosidad, que hubiera sido mejor aguantar y no vender cuando se vendió. Pero los problemas financieros de España eran enormes entonces y además, Europa presionaba para que se hiciera y las previsiones no eran precisamente optimistas. Tampoco es justo decir que se vendieron a precios chollos (aunque hay que analizar caso por caso, por ejemplo yo creo que con B. Valencia se cometió un gran error al gastar tanto en ella cuando en ese momento liquidarla sí era una opción que no hubiera provocado un gran contagio dado su pequeño tamaño) porque si lo hubieran sido, hubiera habido más pujas. Por ejemplo, el ya difunto Botín –a pesar de que su entidad era la que más músculo financiero tenía para hacerlo- no mostró interés en comprar ninguna, y seguro que él sabía mejor que cualquiera de nosotros si era o no un chollo. Tampoco ningún banco europeo o norteamericano pensó que era una buena inversión adquirir alguna de las antiguas cajas.

El caso es que al final todos los españoles perderemos –la cifra final no se sabrá hasta que no se liquide Bankia y luego está el tema de la Sareb, otra incógnita- entre 40 y 50 mil millones de € por los errores de unos gestores políticos pero mucha gente piensa –entre otras cosas por culpa de algunos políticos y periodistas en busca de clicks- que ese dinero en realidad fue un regalo a los bancos que hay hoy en el país y que de alguna manera deben devolverlo. Y es falso, ni fue un regalo ni fue a los bancos, ese dinero se gastó en sanear unas entidades financieras que por su condición eran de responsabilidad pública. Y se hizo mal como llevo denunciando desde hace años, y la venta de esas entidades pudo hacerse mejor pero mientras no se demuestre que hubo irregularidades en la adjudicación y siempre y cuando se diera a quien más pujó, no hay nada que objetar.

Si yo compro algo a un precio, no soy responsable de lo que se haya gastado el vendedor en crear el producto que estoy comprando. BBVA pagó 1,187 millones de € por Catalunya Caixa, no tiene la culpa de que el estado español se gastara antes 12 mil millones en sanearla ni que antes de eso alguien encargara a Narcís Serra, un inepto en la gestión, la dirección de la entidad. Y por supuesto BBVA ni tiene nada que devolver ni recibió ningún regalo. Es muy popular echar la culpa a los bancos -que es cierto que se merecen nuestras críticas por muchísimas cosas- de todo pero los responsables del enorme coste en dinero público (y no sólo con los “rescates”, también por las ayudas en política fiscal y en cambios regulatorios) de la crisis financiera española de los últimos años, no son los gestores de los bancos que hay actualmente en España sino los gestores políticos pertenecientes a los dos partidos con mayor representación parlamentaria.

Datos oficiales y credulidad

En 2008 el psiquiatra Stephen Greenspan publicó The Annals of Gullibility, un resumen de sus décadas de investigación sobre cómo evitar ser crédulos. 2 días más tarde descubrió que su asesor financiero Bernie Madoff era un fraude y le había hecho perder un tercio de sus ahorros. Esta anécdota nos advierte que debemos ser muy cuidadosos con nuestros dineros (muchas veces se ha hablado aquí de la contradicción de pedir un profesional para cambiar un grifo pero no hacerlo para planificar inversiones por ejemplo) pero sobre todo que debemos estar alerta sobre todo y desconfiar. Y voy a poner un ejemplo que quizás os sorprenda:

En los últimos años pero sobre todo desde la victoria de Trump, ha habido una tendencia a justificar el hastío de los norteamericanos con el actual sistema por los datos económicos. El principal argumento siempre ha sido que a pesar de lo mucho que ha avanzado la economía norteamericana las últimas décadas y los beneficios para los datos macro de la globalización, las familias no habían notado mejoras. Y tomando cifras oficiales (de la oficina del Censo de los EUA) parece que tienen razón porque incluso ajustando al IPC los ingresos familiares son similares a los de hace 40 años. Y sobre esa base se han escrito miles de artículos, de una orientación u otra, achacando a unas políticas o a las contrarias la existencia de este estancamiento pero siempre dando por hechos que esto era así.

Sin embargo, la Oficina de Presupuestos del Congreso ha realizado otro estudio, también oficial, con las mismas premisas y ha descubierto que todos los que construyeron teorías basadas en el estancamiento de ingresos de los norteamericanos que reflejaba la Oficina del Censo de los EUA, se equivocaron. Y el motivo no es ninguna fórmula matemática sino algo mucho más sencillo de entender: el censo mide hogares pero el número de personas en cada hogar es más bajo ahora que hace 40 años. Así que si dividimos riqueza de los hogares entre el número de miembros de cada hogar, el resultado es diferente: la misma cantidad de dinero en una familia ahora representa un mayor poder adquisitivo de cada uno de los miembros.

Ese es el cambio más obvio pero hay más: en lugar de usar el IPC para ajustar, utilizó el PCE (que es el gasto de consumo personal, históricamente medio punto inferior que el otro). El motivo principal, que por supuesto puede estar abierto a polémica, es que el PCE incluye los bienes y servicios que los gobiernos y las empresas gastan en nombre de las personas, como el seguro de salud, mientras que el IPC captura solo lo que los individuos gastan en ellos mismos. También sumó a los ingresos familiares las rebajas impositivas a las familias y trasferencias de salud que revierten en las familias (es decir, aspectos positivos que sumar a los ingresos que no existían hace 40 años pero que han ido mejorando con el tiempo hasta el punto que los ingresos después de impuestos han mejorado mucho más que los ingresos antes de impuestos).

En cualquier caso, incluso sin estos dos últimos puntos, simplemente con algo tan fácil de entender como que los hogares norteamericanos hoy se componen de menos miembros que hace 40 años y por lo tanto, si sus ingresos aportan lo mismo a menos personas, éstas tienen un mayor poder adquisitivo, podemos deducir que todo lo que se ha escrito sobre el nulo beneficio que el norteamericano medio ha recibido del gran avance económico de las últimas 4 décadas, es falso. Y que por ejemplo, todo lo que los politólogos han utilizado como argumentos para explicar la victoria de Trump, es, cuando menos, inexacto. Vemos los datos (gracias a https://www.economist.com) utilizando los diferentes parámetros y comprobemos la enorme diferencia:


Ahora bien, como no hay que ser crédulos, también hay que decir que esas mismas familias soportan hoy una deuda pública muchísimo más grande que hace 40 años y que aunque apenas inquieta porque nadie tiene pensado pagarla (se van renovando vencimientos y si llega una crisis y faltan compradores, ya lo hará la FED), su viabilidad dependerá mucho de que el país siga siendo la primera potencia financiera mundial porque si deja de serlo, si el dólar deja de ser la divisa número uno, entonces no será tan fácil para el norteamericano medio seguir conviviendo con la enorme deuda acumulada por sus gestores políticos durante estos últimos años. Y ya hay análisis que indican que la próxima crisis en los EUA está muy cercana:

Excesivo miedo a una subida de tipos en Europa

Hace 4 años por estas fechas la rentabilidad de la deuda a 12 meses en los EUA estaba al 0,14%. Hoy está al 2,25% ¿Significa eso que debemos estar preocupados por una subida inminente y muy agresiva del Euribor? La respuesta rápida en mi opinión es un No. Pero me voy a explicar un poco más empezando por un simple dato: la rentabilidad de la deuda a 12 meses en Alemania hace 4 años estaba en el 0,07% y hoy está en el -0,66%. Como vemos, no tiene nada que ver. El BCE actuó de una forma diferente y mucho más tarde que la FED y hace tiempo que no podemos establecer paralelismos entre la política monetaria de allí y la de aquí y aunque los hagamos, el tiempo de aplicación es muy diferente.
Sin embargo, el consenso dice que antes o después acabaremos haciendo lo que ellos hacen, que subiremos los tipos y que el que hoy disfruta de un Euribor en negativo, siguiendo lo que ha pasado en los EUA, acabará pagando “pronto” más del 2%. Puede ser por supuesto pero incluso si nuestro camino tuviera que ser el mismo que tomaron ellos, no deberíamos olvidar que la FED dejó de aumentar su balance (algo que BCE sigue haciendo y que se prolongará hasta mínimo el próximo año) en octubre de 2014 tras casi un año reduciendo las compras y elevó por vez primera los tipos en diciembre de 2015. A pesar de eso, la rentabilidad de la deuda USA siguió bajando hasta verano de 2016 e incluso ahora, tras tantas subidas, el 10 años está al mismo nivel de hace 4 años. Con esto quiero decir que aunque sigamos fielmente sus pasos, nos encontraríamos con una posible vuelta a un tipo de interés en positivo (es decir, al 0 y algo, muy lejos del 2%) hacia 2020 o incluso más tarde.

Pero es que yo no estoy de acuerdo en que se dé por hecho que acabaremos haciendo lo mismo, ¿Por qué íbamos a hacerlo? Llevamos años de crecimiento y reducción del paro en la Eurozona y hay un consenso que dice que esto es gracias sobre todo a BCE tanto por reducir la preocupación de los estados por sus altos niveles de endeudamiento con sus compras -ya que los intereses que pagan se han recortado- como por inundar el sistema financiero de liquidez. También le ponen la medalla de haber evitado la deflación aunque creo que la evolución del precio del petróleo a mi juicio ha sido más importante para elevar el IPC, si bien aún no se alcanza el –arbitrario- objetivo del +2% (que ni siquiera han alcanzado aún en los EUA). Por el lado negativo se ha creado una gran burbuja en el mercado de bonos con multitud de inversores con unos activos en cartera que les restan dinero ya que o bien directamente pagan intereses (han comprado deuda en negativo) o bien aunque los reciban siguen estando por debajo de la inflación. En resumen, que ahorrar cuesta dinero y eso empuja a aumentar los riesgos buscando rentabilidades positivas. Algo muy peligroso. La situación a día de hoy para la Eurozona es que a Alemania y algunos pocos más les va muy bien pero al resto aún le falta mucho porque si bien el paro está en mínimos de años, le queda mucho recorrido a algunos países entre los que destacan dos economías grandes como España e Italia y el crecimiento económico es alto pero está ensombrecido por un volumen de deuda pública enorme. Y lo peor es que según Bloomberg Economics el punto álgido ya ha sido alcanzado y ahora viene una etapa de menor crecimiento

A lo que sumar la actual situación política italiana con un gobierno que parece decidido a saltarse el consenso sobre reducción del déficit. Si con tipos de interés negativos y compras multimillonarias de deuda pública y privada, esto es todo lo que ha conseguido BCE, ¿Qué puede pasar si hay un cambio de política? Nadie lo sabe pero es evidente que conllevaría muchos riesgos tanto para la actividad económica (y el empleo) como para la situación financiera de los estados (y las empresas) además de provocar fuertes pérdidas en el sector financiero que tienen en cartera miles de millones de deuda a tipos de interés ridículos. Está claro que esta situación excepcional debe acabar como está empezando a ocurrir en los EUA pero también lo es que no se pueden precipitar y que si ellos lo han hecho es porque la economía ha seguido creciendo, estoy convencido que al mínimo traspiés hubieran frenado el proceso. Y BCE haría lo mismo así que lo lógico es que intente dar algunos pasos para “normalizar” la política monetaria, primero reduciendo liquidez y luego subiendo tipos, pero será un proceso muy lento y al que se echará el freno en cuanto se vean consecuencias negativas en algún país. No tendría sentido haber salvado a España (e Italia) en 2012 para que sean ahora medidas del BCE las que se acaben “cargando” la economía de algún miembro. Y por otra parte, hay que tener en cuenta que la última crisis norteamericana acabó oficialmente en Junio de 2009 y la anterior en noviembre de 2001 y la anterior en marzo de 1991 y la anterior en noviembre de 1982… es decir, que hay una pauta de al menos una crisis por década que aunque puede que la esquiven en la actual, acabará cumpliéndose más pronto que tarde y cuando eso pase y ellos entren en recesión y respondan bajando los tipos de interés como han hecho siempre, creo es fácil deducir que en Europa mínimo dejaremos de subirlos, sean cuales sean en ese momento.

En resumen, me temo que antes de que se "normalice" la política monetaria en Europa, se nos habrá echado encima otra crisis. Por lo que no deberíamos tener miedo a una fuerte subida de los tipos de interés. A lo que sí deberíamos temer es a cómo responderán nuestros dirigentes a la siguiente recesión si el cartucho ultraexpansivo de BCE ya está agotado.

Mitos nórdicos

Daniel es un ingeniero de profesión al que conocí por nuestra mutua pertenencia al grupo Thinknomics y al que pude ponerle cara hace un par de años en un encuentro en Marbella. Él tiene un blog en el que se dedica a matizar ciertos mitos económicos. No los niega pero expone una serie de datos y argumentos que nos llevan a dudar de que determinadas creencias muy comunes sean ciertas. Y uno de sus motivos recurrentes es la falsa idea que tenemos sobre la economía de los países nórdicos, tan idealizada por algunos políticos en España.

Por ejemplo, en una de sus últimas entradas, y ya que está tan de moda, explica cómo funciona el tema de las pensiones allí y resulta que lo que ocurre es que además de la pensión pública obligatoria (la única que lo es en España), allí también es obligatoria una pensión privada. Y ésta es tan importante que el porcentaje que supone la primera pensión pública que recibe un jubilado con respecto al último salario en España es del 72,3% (si alguien cobrara 1000 € antes de jubilarse, de media pasa a cobrar 723€), en Finlandia es del 56,6% y en todos los nórdicos es inferior hasta llegar al menor: Islandia en el que alguien que tiene un sueldo un 50% superior a la media sólo recibe un 2,1% de su último salario en forma de pensión pública. ¿Por qué ocurre esto? Porque en su día sindicatos y empresarios decidieron que parte del salario se iba a invertir para que ello redundara en mejores pensiones y en todos los nórdicos existe un sistema de pensiones privadas obligatorias o cuasi obligatorias a través de las negociaciones de los convenios colectivos entre trabajadores y empresas que acaban aportando más dinero a los jubilados que la pensión pública.. En resumen, que cuando los partidos de izquierdas ponen como ejemplo de avances sociales a “los nórdicos” deberían tener en cuenta que la mayor parte de los ingresos de sus pensionistas allí procede de fondos privados de pensiones. Ojo, que yo no defiendo ese sistema, sólo digo que a aquellos que les parece que es anti-social y de derechas fomentar los fondos de pensiones privados, entonces deberían dejar de poner a estos países como ejemplo.

Otro tema en el que se pone como ejemplo a “los nórdicos” es la desigualdad pero es otro mito y qué mejor que esta imagen para demostrarlo

Incluso si se mide por el Indicador Gini es así. Es decir, que no porque sean países con un –supuesto- gran gasto público social, son menos desiguales. Más bien al contrario.

En otro artículo también muestra que existe evidencia clara de que hay más empleo público en los países nórdicos, aunque también es cierto que no solamente los salarios que reciben sus trabajadores son de media notablemente inferiores a los españoles (medidos en relación al PIB del país), sino que las condiciones laborales que disfrutan las plazas de funcionarios en España no existen en los países del Norte de Europa (es decir, que los convenios colectivos y leyes laborales protegen con mucha menos intensidad las plazas de los funcionarios públicos allí -por ejemplo no son cargos vitalicios- que aquí). Y que aunque los países del Norte de Europa sí presentan indicadores de protección al trabajador superiores a España, como por ejemplo períodos de notificación de despido procedente más amplios, más días de vacaciones remuneradas con respecto a nuestro país, más flexibilidad y prioridad en la renegociación de un contrato ante la notificación de un despido procedente, menor número de meses cotizados necesarios para acceder a la prestación por desempleo, mayor número de días mínimos de baja por maternidad/paternidad…etc. resulta que su mercado laboral está mucho menos regulado, son proclives a la libertad económica (es decir, más cercanos al liberalismo que al socialismo) y las indemnizaciones por despido son muy inferiores por lo que de nuevo, si se quiere copiar o poner como modelo a estos países resulta que la última reforma laboral del PP, tan criticada por la izquierda, acerca precisamente a este modelo (por ejemplo en Dinamarca el despido es casi gratis para la empresa).

También conviene tocar el tema de los impuestos, de nuevo espejo en el que algunos dicen que deberíamos mirarnos.Primero si nos fijamos en los impuestos sobre el consumo (desde IVA a impuestos especiales sobre bebidas, combustibles, tabaco etc.) son mucho más altos allí (y recordemos que son los impuestos teóricamente menos progresivos), también son mayores los impuestos al trabajo (la diferencia entre salario bruto y neto), también pagan más los autónomos y sin embargo, el tipo impositivo implícito para las empresas es bastante similar al igual que los impuestos al capital como porcentaje del PIB… contra lo que dicen algunos. Tampoco en impuestos al patrimonio hay grandes diferencias con nuestros vecinos del Norte:

Ni en los marginales máximos del IRPF

Y es más, España aplica un tipo efectivo a las empresas superior a todos los países nórdicos. En palabras de Daniel: “ni los nórdicos aplican más presión fiscal que España al capital, ni sus empresas tienen una cuña fiscal superior, ni aplican impuestos a la propiedad privada más gravosos, ni en todos los países nórdicos sus trabajadores de mayor renta colaboran con impuestos al trabajo muy por encima de nuestro país, ni los marginales máximos son muy diferentes. Por otro lado, recaudan mucho más a través de un impuesto poco progresivo como es el IVA, y son sociedades que permiten y toleran en general mucha más desigualdad en la riqueza 

Finalmente, a la vista de las estadísticas, ni España gasta poco en gasto público social en comparación con los países más prósperos de la OCDE, ni los países nórdicos son quienes más gastan.

Podemos añadir muchas más particularidades que demuestran que no tiene sentido que la izquierda use a los nórdicos como modelo: Suecia privatizó Correos (y hay más carreteras privadas que públicas), el salario mínimo no es una imposición legal, en Noruega los estudiantes reciben créditos y no becas, la educación privada es fomentada y no se ve como un perjuicio para la pública, en casi todos hay copago sanitario, se castiga sin subsidio al parado que rechaza un trabajo, Dinamarca es un estado confesional (y la actual reina es la máxima autoridad eclesial)…etc.

Mi opinión es que por principio los modelos económicos no son transferibles y medidas que triunfan en un país podrían fracasar en otro y viceversa, que hay que tener en cuenta la Historia, las tradiciones, el carácter (un ejemplo: en Suecia si no anulas una cita médica con una anticipación de más de 24 horas te cascan una multa de 40€) y hasta la coyuntura. No tengo ni espacio ni ganas para analizar qué me gusta y qué no de los países nórdicos y además no era mi intención con este artículo, simplemente constato que quienes hablan de ellos como ejemplo de algo que no son, puede que o bien no los conozcan o lo hagan pero sólo ofrezcan, aposta, una versión parcial y adulterada de ellos. Y eso no está nada bien.

CaraLibro

Facebook es una empresa que gana mucho dinero siendo apenas una web. Muy bien hecha, que ya se embolsa el 20% de todo el negocio publicitario on-line gracias a su enorme cifra de usuarios… pero no deja de ser una web. Sin ser una idea original la de crear un espacio de contacto entre diferentes personas, es evidente que la creación de Mark Zuckerberg, sea por su diseño o por su fiabilidad, ha conseguido un enorme éxito. Como usuario nunca me ha interesado demasiado y si tengo una página es porque como hace 15 años vivo en una ciudad diferente a la de toda mi familia y algunos amigos, me es útil para seguir el contacto. Pero aparte de echar un vistazo un par de veces a la semana y de la utilización esporádica del servicio de mensajería, mi uso viene a que todo lo que publico en twitter (que esa sí es mi red preferida) aparece automáticamente en mi perfil de Facebook. Como inversión, me he equivocado mucho con Facebook (siempre me ha parecido que se pasaría de moda y/o que la desbancaría otra web mejor hecha) porque nunca le he visto el potencial que otros sí supieron ver y con el que algunos han ganado mucho dinero… al menos hasta hace poco.

Pero, y quizás por eso subestimé a Facebook como inversión bursátil, además del servicio aparente que ofrece esta web, hay un negocio que es el de la información, el llamado big data. Resulta que cuando pides en Facebook una copia de todo lo que saben de ti (y es fácil y gratis hacerlo, AQUÍ te da la opción) y te llega el mail con el link donde descargarlo, hay una enorme cantidad de megas con todo tipo de datos (aunque lo que más “pesa” son las imágenes y los vídeos) y que van desde la agenda de tu propio móvil hasta las diferentes IPs que has usado en los últimos años, desde todos los mensajes con tus amigos hasta las aplicaciones que tiene tu móvil instaladas… Con esto quiero decir que lo que sabe de nosotros excede incluso la información que nosotros hemos aportado. ¿Significa eso que FB está ganando dinero con todo lo que sabe de nosotros? Por supuesto que sí. Y no es nuevo, y además hace tiempo que se sabe cómo lo hace.

Tanta información permite, teóricamente, una publicidad mejor dirigida y por tanto más efectiva. ¿Puede que esa propaganda bien manipulada nos haga cambiar el voto? Eso es más difícil. Como dijeron los geniales Les Luthiers “Toda cuestión tiene dos puntos de vista: el equivocado y el nuestro” y como todos tenemos criterio (sea fundamentado o tomado prestado) una vez que hemos tomado partido nos es muy difícil cambiar de opinión. Hay quien cree que los anuncios del FB pueden decidir unas elecciones pero yo no creo que llegaran a ello sin ser proclives a esa opción que finalmente eligieron. Porque incluso cuando dudamos nunca estamos al 50%, siempre hay un lado que nos tira más, aunque sea inconscientemente. De hecho, Cambrigde Analytica, que presume de tanta influencia, trabajó con Ted Cruz, candidato republicano a la presidencia que perdió contra Trump, demostrando que su “valía” no es tan grande.

Hace poco leí esta anécdota histórica: Cuatro días antes de la elección de 1924 en el Reino Unido, el Daily Mail publicó una carta, presuntamente escrita por el presidente de la Internacional Comunista, Grigori Zinoviev, que llamaba a los comunistas británicos a movilizar “fuerzas simpatizantes” en el Partido Laborista para apoyar un pacto anglo-soviético y alentar la “agitación y propaganda” en las fuerzas armadas. Más tarde se descubrió que era falsa (un fraude creado por rusos blancos anti-bolcheviques o tal vez por el servicio secreto británico) pero para entonces ya había causado –teóricamente- la derrota del primer gobierno laborista del Reino Unido. Como vemos, lo de las “fake news” no es nuevo pero me puse a pensar qué clase de labor hizo ese gobierno que una simple carta escrita por un extranjero les llevó a la derrota electoral y me puse a a buscar en la historia del Reino Unido y resulta que ese primer gobierno laborista era un gobierno muy débil –el partido más votado era el conservador- que apenas duró 9 meses y que fue sostenido por una coalición con los liberales. Es más, en las elecciones que cita la anécdota el descalabro mayor lo sufrieron los liberales que perdieron 118 de sus 158 escaños y no los laboristas que sólo perdieron 40. Vamos, que la propia anécdota contra las “fake news” era de algún modo una “fake new”

Con esto quiero decir que puede que los anuncios o las noticias manipuladas (sea con mala intención o por descuido al confrontar las fuentes) resten o sumen votos pero al final, si un gobernante lo hace bien, no va a ser suficiente con eso para hundirle y si lo hace mal, basta con poco. Lo que ocurre es que en el país de los ciegos el tuerto es el rey y si la clase política tiene una muy mala imagen ganada a pulso con sus obras, es más fácil que nos creamos algo malo inventado sobre ellos porque no nos sorprenderá y lo encontraremos verídico. En resumen, que si Trump ganó fue en parte gracias a él, en parte por culpa de su rival y en parte por el sistema electoral norteamericano. Magnificar la importancia que tuvo Facebook me parece un error. Conozco muchos productos muy bien publicitados (desde películas a coches) que luego han fracasado y otros con apenas publicidad han resultado un éxito. Porque la propaganda influye pero al final lo que más cuenta es el producto… O al menos eso espero.

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Empiezo con una bien curiosa (y no he comprobado si es exacta): Ciudades del mundo que están en la misma latitud que algunas ciudades españolas
Esta otra, que muestra en una selección de países la evolución del precio de la vivienda desde 1970, es la típica que permite diferenciar una tendencia alcista de una burbuja. Personalmente, me sorprende mucho el doble primer puesto del Reino Unido, tanto en el pico de la burbuja de finales de los ´80 como en 2007
Esta está relacionada con la vivienda, es lo desigual por comunidades autónomas (peor sería por ciudades e incluso por barrios) que resulta la evolución de su precio. Siempre me sorprende leer a los que opinan de este sector como si fuera algo homogéneo:
Y no es algo exclusivo de España, aquí está lo mismo pero en las principales ciudades de los EUA:
Otra imagen económica: el destino de las exportaciones de España (¿dependemos demasiado de la Zona Euro y la UE?):
Otra más: el enorme porcentaje de nuestra producción automovilística destinado a la exportación:
Y ya que hablamos de coches, y para descansar de tanta imagen, unos datos. Modelos de coches más vendidos en 2017 en España:
  • León 35.316 unidades
  • Ibiza 33.757
  • Megane 32.131
  • C4 30.880
  • Clio 28.868
  • Qashqai 28.752
  • Golf 28.511
  • Sandero 26.795
  • Corsa 26.739
  • Polo 23.856
Vuelvo con las imágenes con un gráfico que muestra muy bien lo perversa que es la inflación enseñando lo que le ha hecho la inflación al poder adquisitivo del $:
Y acabo con otra curiosidad: PIB per cápita (medido en dólares de 2017) de los diferentes países de Europa en 1890. A mí me llama la atención lo extremadamente rico que era el Reino Unido victoriano, lo pobre que era Rusia y cómo han mejorado los escandinavos… y España

La polémica desigualdad


El que ahora nos preocupe tanto la desigualdad es lógico porque contrasta que tras una crisis tan dura como la de 2008, los más superricos aún lo sean más mientras el conjunto lleve más de diez años estancando o incluso peor. En mi opinión eso se debe a la respuesta de los bancos centrales contra la recesión que ha elevado enormemente el valor de la mayoría de activos y como dinero llama a dinero, quien tiene inversiones mejora mucho más que el que no las tiene. El que haya personas de mediana edad en un país rico como España más ricas que otras es algo normal tras las vicisitudes de la vida, el gran problema de la desigualdad es que desde tiempo inmemorial unos humanos han tenido mejores oportunidades que otros desde su nacimiento. Y eso no es justo porque nadie tiene la culpa de nacer en Somalia en lugar de en Suiza como no la tenía un niño por ser hijo de judío en lugar de serlo de cristiano en la Alemania de Hitler ni por nacer esclavo en lugar de patricio en tiempo de los antiguos romanos. Y digo esto porque incluso en desigualdad, en la que más cuenta, la que afecta a las oportunidades de progresar, los actuales tiempos son, aunque lejos de ser perfectos, los mejores de la Historia. Basta un dato: Hace un siglo, los países más ricos dedicaban un 1 % de su riqueza a los menores, pobres, enfermos y ancianos. Hoy gastan casi un 25%.

El siglo pasado se intentó acabar con este sistema basado en la propiedad privada determinando que era el estado, en lugar de las personas, el dueño de los principales bienes y el resultado fue un fracaso. No sólo porque las desigualdades sociales siguieron existiendo (en la URSS no recibía del estado lo mismo un general que un soldado) sino porque la productividad de esas economías era menor que la de otras similares con un sistema basado en la propiedad privada. De esto tenemos varios ejemplos históricos como las enormes diferencias entre la RDA y la RFA, Corea del Norte y del Sur y por supuesto la actual China, un país que en unos decenios ha pasado de no producir suficiente en sus campos agrícolas para dar de comer a toda la población, a ser el principal exportador mundial; de millones y millones de muertos por hambre y malnutrición a ser el que tiene más millonarios del mundo. Su gobierno sigue autodenominándose comunista pero en su día entendió que si la tierra era comunal se trabajaba menos que asignando parcelas propias a las familias. Ese simple gesto multiplicó la productividad y aplicando el mismo principio a toda la actividad económica, el país despegó. Está lejos de ser un ejemplo pero es quizás la mejor prueba de que no es lo mismo la lucha contra la pobreza que contra la desigualdad ya que la China de hace medio siglo era más igualitaria que la actual… y muchísimo más pobre. Lo podemos ver con un ejemplo más cercano:

Pongamos que el Leganés, un equipo de fútbol modesto que lucha por mantener la categoría y que tiene una plantilla con sueldos bastante similares ya que no tiene ninguna gran estrella, ficha de repente a Messi y a Cristiano para que jueguen juntos. Si la economía fuera finita, para poder pagarles el resto de jugadores deberían ganar menos pero no pasa eso: la llegada de ambos cracks aumenta la afluencia al campo, la venta de camisetas, el canon que pagan las televisiones y además empiezan a ganar títulos por lo que los ingresos aumentan, el equipo se pone de moda y toda la plantilla acaba ganando más dinero. Además, las obras para ampliar el estadio y los negocios colindantes generan más beneficio no sólo al club, también en los alrededores debido a la mayor afluencia de espectadores a los partidos. En unos años dentro de la plantilla se ha impuesto la desigualdad salarial pero como el conjunto vive mejor, todos, o al menos la mayoría, están mejor que cuando había igualdad y esa riqueza favorece también al entorno.

De hecho, en general casi todos los países que han evolucionado del comunismo al capitalismo, desde Vietnam a Rumanía, son más productivos hoy y su población vive mejor aunque sean más desiguales. Una igualdad en la que la mayoría sean pobres no es un buen sistema, como tampoco lo es una sociedad tan desigual que desde la niñez no todos tengan oportunidades para progresar. Si por ejemplo mañana hay un crash bursátil global del 20%, la desigualdad –tal y como por ejemplo la mide Oxfam en su famoso informe- automáticamente se habrá reducido ya que los más ricos lo serán menos pero eso no habrá mejorado la vida del conjunto (es más, empeorará). Es cierto que lo ideal sería que los menos favorecidos mejoren mucho más que los más favorecidos y debemos insistir en el ideal de ofrecer oportunidades igualitarias a toda la población mundial para que el lugar de nacimiento y el estatus económico familiar cada vez marque menos el destino de una persona pero aunque cambiara la tendencia y mejoraran más los salarios que la rentabilidad en activos bursátiles, inmobiliarios o en el mercado de arte, lo cierto es que partiendo de un capital previo, hasta el mínimo porcentaje aumenta el capital mucho más que lo que pueda subir un sueldo medio. De hecho, está estudiado que históricamente la riqueza crece más que el PIB y las previsiones apuntan a que esa tendencia continuará debido al alto rendimiento del capital.

En la actual Europa la educación universal, el sistema de sanidad público y otros avances sociales han reducido mucho las diferencias entre un niño de familia pobre y uno de familia rica respecto a las de hace un siglo y ojalá se reduzcan más. Y aunque no sea muy correcto medir la desigualdad sólo mirando el porcentaje de riqueza del país que posee el 1% más rico, es evidente (también es curioso ver el efecto de la crisis bursátil de 2008-2012 en las mayores fortunas) que hace un siglo la situación era mucho peor

Sin embargo, si miramos el mundo como un todo, la sociedad humana aún no ha conseguido ni siquiera acabar con la malnutrición infantil de millones, esa es la mayor tragedia. Miremos por ejemplo la enorme brecha de mortalidad neonatal que se puede observar aquí:

Eso sí que es desigualdad. Por eso el foco debe centrarse en continuar progresando y eliminar la pobreza para que mejore la educación y la sanidad y eso a su vez haga que las siguientes generaciones lo tengan mejor desde el nacimiento. Siguiendo con el ejemplo futbolero, lo importante es que el equipo –la humanidad- gane y todos sus miembros se vean beneficiados, aunque algunos sean más ricos que otros.

Un poco de optimismo

Aunque siempre he defendido que el PIB no es un indicador lo bastante detallado como para medir el estado de una economía, es evidente que su tendencia nos aporta mucha información. Es por eso que me llamó mucho la atención este simple gráfico:

Fácilmente se pueden extraer dos conclusiones que creo coinciden con el sentimiento general: España ha mejorado mucho las últimas décadas y la crisis de 2008 fue terrible. Con todo, fue más larga la que une la Guerra Civil y la postguerra y más dura según el porcentaje de PIB perdido -hasta 1950 no se recuperó el PIB de 1935, e hicieron falta 2 años más (1952) para alcanzar el PIB per cápita- y sobre todo, aquello ocurrió sin los mecanismos de asistencia social actuales.

Visto con esa perspectiva temporal podemos caer en la tentación de llenarnos de complacencia pero lo cierto es que no hemos sido los únicos. Es cierto que Europa está en decadencia si tenemos en cuenta su pérdida de poder geopolítico y económico pero el ¿90%? de la Humanidad vive peor que los europeos. Y si tenemos en cuenta la situación de países como Alemania, Italia, Austria, Holanda etc. tras la 2ª Guerra Mundial su mejora también ha sido espectacular. Incluso la de Reino Unido a pesar de perder casi todas sus colonias (¿alguien se imagina lo poderosos que serían si la India aún les perteneciera?). Aún lo es más el extraordinario desarrollo de la derrotada Japón o de Corea del Sur tras su guerra civil en aún menos tiempo pero eso sólo indica que es posible mejorar y hasta mantenerse.

Por supuesto hay muchos riesgos, de hecho yo no soy precisamente optimista pero ¿Cuántas veces ha cundido el desánimo sobre el futuro y hasta ahora, incluso tras tragedias enormes como guerras destructivas, al final tras un tiempo el resultado ha sido mejor? Volvamos a España. En 1957 el país, tras casi dos décadas de economía autárquica, se estaba quedando sin reservas de oro y parecía destinado a incumplir pagos, en 1977 la inflación superaba el 20%, en 1994 el paro llegó al 24%, en 2008 se pensaba que el sistema financiero global iba a quebrar, en 2012 que el país necesitaba ser rescatado… y eso es sólo en lo económico, los que tenemos una edad hemos vivido atentados terroristas muy frecuentes, un golpe de estado, devaluaciones de la divisa… muchos momentos en los que parecía que no tenía sentido tener fe en el futuro. Pero al final, seguimos viviendo en uno de los mejores –y más ricos– países del mundo.
Habrá crisis y habrá catástrofes, y hasta es posible que algunos de nosotros las vivamos pero la Humanidad, con todos sus peros, está en un momento dulce: nunca hemos sido tantos y nunca hemos vivido tan bien. Quizás algunos en los países más desarrollados dejen de mejorar, incluso empeoren respecto a generaciones anteriores (aunque lo dudo ya que la tecnología sigue avanzando y haciéndonos la vida más fácil) pero en conjunto, la mejora es indudable.

Yo no soy optimista respecto al mundo en general porque me parece que basar la economía en el crecimiento y éste en un consumo cada vez mayor –y para mí en muchos casos incomprensible- que sólo es posible con deudas, no es algo sostenible. Pero he de reconocer que podía haber dicho eso mismo hace 40 años y no por eso no hemos dejado de mejorar. Y seamos sinceros: entonces se decía que España hoy sería un desierto y resulta que hay más árboles que entonces, que el mundo se quedaría sin alimentos y sin embargo, a pesar del crecimiento poblacional, hay más que suficiente (de hecho, es mayor problema la obesidad que la malnutrición) y encima la ciencia (¡siempre la ciencia!) ya está consiguiendo cosechas regadas con agua de mar, que el Mediterráneo sería un mar muerto y sin peces y sin embargo, gracias a las piscifactorías, seguimos comiendo pescado y el mar sigue ahí…

Es evidente que estar preocupados por el futuro es positivo, si no fuera por el miedo a que nos coma la basura, no habría empezado el reciclaje y si no fuera por el miedo al fin del petróleo quizás no se habría mejorado la eficiencia de los motores y no se habrían desarrollado energías renovables. Es bueno ser realistas pero ser pesimista, y yo soy el primero que tiendo a serlo, no conduce a nada. Tenemos fecha de caducidad, y no sólo por nuestro afán auto-destructor ya que un supervolcán, una pandemia, un meteorito o una simple gran llamarada solar pueden afectar muchísimo a nuestra civilización e incluso a nuestra propia existencia. Pero por otra parte, creo que somos una raza muy joven, el homo-sapiens apenas tiene unos pocos cientos miles de años mientras los cocodrilos existen desde hace más de 200 millones de años y han sobrevivido a extinciones masivas, ¿por qué no nosotros, que ya hemos demostrado nuestra alta capacidad de adaptación colonizando todo el planeta?

Unos apuntes sobre Puigdemont

Como presidente de la Generalitat es difícil valorar la figura de Carles Puigdemont en sus menos de dos años de ejercicio pero sí que podemos ver, a través de los sondeos, que su partido, el mayoritario en la coalición JxS que ganó las elecciones en septiembre de 2015, iba perdiendo apoyo popular al tiempo que él lideraba el gobierno. Por ejemplo, aquí podemos ver, en una muestra recogida al comienzo del verano de 2017, que ERC le sacaba 20 escaños al PDECat

Además, aunque por poca diferencia, Junqueras era un líder mejor valorado que Puigdemont. Con esto podemos extraer como conclusión que su labor como President fue más bien tibia y que en circunstancia normales no hubiera salido reelegido. Sin embargo, desde su cargo lideró al Parlament en su desafío al TC sacando adelante la Ley de Transitorietat y el referéndum del 1-O y esto despertó muchas simpatías entre los independentistas hasta el punto de ganarse apoyos de exvotantes de la CUP, teóricamente en sus antípodas ideológicas.

No obstante, si analizamos los hechos no está tan claro que su labor por la independencia sea tan meritoria. En primer lugar, fueron muchos los que sacaron adelante el 1-O y la principal razón fue que no esperaban ni la reacción de la justicia española ni la ausencia de apoyos internacionales. Era la época en la que se decía que no se irían las empresas, que la UE apoyaría y en la que Puigdemont posaba burlándose de los requerimientos del TC. A día de hoy, un Parlament con una mayoría independentista similar, no se atreve a investir a Sánchez ni a Puigdemont porque sabe que la Justicia actuaría. Es decir, que hubo un punto de inconsciencia más que de valentía en todos los que creyeron que iba a salirles gratis desafiar las leyes vigentes, algo que no se está repitiendo hoy.

Con todo, ya que era el líder y sacó adelante el 1-O, que además fue un éxito propagandístico -por culpa sobre todo de la torpeza del Ministerio del Interior- es justo darle una valoración política positiva desde el punto de vita independentista pero ¿qué hizo después? Declaró una independencia simbólica –al menos eso han declarado muchos de los implicados en ella- que anuló segundos después buscando forzar con ello al gobierno español a una negociación. Pero lo que recibió fue un ultimátum: O contestaba con un NO a si había declarado la independencia o se tramitaría el 155, y tenía dos oportunidades como se puede leer por ejemplo AQUÍ. Puigdemont podía contestar con un No y no hubiera mentido -y además hubiera dejado en muy mala posición a Rajoy porque dejaba la autonomía en manos de él a pesar de haber desobedecido al TC- pero prefirió no hacerlo activando con ello la convocatoria en el Senado para debatirlo. Es difícil no ver que él fue el que provocó el 155.

¿Y qué hizo cuando vio que el 155 era casi inevitable? Durante unas horas se nos vendió que iba a convocar elecciones pero no tenía mucho sentido que lo hiciera porque si hubiera querido evitar el 155 lo más fácil hubiera sido contestar con un No. En mi opinión él quería el 155 porque era la mejor forma de seguir vendiendo ante el mundo la “opresión” española. Y efectivamente, espero a que el 155 fuera ya inevitable para, esta vez sí, declarar la independencia.

¿Y qué hizo cuando declaró la independencia, tomó alguna decisión para implantarla, mandó a los mossos al aeropuerto del Prat a que montaran una segunda aduana aunque fuera simbólica, organizó unos Comités para la Defensa de la República? No, lo que hizo fue planificar su huida buscando internacionalizar el proceso pero también esquivando una más que probable entrada en prisión. En Bélgica pretendió que él y algunos de sus consellers eran un gobierno en el exilio pero lo cierto es que no tomaron ninguna decisión, todo el trabajo lo están haciendo desde Cataluña sin su dirección. El 155 se implantó con total normalidad, los altos cargos (incluida su protegida Elsa Artadi) aceptaron el cambio sin problemas y los mossos (a pesar de lo que dicen de ellos la ultraderecha española) se han comportado con profesionalidad manteniendo el orden con proporcionalidad. Mientras, Puigdemont iba ganando popularidad por el simple hecho de estar libre y desafiante. Eso le llevó a superar a ERC el 21D y a que la gente se manifieste por él como si él fuera un héroe. En 6 meses los cambios en intención de voto fueron comunes a todas las fuerzas:


Sin embargo a día de hoy Puigdemont pretende lo mismo que pretendía cuando declaró la DUI simbólica y luego la suspendió: buscar un diálogo con el gobierno español si es posible con alguna mediación internacional. Y eso no es la independencia porque incluso si lograra el ambicioso objetivo de conseguir una negociación entre él y Rajoy (o el que venga detrás de él) e incluso si de esas conversaciones sacara algo, no iba a ser la independencia. Y Puigdemont, que tonto no es y ha demostrado ser una persona bastante realista, sabe que ese objetivo a día de hoy es inalcanzable aunque sigue sin reconocérselo a los suyos, si bien muchos de ellos lo saben también. Por muchas razones (falta de más apoyo popular dentro de Cataluña, de medidas efectivas de presión que perjudiquen más al resto de España que a los propios catalanes, de ayuda de alguna potencia extranjera, de aquiescencia de la UE etc.) entre las que destacaría que no hay gobierno español que asuma el coste político de perder casi un 20% de lo que hoy es España y dejar tirados a 2 millones mínimo que viven en Cataluña y no quieren dejar de ser españoles.

En resumen, es cierto que Puigdemont tiene cualidades como político (aunque para mi eso no sea precisamente la panacea) pero no entiendo que los independentistas en general lo adoren. Como President no demostró nada y como líder independentista provocó, en el lado negativo, el 155 y, en el lado positivo, está consiguiendo internacionalizar el procés y conseguir ser un icono en el exterior aunque tampoco es que esté triunfando porque sigue sin haber ni un solo gobierno en el mundo que reconozca la independencia de Cataluña, objetivo que creo hoy es más lejano que antes del 1-O porque muchos se han quitado la venda de los ojos y han comprendido lo difícil y costoso que resulta siquiera intentar conseguirla, no digamos obtenerla. Creo que el movimiento independentista (que considero perfectamente legítimo aunque no le desee que tenga éxito) necesita dos cosas: nuevos líderes  y calmarse hasta que no aparezca una mejor oportunidad de volverlo a intentar (por ejemplo, cuando llegue la próxima crisis) y que Puigdemont esté libre por Europa o entre rejas en España no va a cambiar esto.

Causas de muerte y probabilidades

Your Chances of Dying

Hipotecas a tipo fijo o variable

Según Manuel J. Prieto durante la Edad Media los taberneros españoles que acudían a la zona de La Mancha para comprar vino lo probaban antes de comprarlo y los bodegueros, para colocar algunos de sus peores barriles, ofrecían antes al comprador un poco de queso manchego antes de beber, de tal forma que el fuerte sabor de éste hacía que el vino no fuera debidamente catado. El vino con mal sabor no era detectado por el comprador porque tenía el paladar corrompido por el queso. Así, se pagaba más por un caldo peor, y de ahí viene la expresión “dársela con queso”.

Creo que esto sigue siendo muy común y es una de las máximas de la publicidad: entretenernos con otra cosa para que compremos su producto sin que nos hagamos demasiadas preguntas acerca de él. El culmen de esto son anuncios en los que ni siquiera sale lo que nos quieren vender. Por desgracia eso ha sido muy común en el mundo financiero: regalo de ollas para que no nos preguntemos por las condiciones de la cuenta, hablarnos de cuotas para escondernos el coste final, esconder la letra pequeña, cambiar el nombre a la deuda perpetua por otra más comercial como “preferentes” etc. Y creo que podemos incluir en esta categoría a toda la campaña que desde hace casi 3 años están haciendo las entidades financiera a favor de las hipotecas a tipo fijo. Porque muestran un argumento real: que los tipos actuales son muy bajos y que históricamente han estado más altos pero esconden muchos otros.

En primer lugar quiero decir que el argumento tan manido de que si los bancos recomiendan tipos fijos es porque saben que los tipos van a estar muy bajos es falso. Los bancos, como todos los demás, desconocen el futuro, tienen tan poca idea de todo como los demás. Y la prueba de ello es que muchos quiebran o sus acciones se hunden en bolsa y no son capaces de preverlo a pesar de toda la información que disponen. Mucho menos van a saber la evolución de los tipos de interés durante 15, 20 o 30 años. Si les interesan las hipotecas a tipo fijo es porque son un buen negocio (atas a un cliente durante décadas prestándole un dinero a unos tipos superiores a los de otras inversiones similares como la renta fija y además con la garantía de una vivienda que ya ha corregido bastante su valoración) y más cuando hay sobrante de liquidez gracias a tu Banco Central; también es fácil cubrir el riesgo de tipo de interés que genera utilizando derivados con lo que la ganancia, salvo hundimiento inmobiliario enorme (superior al 20% si sólo se le ha concedido al hipotecado el 80% del valor de la tasación), está prácticamente asegurada.

Una vez conocido el punto de vista del banco, el del hipotecado no es tan fácil. Entiendo perfectamente al que prefiere un tipo fijo, conocer desde ya sus cuotas y no arriesgarse a posibles sustos como los de 2008 y no los critico por su elección, Pero al menos hasta ahora financieramente su operación no ha sido muy adecuada. Podemos afirmar que sí, que la situación excepcional de tipos tan bajos es fruto de la crisis y una vez acabada, subirán los tipos. Siempre ha sido así pero es que hace años que la Eurozona no está en crisis como se puede apreciar aquí:


Vale que lo mismo vuelve al positivo a finales de este mismo año pero ¿va a volver a estar por encima del 2%, y sobre todo, el tiempo suficiente como para que salga a cuenta no hipotecarse a tipo variable? Es difícil de creer. La Eurozona lleva ya años creciendo y bajando la tasa de paro, el IPC sigue estando contenido y los estados fuertemente endeudados (un factor clave, no olvidemos que las letras a un año en casi todos los miembros de la Eurozona permiten a los países emitir deuda y cobrar intereses). No hay presiones inflacionistas ni en Europa ni en el resto del mundo en una tendencia que, quizás debido a la globalización o a la mayor productividad de las nuevas tecnologías, es común y dura ya un tiempo. Y si hoy, con la Eurozona creciendo cerca del 3% que es un nivel históricamente atípico, el Euribor está en negativo, ¿Cuánto más deberá crecer para verlo por encima del 2%? Y siguiendo con el mismo argumento, ¿cómo estará cuando haya la próxima crisis, vuelva la recesión y la destrucción de empleo? Y es evidente que en el tiempo que dura una hipoteca (el periodo medio de las contratadas en diciembre de 2017, último dato publicado, fue de 23 años) al menos una va a haber…

Recuerdo el miedo que metieron en el cuerpo de los hipotecados con la insistente campaña de que el nuevo Euribor Plus iba a suponer tipos más altos. De hecho, recuerdo que fui el único articulista que en su día afirmé lo contrario “no parece que vayan a cambiar el Euribor en el corto plazo pero si lo hacen, beneficiará a los hipotecados españoles (e italianos) porque debería suponer una rebaja en el tipo de interés del 12 meses“. No me creo que fuera el único que lo sabía y por eso pienso que aquello fue parte de la campaña a favor de las hipotecas a tipo fijo de la banca con la complicidad de los medios de siempre. El resultado de ello lo podemos apreciar en este gráfico:

Y cada día puede que tengan más sentido, el futuro nadie lo sabe, y esta es sólo mi opinión. Y estoy de acuerdo en que para una decisión tan importante como una hipoteca hay que conocer caso por caso y comprobar las condiciones pero incluso ahora que ya llevamos un tiempo de tipos ultrabajos, que parece que los de la deuda ya han visto sus mínimos (de hecho hace tiempo que no paran de elevarse), que al IPC le puede afectar al alza la guerra de aranceles y que al Euribor sólo le queda subir… sigo pensando que se tardarán años en verlo por encima del 1% y dudo que lo veamos en el 2% antes de que ocurra otra crisis y entonces lo más probable es que perforemos los niveles actuales de nuevo.

Volkswagen y la democracia

Puede parecer un poco contradictorio poner juntas ambas palabras en un título ya que aunque Volswagen significa literalmente “auto del pueblo” (lo que suena muy democrático), fue Hitler el impulsor del nacimiento de la compañía pero ya me explicaré después. Veamos un poco su historia:

Hitler encargó a Ferdinand Porsche un coche (que resultaría ser el famoso escarabajo) que debía transportar a dos adultos y tres niños con una velocidad máxima de 100 km/h y con un coste máximo para el comprador de 990 Reichsmark (el equivalente al salario medio de la época de 8 meses). El primer prototipo se entregó en 1936 y un año después, el gobierno nazi creó la Gesellschaft zur Vorbereitung des Deutschen Volkswagens GmbH (Sociedad para la Planificación de los Autos del Pueblo Alemanes S.A.) que un año después trocó su nombre a Volkswagenwerk  (Compañía del Auto del Pueblo). Resumiendo mucho lo que sigue fue que la Guerra llevó a que Volkswagen olvidara su propósito original y se dedicara a vehículos militares y tras la derrota alemana los británicos gestionaron la fábrica porque quedó en su zona de ocupación y consiguieron ya en 1946 (y a pesar de tener que detener la producción cada vez que llovía ante la ausencia de ventanas) que salieran mil unidades. En 1948 la propiedad de Volkswagen pasó a manos del gobierno de Alemania federal y del gobierno regional de Baja Sajonia, que aún conserva parte de las acciones. Lo curioso es que antes de eso la empresa fue ofrecida a todas las grandes compañías de automóviles occidentales, incluyendo la Ford, y todas lo rechazaron aduciendo que un coche tan feo como el escarabajo no tendría posibilidades comerciales.

Ahora damos un enorme salto temporal hasta septiembre de 2015 en las que se hacen públicas unas violaciones medioambientales de Volkswagen en los EUA. En concreto se les acusó de “manipular el software en vehículos diésel Volkswagen y Audi con modelos entre los años 2009 y 2015 para ocultar las pruebas de emisiones de ciertos gases contaminantes. El programa cuestionado ocultaba las emisiones de gases reales durante las pruebas y más tarde, cuando los automóviles estaban en la carretera, podían llegar a expulsar hasta 40 veces más del nivel permitido de contaminación, violando las normas diseñadas para proteger la salud pública”. Pronto se hace público que el fraude era global, se amenaza a la compañía con multas y se sucede un reguero de dimisiones de ingenieros y directivos. Se desploma en bolsa, en octubre la agencia S&P reduce su ráting y anuncian su primera pérdida trimestral en 15 años. Salen noticias recordando que en 2004 ya habían tenido problemas con las emisiones, artículos comparando a Volkswagen con Enron y las posibilidades de quiebra de disparan. Una periodista me pregunta sobre el tema ycontesto, quitándole importancia, que “las firmas alemanas están muy protegidas por la solvencia de su Estado y por la liquidez que circula a raudales por Alemania donde los inversores pagan dinero por prestar a Berlín”. Pero hasta BCE excluye a Volkswagen de su programa de compra de bonos. ¿será el fin de la compañía? Hagamos otros dos saltos temporales:
  • Enero de 2017: Volkswagen  destrona a Toyota como el fabricante de coches con más ventas mundiales.
  • Enero 2018: Volkswagen publica que vendió en 2017 una cifra récord de 10,74 millones de vehículos.
Y qué mejor forma de visualizar todo esto que con un gráfico de la evolución de su cotización (aún muy lastrada por los 25,100 millones de € de costes por el “dieselgate” pero muy lejos de los mínimos de finales de 2015):

Y ahora es cuando entra el factor democrático. Porque los ciudadanos no sólo lo ejercemos cuando votamos o cuando nos manifestamos, también cuando consumimos. Nosotros hacemos triunfar algunos productos y fracasar a otros y eso se traduce en beneficios y pérdidas empresariales. Volkswagen se portó muy mal pero o bien tenemos poca memoria o bien nos gustó como reaccionó la compañía (dimisiones y  pago de multas) o bien nos dio igual ya que el asunto fue quedando en el olvido. Es evidente que los consumidores hemos decidido que esta marca, a pesar de sus engaños, merece nuestra confianza. De hecho, este año surgió un nuevo problema, que aunque no ha tenido demasiada repercusión en los medios es bastante desagradable. Resulta que el New York Times destapó que en un laboratorio de Volkswagen en 2014 realizaron el siguiente experimento para medir los efectos nocivos del diésel: diez monos fueron sentados en cámaras herméticas observando dibujos animados mientras inhalaban los vapores de un coche. No obstante, y quizás porque los hechos son ya antiguos y había otra dirección en la compañía diferente a la actual, no parece que haya causado ningún daño a la marca.

Uno puede lamentarse de que los consumidores seamos tan complacientes con los engaños de una multinacional, otro puede congratularse por los miles de empleados y accionistas… poco importa. Creo que el caso Volkswagen ha sido un ejemplo de buena reacción de las autoridades (descubriendo el asunto y castigando con multas) y de buena reacción de la compañía identificando a los culpables y cambiando a la cúpula directiva pero dudo mucho que los consumidores hayan premiado todo eso. Si siguen comprando cada vez más coches Volkswagen es, básicamente, porque les gustan sus productos. Es cierto que las grandes compañías pueden gastarse más en publicidad o que pueden fracasar con un producto (como Samsung con el móvil que explotaba) y aun así, seguir siendo líderes. La del consumo no es una democracia perfecta como no la es la de los partidos políticos (a los que podríamos aplicar las mismas objeciones sobre el tamaño) pero al final, la mayoría tiene la última palabra. Podemos estar o no de acuerdo –como tras las elecciones- pero si Interviú echó el cierre fue porque no tenía suficientes lectores y si Gran Hermano sigue emitiéndose es porque tiene mucha audiencia así como en su día UPyD o Unió fracasaron por falta de votos y otros no.

Hay empresas que fracasan por mala gestión (como pasó con la mayoría de las cajas de ahorros) y otras que tienen éxito porque ganan contratos con la Administración sobornando a políticos corruptos (como …. ) y por desgracia también aún existen monopolios -incluidos los disfrazados como las eléctricas en España-pero por fortuna en el mundo del automóvil hay marcas de sobra para poder ejercer nuestro derecho democrático de elección. Y es algo que ocurre en casi todo lo que se refiere a objetos de consumo. Hasta el más anticapitalista debe reconocer que en la variedad está el gusto y que nos encanta tener muchas opciones donde elegir. ¿Y por qué elegimos lo que elegimos? Pues o bien porque no tenemos más dinero para otra cosa o simplemente porque nos da la gana. No hay que darle demasiadas vueltas: hay personas que miran las etiquetas para comprobar el origen, otras que miran los componentes, otras que hacen boicot a determinadas marcas y/o establecimientos… cada persona es un mundo. Incluso hay quien es tan incoherente como aquel político que criticaba los pocos impuestos que paga Apple en España pero tenía un iPhone. Está en la libertad de cada uno, y aunque hay excepciones (por desgracia hemos vivido una recesión en la que muchas empresas han echado el cierre por culpa de la crisis financiera y el endurecimiento crediticio por ejemplo) en circunstancias normales es la mayoría la que determina qué compañías tienen éxito y cuáles no, qué productos aumentan sus ventas y cuáles no. Y eso también es democracia.

Realidad a golpe de incendio

  Mientras nuestro gobierno y sus palmeros siguen con la matraca del crecimiento del PIB nominal y la ficción estadística de los datos de de...